¿Conocéis a alguien que robe cáctuses? Es decir, que vaya caminando por la calle y cuando ve un jardín público (o privado) bonito, alce la nariz como los pekineses y se ponga a rastrear hasta que encuentre un cáctus. Que mire a todos lados, precavido, para cerciorarse de que no hay moros en la costa.... y zas, pedazo de planta-con-pinchos pal bolsillo.
Y lo mismo en los Cortingleses, que cualquier día le pillan y le llevan al cuartelillo. Imagínense el interrogatorio de