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15 abril 2016

Schadenfreude


Hay personas que te cambian la vida. Quizá sin querer, quizá tan sólo de manera perceptible en los pequeños detalles.

Nunca había escrito sobre ti en mi blog y por eso creo que ya es hora de que lo haga ahora: tú me transformaste. Fue poco a poco, un proceso en el que sin darme cuenta y gracias a tu forma tan diferente de ver la vida me enseñaste a cambiar la manera de verla a mí. En algunos aspectos somos opuestos, ya lo sabes, pero eso nunca fue algo negativo para mí... si acaso, al contrario. Me gustaba aprender contigo; esas maneras de sabiondo paternalista que aparentemente me sacaban de quicio eran una de las cosas que más me atraían de ti, aunque nunca lo llegase a reconocer. Tu inteligencia, tu sentido del humor, tu forma de leerme la mente. 
Por otro lado también me gustaba tu impulsividad, tu descaro, tu pasión sin control por las cosas que te gustan, tu oscuridad, tu inseguridad disfrazada, tu orgullo, tu egocentrismo, tu impaciencia de niño pequeño. Sí, me gustaban tus defectos. Me gustaba verme reflejada en ellos, a veces.

De hecho creo que ahí radicaba el problema que acabó poniendo distancia entre nosotros: nos parecemos más en los defectos que en las virtudes, y por eso realmente y aunque me duela somos incompatibles. Aquella alma gemela que creí haber encontrado acabó siendo mi enemiga. Y nunca quise terminar mal contigo, te prometo que no. Por eso supe (tardé mucho tiempo y me costó muchísimo, y de hecho me sigue costando cada día) que tenía que alejarme.

Pero me cambiaste. Contigo sentí cosas que no he vuelto a sentir con nadie, y ahora que ha pasado el tiempo y he seguido buscando sin éxito esas emociones en otras personas, me aterra sobremanera pensar que quizá no las vuelva a sentir nunca. 

Por tu culpa estoy maldita, así que en cierto modo puedes alegrarte (schadenfreude) porque ahora tengo que aprender a vivir feliz con una vida que jamás será igual que la que tenía antes de conocerte, ni parecida a la que pude haber tenido contigo y que ya nunca será.

05 marzo 2016

La perfecta ex.


Yo debo ser una novia horrible. A mis 34 años he tenido algunas relaciones estables que siempre terminaron en fracaso, y debo decir que a pesar de ser buena amante, mejor persona, la mayoría de las veces el drama sucedió por mi culpa. Me ha costado muchas lágrimas y muchos momentos de reflexión y autocrítica el asumirlo, no creáis. Es duro reconocer que yo para esto del amor no sirvo como la mayoría de los mortales, que encuentran pareja y se arrejuntan y se casan y comen perdices como quien va a comprar churros.  Soy exigente, un pelín egocéntrica, una bomba emocional que pone a prueba a diario los nervios  y la paciencia de quien tenga a mi lado. Necesito dosis de inteligencia, de sentido del humor (que suele venir de la mano de la inteligencia), de cariño bien dosificado, de independencia, de sexo y morbo llevados con ingenio –empiezo a ver un patrón aquí- de gente con agallas que sepa enfrentarse a los problemas de la vida y no esconda la cabeza bajo tierra cuando las cosas se tuercen y locura, sobre todo locura. Me llama lo turbio; así me va.

La cuestión es que (no me quiero enrollar) como novia seré un desastre, pero como ex-novia soy la hostia. Porque cuando mis relaciones se terminan, se terminan de verdad. Paso página y llevo mi duelo con elegancia, carisma, un saber estar impresionante... y me voy. Duele, por supuesto. Pero si algo caracteriza a la perfecta ex-novia es el no insistir en algo que no tiene sentido.

Es de primero de rupturas: al lugar donde fuiste feliz no debieras volver, que dijo Sabina. Y ya ni te cuento si no fuiste feliz siquiera… No más whatsapps, no más e-mails, no más llamadas, no más mensajes por Facebook. No hay que volver la vista atrás ni insistirles como una llorona desesperada y pesada. No, Adele, no está bien llamar dos años después ni viene a cuento de nada por mucho que te expliques durante veinte canciones iguales, como bien dice la gran Molinos en su post. Que luego me llamáis mala a mí, pero lo tuyo es crueldad y perrodelhortelanismo.

Y podréis pensar que lo de dar un portazo y olvidar su nombre, su cara, su casa y pegar la vuelta lo hago por mí, que me quiero mucho y voy de digna. Y no, eh. Yo soy altruista y un amor y en realidad lo hago todo por mis ex: se merecen ser felices con otra persona. Alguien que no les dé problemas, con quien no tengan que esforzarse ni sacar lo mejor de ellos mismos. Alguien que no les suponga ningún tipo de reto ni les haga crecer o evolucionar. Que no les haga plantearse que igual no son tan buenos ni tan listos ni tan especiales como creen. Una mujer dócil, simple, entrañable, tiernita,  femenina, razonable. Sincera pero sólo lo justo. Sexy, pero no guarrilla. Divertida, pero no zumbada.

A mí es que me gusta estar zumbada y tampoco pasa nada si me quedo sola, qué le vamos a hacer. De hecho auguro para mi mismidad una buena temporadita de soltería bien aprovechada, de la que enriquece además de cocer.

Así que nada, resumiendo. Que como estoy zumbada pero además soy un amor, a todos esos que un día me rompieron el corazón les deseo lo mejor y toda la felicidad del mundo: que les den mucho por culo, pero que les guste.


25 noviembre 2015

No intereso.

Que yo no intereso, vaya.
He llegado a esa conclusión volviendo a ver La Boda de mi Mejor Amigo, mi peli más favorita de todos los tiempos. Siempre que la he visto (unas mil millones de veces) he acabado llorando de emoción sin tener muy claro por qué, pero creo que ya lo he comprendido: me emociono porque soy yo. Julia Roberts soy yo. 

Julia, la mala. La mujer imperfecta. La estúpida y sensual Julia. La que se enamora a destiempo y demasiado rápido, que tiene celos de vez en cuando, que siente con intensidad y actúa a base de impulsos, que miente, que es torpe,  que se ríe a carcajadas hasta tener dolor de barriga, que la lía, que a veces no reconoce lo verdaderamente importante, que se equivoca, que es exigente y cabezota, que no sabe nada de bebés ni tiene instinto maternal, que no conoce la discreción, que se chuta adrenalina y vive en una montaña rusa constante, que llora, que a menudo tiene que curar lo que no supo prevenir, que no sabe cocinar ni caminar con zapatos de tacón, que es inoportuna, que necesita atención, que aprende a base de errores, que habla demasiado rápido y en voz demasiado alta, que dice tacos, que sigue aprendiendo a querer. *

Y en la vida, como en la peli, al final el chico siempre acaba diciendo adiós a la pelirroja con la que se ha divertido un tiempo para marcharse de luna de miel con una Cameron Diaz. 

Ya lo voy captando.






*Iba a añadir también: "la de las tetas gordas" pero igual restaba dramatismo a mi discurso.

14 diciembre 2013

Lo que el maldito 2013 me enseñó

Que sé preparar sopas siguiendo recetas americanas.
Que puedo volver a bailar y hacerlo bien.
Que puedo adquirir tonos de moreno insospechados con un poco de paciencia y tesón.
Que sigo estando tremenda.
Que cuando se trata de una amistad de verdad, las cosas siempre pueden arreglarse. Siempre.
Que a veces me tocan sorteos y gano concursos como todo el mundo.
Que la Ciencia Ficción puede molar más de lo que yo creía.
Que lo importante no es el lugar, sino la compañía.
Que necesito tener un gato, un perro o una maceta que cuidar. 
Que los niños me encantan, pero de otros.
Que la vida da muchas vueltas y te sorprende cuando menos te lo esperas.
Que hay que fijarse más en las señales. Aunque no existan.
Que se puede vivir sin gofres, pero no sin Mocherises.
Que el amor, cuando más bonito resulta, es mientras dura. Y que si duele lo más probable es que no sea amor.
Que esto de pasar la ITV es muy complicao y estresante siendo pava.
Que hay que celebrar los cumpleaños, las victorias, las despedidas, los reencuentros, los aniversarios y todo lo que sea suceptible de celebración, porque lamentarnos de lo malo ya nos lamentamos siempre que podemos.
Que quiero seguir ilusionándome por las cosas como cuando era pequeña.
Que puedo ser muy chunga cuando quiero. Y a veces sin querer.
Que también puedo molar cuando quiero. Y sin querer, igualmente.
Que necesito viajar lejos y cuanto antes o imploto.
Que echar de menos a los amigos que están lejos es triste, pero bonito porque siguen ahí.
Que necesito una nueva serie a la altura de LOST en mi vida.
Que soy una chica tranquila y disfruto de las tardes de sofá-manta-peli, pero también necesito la luz del sol para sentirme feliz y contenta cual lechuga.
Que nunca podré irme del Wow o del GW2 del todo.
Que sigo siendo una crack con los estudios y que puedo conseguir lo que me proponga, por muy vaga que me haya vuelto con el paso de los años.
Que me encanta el misterio y cada vez menos el drama.
Que dejar de entrar en Mango y en Breska y en todas esas tiendas donde mi talla es la mayor es una cura de espíritu. Y los gintonics.
Que hay que ser menos cerril e intransigente con los demás.
Que no he perdido mi toque.
Que los caracoles no saben que son caracoles.
Que mientras se tenga gente que te apoye alrededor y una salud medio decente, los problemas son menos problemáticos.
Que es muy importante confiar en los demás, pero igual de importante que alguien confíe en ti. 
Que pasar página es necesario y no quiere decir olvidar.
Que el aprecio se demuestra en lo malo, no en lo bueno.
Que yo sin mi Kindle no soy nada.
Que tengo que plantearme seriamente escribir un libro o algo.
Que la música sigue teniendo ese efecto activador en mí.
Que hay que reírse más y que las lágrimas son sólo para cortar cebollas o para ver el principio de Up.



Que  el año que comienza mal todavía tiene 365 días para hacerte cambiar de opinión.




13 junio 2012

Breve nota informativa III

¡Buenos días, hermosuras ovejosas!

Hoy vengo rauda y veloz para escribir una mini-entrada en la que contaros que no me ha dao un yuyu por el terral ni nada, sino que ando últimamente algo atareada y no estoy a lo que estoy. Vamos, que el calor me achicharra el poco cerebro útil que tengo y no ando inspirada para escribir nada :P

Encima tengo a dos amigos que se van la semana que viene a vivir en lugares lejanos, snif. Asco de crisis, al final todos acabaremos pirándonos de España. Con lo bien que se vivía aquí.

El caso es que esta semana tendré fiestas de despedida y demás jolgorios, por lo que igual tardo un pelín en actualizar.

¡Pero no os vayáis muy lejos! Que vuelvo :)

Sed buenos, tomad el sol, poneos cremita, bebed mojitos y comed gofres en mi ausencia. 
¡Muas!

12 enero 2011

De lavadoras vacías y teléfonos que comunican

Hoy venía dispuesta a ponerme emotiva y triste.
Podría contaros la historia de un superperro. Un pastor alemán que vivía durante la Guerra Civil en la fábrica de armas de Toledo.
Se hizo fiel amigo de un muchacho de 15 años al que habían dejado huérfano a base de disparos y que ahora tenía que hacerse cargo de sus 7 hermanos menores. Un chico llamado Ramón que bautizó a su nuevo amigo peludo como Cholo.
Chico y perro se hicieron inseparables, y juntos superaron una época triste y gris en la que el aire olía a pólvora y no había tiempo para lágrimas ni lamentos.

Podría relataros con pelos y señales cómo Cholo seguía siempre de cerca a Ramón en sus paseos por Toledo, vigilante y protector. Cómo aquella tarde de verano en la que Ramón se sintió con fuerzas y ganas de cruzar el Tajo a nado sufrió un calambre en mitad del río, que llevaba bastante fuerza y le hacía asustarse más y más cada segundo. Cómo con un sólo silbido Cholo se lanzó al agua y llegó hasta su "dueño" nadando, permitiendo así que el muchacho se agarrase a su lomo para finalmente salir del agua, sanos y salvos.

Podría narraros en tono emotivo el abrazo gigante que Ramón le dio al perrito, prometiéndose a sí mismo que cada perro que tuviese en el futuro se llamaría Cholo, en honor de su héroe personal.





Podría... pero no lo haré, porque este post es para Cholo II, mi perro.
Un setter inglés precioso que ha vivido una plácida y feliz existencia de 16 años, casi un Matusalén perruno.
Un perro que le compramos a mi abuelo, Ramón, cuando se quedó viudo y necesitaba fuerzas para salir adelante. El único que fue capaz de hacer que mi abuelo recuperase las ganas de vivir y que le hizo salir a pasear tres veces al día por el barrio. El que consiguió que Ramón hiciese mil amigos nuevos: otros dueños de perros que se sentaban a charlar con él en el parquecillo. El que recibía todos sus mimos, sus cariños, sus detalles, sus atenciones. El que se dormía en el regazo de su dueño con la cabeza hacia el mismo lado y roncando a la misma vez.

Un segundo Cholo que salvó la vida de Ramón por segunda vez. El que seguramente más echó de menos a mi abuelo, cuando se fue.


Y si no me da la gana hacer un post triste es porque mi Cholo ha sido siempre un cachondo; supongo que le viene de familia.  Se hizo experto en camelarnos a todos y de gastarnos bromas, como por ejemplo descolgar el teléfono cuando le dejábamos solo o vaciar la lavadora desparramando los calcetines baboseados por la casa, por el mero placer de hacerlo.
Pero luego nos planta su mirada de Bambi y nos mueve el rabito y ale, todos sonrientes y dándole mimos.

Ha sido capaz de ablandar el carácter más duro del planeta: el de mi padre. Él solito, sin nadie que le eche un cable, ha conseguido que papá le preparase tortillas de patata y jamón para cenar. Que le subiese a su cama para echarse la siesta. ¡Su cama!

Fue la razón por la que mi canal del #irc se llamase Málaga-Cholo. De que mi famila veranease siempre en casas con jardín. De que yo conozca el olor de cada comida de perros del mercado. De que me gastase mi sueldo en comprar mantitas y pelotas. De que escribiese posts como este. De que cada vez que llamaba a casa, cuando vivía en Barcelona, lo primero que hiciese fuera preguntar por él. De que mamá durmiese en el suelo cuando te operaron y no te podías levantar ni para beber agua. De que cambiase de zapatillas cada invierno porque al final terminaban todas destrozadas a base de babas y mordiscos. De mis mimos más ñoños. De felicitaciones de Navidad peludas. De que en mi móvil siempre apareciese su foto de fondo de pantalla. De que la única foto que me llevase a Barcelona fuese la suya, enmarcada. De que aprendiese a jugar al escondite con un perro. De que mi primo Rubén descubriese el significado de "perro bueno" al acariciarte. De que le crease un perfil en facebook a alguien que ni siquiera teclea. De que les hablase de ti a mis ex como si fueses el hijo mío que tendrían que amar si querían ganarse mi confianza. De que yo regalase a alguien mis preciados peluches. De que muchos otros dueños de perros me envidiasen porque el mío es más bonito que el suyo. De las risas de los vecinos al verle perseguir palomas y gatos, sin éxito. De las fotos más absurdas del mundo, posando como un verdadero modelo sin sentido del ridículo ninguno:







De 16 años de sonrisas, de abrazos, de paseos, de lametones, de caricias.
Fuiste un campeón y no te olvidaré nunca, Cholo II. Yo siempre quise tener un perro de niña, pero tú rompiste todas mis expectativas.
Cuídate mucho allá donde vayas a partir de ahora (diles que te bañen al menos una vez al mes, malandrín) y recuerda: como sigas descolgando teléfonos te regañarán. No me dejes mal, eh.

¡Muaks!

28 junio 2009

Adiós.

Nuestra relación podría calificarse como agridulce.

Ya desde el primer momento fue pasional, irracional, puramente física. La conocí en aquel momento de mi vida en el que andaba perdida por el mundo y ella me ofreció la oportunidad de perderme en su belleza, acariciándome con aquella delicadeza que me sorprendió.
Pasé casi dos años extasiada por su carácter activo, por las sorpresas diarias tras despertarme a su lado, por esa luz en su mirada y esos largos paseos por la Ciutadella.

Jamás me paraba a pensar en serio en que ella nunca me ofreció estabilidad. Que era difícil vivir a su lado, y que quizá no era para mí. Me autoengañaba, eso está claro, y cuando las fuerzas me flaqueaban y me veía sola en casa un sábado por la noche prefería irme a dormir antes que replantearme las cosas. Ahora que todo ha acabado pienso que puede que en el fondo, por otra parte, siempre haya sabido que a pesar de pasarlo bien juntas yo no le pertenecía...
No sé si soy yo la que nunca podrá ser suya, o si es ella la que no me pertecene.

Pero ahora tengo que volver a darle un giro a mi vida, y aunque la oportunidad de contemplarla al amanecer en mi terraza sea algo que muy pronto se convertirá en pasado, sé que me guardo en la memoria nuestros mejores momentos juntas... y que no permitiré que estos casi dos años se conviertan en un mal recuerdo.
Me quedo con lo mejor, sin duda. Con toda la gente que conocí gracias a ella; con todo lo que me ha enseñado sobre la vida, sobre mí misma.
Con San Juan, los dos. Con los mojitos en el bar del Gótico. Con las clases de salsa los sábados. Con Port Aventura. Con el cine en catalán al aire libre en el parque. Con las risas con mis compañeras de trabajo. Con las mañanas de compras por Portal del Ángel. Con las vistas desde Tibidabo. Con el chino de Hospitalet. Con los cuentos antes de dormir. Con las clases de inglés y de italiano. Con las torrades. Con Paseo de Gracia al anochecer. Con el olor de Rambla Cataluña en verano. Con la horchata de calle Provenza. Con la luz del sol que me daba en la cara cuando despertaba en aquella habitación de Sants.


Sé que la echaré de menos, pero es ley de vida y ahora me vuelve a tocar mover ficha.
Barcelona, muchas gracias por haberme querido tanto, al fin y al cabo. Sabes que no es por ti, ¿verdad? Es por mí, y no sirve de nada tratar de buscar culpables.

Yo te prometo que estaré bien... ¡vuelvo a Málaga! (sólo con pensarlo ya sonrío). Y además me llevo algo muy importante que nunca me cansaré de agradecerte: me has ayudado a aclarar mis ideas y a darme cuenta de que mi sitio está al sur. He tenido que viajar mil kilómetros para darme cuenta pero, ¿sabes? no me arrepiento de nada.


Y bueno, sobra que te lo diga, pero ésto no es un adiós para siempre. Sé que alguna vez volveremos a vernos, (dejo mucha gente importante aquí), pero ahora necesito descansar y recuperarme.

Te deseo lo mejor. Sé que estarás bien, pero me gustaría pedirte un último favor: no me olvides nunca. Ojalá guardes en algun rinconcito de tu alma el sonido de mi risa.


21 octubre 2006

Cause you stand here with me...

Si queréis escuchar lo mismo que yo escucho mientras escribo ésto, tomad nota: Creed-Stand here with me








Puess... sí, llegó el momento. Todos sabéis ya que me voy y que seguramente escribiría un texto de despedida en mi blog. Y yo también lo sabía, (je) pero me costaba ponerme, eh... Porque es como decir "ale, ya está, es la hora". Y uffff... es difícil.

Pero ya, ya está. Me voy. No sé si en 10 o en 15 días, es lo de menos, pero el caso es que por fin me mudo a Londres sin billete de vuelta. Por si alguien no me conoce, soy malagueña y adoro mi tierra, así que como comprenderéis me va a costar mucho abandonar las biznagas, mi paseo marítimo y mi gente.
Aún así, mi viaje es un cambio positivo. Necesito dar ese giro en mi vida y sé que será lo mejor que podría hacer ahora, porque he estado algo perdida estos años y quizá en Londres encuentre muchas respuestas que necesito. Por eso no quiero ponerme triste ni lloriquear como hago siempre... ¡no me lo permitáis!

Espero que a Omar no le moleste que le copie la idea de crearme un blog para escribir desde el extranjero... Me gustó la idea que tuvo con el suyo cuando se fue al lejano norte, así que he decidido fundar el mío propio para así poneros al día de mis andanzas anglosajonas. Gracias por la idea, petardo ^_^. Es un buen modo de ahorrarme e-mails en serie, y además podré ir poniendo fotos y demás chorreces de esas con las que tanto se ríe Ainhoa. Os agradecería enormemente que os pasáseis a echar un vistazo y saludar de vez en cuando; no sabéis lo bien que sientan un par de frases amigas cuando estás perdido en una ciudad tan grande y desconocida.

En realidad, ahora que lo pienso, tengo muuuuucha gente a la que darle las gracias por muchas razones, y me gustaría hacerlo ahora que aún no me he ido y que pueden leer ésto. Porque soy realista, y sé que la distancia y el tiempo son capaces de matar una amistad por muy fuerte que sea. Sé que cuando regrese, sea cuando sea, muchas personas que hoy por hoy complementan mis charlas cotidianas se habrán quedado por ahí, perdidas en el recuerdo. Es una lástima y hablo de corazón... pero sucederá. Por eso quiero dejar claro ahora que todavía estáis aquí que sois muy importantes para mí, aunque no os lo diga a menudo.

No obstante... mejor que escribir una lista interminable de gente que me ha ayudado alguna vez, voy a daros las gracias precisamente por todo lo que habéis hecho.
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Gracias a ti, que me haces reir cada día con tus celos de crío, tu manera de hacerme la competencia blogera y por tu sentido del humor algo peculiar. No creo que nadie más fuese capaz de discutir conmigo sobre el sexo de los automóviles o sobre mis teorías acerca de las rubias. Contigo aprendí lo que es la humildad, la sencillez humana, el perdón, la amistad. Estuviste ahí incondicionalmente, a pesar de todo, y eres una de las pocas personas que se han atrevido a decir que me echará de menos. Vale que seas un maniático, un hipocondríaco, un paranoico y un hombre con un gusto musical horrible, pero gracias por cuidadarme tanto. No te lo dije, pero de verdad que te lo agradezco. Todo.
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A ti también tengo mucho que agradecerte, pero sobre todo, lo más importante... gracias por seguirme queriendo, después de todo. Siento mucho haberte provocado esa "ceguera" de la que aún hoy sigues hablando. Que sepas que te echaré de menos, aunque sólo sea por no volver a ver las fotos de tus tortillas. Y bueno, ya te lo dije en tu blog, pero quiero que sepas que si alguna vez te dije algo que no esperabas fue sólo porque te aprecio y quise ayudarte. Cuenta conmigo para lo que sea, ¿ok?
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Gracias por este verano, por enseñarme lo que es querer de verdad a alguien. Vale que tu forma de querer sea diferente a la mía, pero gracias. Contigo he aprendido a guiarme un poco más por el corazón y menos por la cabeza, que me hacía falta. He pasado un verano maravilloso y he conocido otra forma de ver la vida que me ha enseñado mucho. Gracias por mostrarme una parte de ese mundo verde en el que vives... Muchísima suerte, porque tú también comienzas ahora otra etapa en la que tendrás que echarle valor y tirar palante... Ojalá dentro de un tiempo podamos sentarnos a tomar café y me cuentes lo feliz que eres. Y si es en inglés, mejor que mejor ;)
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Gracias por tu cariño incondicional, rubio. Es curioso el modo en el que te conocí, y mucho más curiosa es la forma en la que te convertiste en uno de los mejores amigos que he tenido nunca. Creo que en mis 25 años de vida tan sólo dos personas no me han fallado nunca, y tú eres una de ellas. Sería impensable haber salido adelante el pasado invierno sin verte a mi lado, aunque no te lo creas. Porque mientras te reías de mí con esa mirada burlona y me sacabas a bailar entre Guayacanes y bachatas, me demostraste lo que es sentirse cómplice de alguien. Perdóname por no haberte dicho nunca lo mucho que te quiero
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Gracias a ti por tu movimiento de hombro bailando bachata xD Nah, ya en serio... tengo que agradecerte gran parte de las carcajadas sinceras de este verano. Parece que llegaste en el momento justo en el que necesitaba un poco de aire fresco, y con tu peculiar forma de ver el mundo resultaste la brisa que mejor me sentó. No cambies nunca, a pesar de todo. Es precisamente por ser el último Don Quijote que te aprecio... ojalá nunca pierdas ese espíritu idealista y soñador, porque te hace único y especial.
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Gracias por enseñarme el color del aliento, por mostrarme un pedacito de ese mundo que con tanto empeño tratas de guardarte muy adentro. Contigo me llevo un regusto agridulce en los labios, y bien sabes el por qué. Pero te debo mucho, aunque no lo creas. Gracias por todas esas frases que dijiste, pero sobre todo por las que sé que nunca llegaste a decir... Perdóname si alguna vez rompí alguna extraña promesa sin palabras; nunca se me dio bien racionalizar sentimientos. Espero que te vaya todo genial, porque te lo mereces. Si alguna vez termino ese libro del que te hablé, prometo que serás el primero en recibir una copia.
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Pelirroja peligrosa, gracias. Haciendo memoria, creo que eres la única mujer además de mi madre que me aprecia xDDD. Perdóname por ser tan pasota a veces y por no demostrarte lo mucho que te aprecio. Ojalá te vaya todo estupendamente y encuentres tu rinconcito en este mundo tan cínico que tantas veces te ha fallado. Falta gente buena e inocente como tú, ¿sabes? No cambies nunca, guapa. Muchas gracias por todo, te echaré de menos... ¡aunque espero que vengas a verme!
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Morenazo, rubiaza, pitufa, monumento... Te he llamado ya de tantas formas que ahora no sé con cuál quedarme xD ¿Sabes que te considero mi mejor amigo? Seguro que no te esperabas ésto, porque creo que entre tú y yo eres siempre tú el que demuestra más cariño. Y lo sé, soy una insensible asquerosa, y te doy el derecho de meterte conmigo lo que quieras. Pero es que siempre has estado ahí, durante todos estos años. Parece mentira, ¿verdad? Quién me iba a a decir, como dicen por ahí, que por internet, (en una estúpida página de opiniones), iba a conocer al chico más encantador del mundo. Un chaval sincero, humilde, con un corazón enorme que casi no le cabe en el pecho. Y lo mejor de todo... un chico que me quiere y me aprecia de verdad, porque me lo ha demostrado en muchas ocasiones. Incluso cuando yo iba y venía en esas rachas de extraña soledad que me dan a veces... Me bastaba con llegar y saludarle y zas, ahí estaba él, de nuevo con sus bromas llenas de cariño y sus sonrisas desinteresadas. De ti podría estar hablando durante horas, y es que no tengo palabras para darte las gracias. Pero bueno, voy a resumir, que no es plan de hacer el post más largo de la historia xD Gracias por ese día en el que por fin pude verificar que eres real; significó mucho para mí el verte. Gracias por cada palabra, por cada sonrisa, por cada minuto. Gracias porque a pesar de que no me hayas escrito una opinión que se llame Amiga Bea (sigo celosa, grrr) me has demostrado que me consideras tu amiga... Gracias por compartir conmigo casi tres años de tu vida. Gracias porque eres una de las personas que más me conoce y, aún así, me aprecias y me defiendes siempre. Gracias, te echaré muchísimo de menos :*****
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Gracias a vosotros, que formáis parte de mis más felices recuerdos de infancia y adolescencia. Sé que sin vosotros los primeros años de mi vida habrían sido mucho más grises y tristes, así que os lo agradezco en el alma. Gracias por esas horas de Donkey Kong, por esas conversaciones en el super-recreo, por tantas horas compartidas entre clases y misas de los martes, por el Oh Beatas y el Yu Ar Mai Jart, por las merendolas en casa de Isa, por los triángulos amorosos y el "asco de amor" de Chus, por los cines y las primeras juergas, por los bolos, por el ciber, por Lady Madule del Cabello Azabache y Sir Plaine, por el karaoke, por todos esos años. Por todo. Espero que vengáis a verme a London, mamones/as, que algunos de vosotros incluso estáis muy cerquita...
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Gracias a vosotros, que de alguna forma me habéis hecho las noches veraniegas más llevaderas. A algunos os conozco más y a otros menos, pero gracias por esas horas matando raids y creando competencia en el mercado de Giran. Que os vaya muy bien ahora que cada cual ha tirado por su lado... ojalá volvamos a encontrarnos algún día, en Santander o en Aden.
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Gracias por esa noche tan especial, guapísimo. Sé que no estás pasando por tu mejor momento, y espero que la vida te sonría muy pronto porque te lo mereces. La sonrisa te hace grande, ¿sabes? Y además te sienta fenomenal, bombón ;) Me alegro horrores de haberte conocido; ojalá sigamos conociéndonos porque me gustaría tener a alguien como tú a mi lado, aunque sólo sea para hablarme durante horas xD Un besote y que sepas que me tienes para lo que sea, de corazón.
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A vosotras dos... muchas gracias. Porque aunque lo nuestro ya no tenga remedio y el "a ver si quedamos" ya se haya convertido en algo retórico, habéis sido dos grandes apoyos en algunos momentos chungos que pasé y me habéis ayudado mucho. Todos hemos cambiado un montón, y supongo que es ley de vida que cada cual tire por su camino propio llegado el momento... Tan sólo me gustaría que supiéseis que aunque nunca os lo dijese os echaré de menos. Y que os deseo lo mejor, a las dos.
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Morena... qué te voy a decir que tú no sepas. Bah, no sé ni para qué te digo nada, si en el momento menos pensado te plantas en Londres con tu maleta de colores y tu mirada brillante a dar la lata xD Gracias y ya está, que luego me pongo pastel y me regañas :P Te quiero mucho, aunque últimamente vengas a Málaga sólo a ligar y pases de llamarme xDDD.
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Gracias a ti por haberme mostrado a qué sabe el canguro ^_^ Nah, ya en serio... tú has sido la única persona capaz de envalentonarme para hacerme un tatuaje, y eso es mucho decir xDDD Ya en serio de nuevo... Gracias por enseñarme a ser mejor persona, con tu sencillez y esa forma de ser tan... limpia. Ojalá todo te vaya bonito y que vengas a verme otra vez en la próxima feria, esté yo entonces donde esté.
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Gracias por nuestra conversación de ayer, significó mucho para mí. Y ya, ya paro, no quiero que te sientas incómodo ahora que eres fuerte y chulo :P Cuídate mucho, ¿vale? ;)
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Gracias a todos y cada uno de mis contactos del msn, incluso a los eliminados y a los no admitidos. Alleby, sí, a tí también.
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Gracias a vosotros, que me habéis hecho los años de facultad más llevaderos y divertidos. Siempre tendré un huquecito en mi memoria para esos reliaos en la Baranda, ese calendario y ese estupendo viaje que nos pegamos... Aunque, sobre todo, guardaré siempre muy adentro aquellos días de biblioteca en los que, a pesar de estudiar muy poco, me hicísteis sentirme cómplice. Gracias a ti, greñoso... a ti, francesita guapa... a ti, tigre.... a ti, chacho... a ti, compañero de habitación que me echa a las siete de la mañana xD... A todos.
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Gracias a vosotros, que ya ni siquiera estaréis leyendo ésto. Fuísteis mi primer grupo de juergas y travesuras, los primeros que me hicieron cantar Melón Diésel a viva voz en un bareto a las tres de la mañana. Junto a vosotros empecé a quererme a mí misma cuando más lo necesitaba, me enseñásteis a ponerle mi propia letra a las canciones y a disfrutar de una simple tarde en compañía. Sed muy felices, sea donde sea que os lleve el destino.
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Bueno... sólo me queda agradecer a todas esas personas que no nombro por espacio y tiempo el haberme dedicado una sonrisa, un beso, una mirada cariñosa o simplemente por haber seguido este blog. Gracias, gracias, gracias. Date por aludid@.
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Y a ti, de quien no me despido porque espero que esto sea un simple comienzo... bienvenido a mi vida. Gracias por existir y cruzarte conmigo :*
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You always reached out to me and helped me believe...

Tengo que confesar que el brócoli no me gustará nunca... Así que si alguna vez os apetece viajar y conocer Inglaterra y os da por venir a verme, por favor, traed jamón. Y ya en serio...todos tenéis una casa en Londres. Espero que os quede claro.

Y bueeeeno... creo que no me dejo nada. Tan sólo comentar que mi nuevo blog se llamará www.rizosenlondres.blogspot.com, y que me encantará encontraros por allí de vez en cuando.

Al final estoy siendo una sentimental idiota, otra vez. Supongo que hay cosas que no cambian a pesar del tiempo, a pesar de todo. Espero que dentro de un tiempo, cuando vuelva, las cosas no hayan cambiado demasiado por aquí. Cuidadme a mi gente, cuidad de esa parte de mí que os dejo aquí. Cuidadme a mi familia, al Cholo, a Martín, a Iraide. Y, sobre todo, no me olvidéis... por favor.



Cause you stand here with me now





22 agosto 2006

Nunca vas a saber cómo me siento...

Ya quedan pocos días de verano, como en la canción de Amaral. Anoche hacía fresco en mi paseo marítimo, y otros años por estas fechas habría empezado a maldecir la vuelta a la facultad, los próximos exámenes, la rapidez con la que el tiempo se lleva las vacaciones...
Este año, en cambio, septiembre se me acerca muy diferente. Septiembre será la vuelta de tuerca; el mes que marque el final de una etapa y el comienzo de otra. Mi vida dará un giro de 360 grados de una forma inminente y deseada...
Pero ahora tengo un poquitín de miedo, claro. Y tristeza. Es una mezcla extraña de sentimientos lo que me revuelve el estómago y hace que me tiemblen las rodillas. Por una parte, ilusión, nervios, efuroria. Por otra, melancolía.
Y es que aún no me he marchado y ya echo de menos muchas cosas.

Echaré de menos, sobre todo, mi mar. Nunca habré estado alejada de él tanto tiempo, y para mí es como si me arrancasen un pedacito de mi alma. Puedo vivir en otra casa, trabajar en otro sitio, salir con otra gente... Pero no sé cómo viviré sin el olor a sal, sin la brisa marina, sin sentarme en la arena a ver atardecer. Sin poder tomarme un tinto de verano en mi bar de siempre, viendo a la gente pasar por el paseo marítimo.

Echaré de menos mi ordenador. Sí, os puede parecer absurdo que de todas las cosas del mundo una de las que más extrañe sea un ordenador, pero así es. Este rinconcito de mi casa es el que me ha servido de refugio en numerosas ocasiones, donde me he perdido para evadirme de lo que me preocupa, donde he pasado bastantes noches entre risas y reflexiones. Gracias a mi ordenador he conocido a personas bastante importantes de mi vida, y he llegado a sonreir cuando nada parecía poder sacarme del pozo. Aquí, tecleando, me he sentido plena perdiéndome entre versos y estrofas, comenzando mil novelas que nunca acababa, soñando entre relatos ajenos y vidas desconocidas. Es el único rincón de la casa donde me siento, verdaderamente, como en casa.

Echaré de menos a mi familia (casi toda) y a mis amigos, claro. Escribirlo es casi una redundancia, pero quiero que a ellos, los que de verdad considero mi gente, les quede muy claro. Que puede que no se lo diga muy a menudo, pero son muy importantes para mí.

Echaré de menos mi ciudad. Málaga no es una gran metrópoli y poca gente la considera bonita, pero a mí me encanta y no se me ocurre un mejor lugar para vivir en todo el mundo; tiene todo lo que necesito. Sólo con el color de su cielo ya me parece preciosa, y me importa poco si sus calles no son señoriales y sorprendentes. Es mi Málaga, y siempre la llevaré muy adentro por lejos que me vaya. Estoy segura de que el olor de las biznagas me acompañará toda la vida, y que quizá se me escape alguna lagrimita cuando recuerde las vistas desde Gibralfaro sentada junto a los leones de Trafalgar.

Extrañaré todos esos detalles que conforman mi día a día. Mi biofrutas de las once, los paseos con Cholo, las tardes de tiendas, las charlas en el Swan, las horas matando raids con Martimba, las risas con el niñato y sus flores en la cabeza, mis bailes de los jueves por la noche, la plaza de la Merced, los domingos de playeo, las mañanas de biblioteca, mis cumpleaños y santos fallidos, las juergas de los fines de semana, los viajes en Martin con la India sonando a todo volúmen.

Echaré de menos sentarme a escribir por las mañanas, como ahora, con la ventana abierta y el sol rozándome la espalda. Escuchar las gaviotas murmurando ahí abajo, en la playa, y sentir la brisa matutina revolviéndome el flequillo mientras el teclear del ordenador se mezcla con el rumor de las olas. Esta paz, esta tranquilidad que ha acompañado tantas horas de mi ¿corta? vida...

Pero bueno, como dije antes siento una mezcla de emociones, y no todas son tristes o negativas. Me voy porque sé que lo necesito, porque sé que será un cambio positivo para mí y que me va a aportar mucho de lo que me falta para ser feliz.
Y sobre todo, me voy porque sé que volveré. Ésto es sólo temporal, nunca me acostumbraré al brócoli.

Así que por favor ayudadme a disfrutar lo máximo posible mis últimos días aquí, cruzad los dedos... y deseadme suerte.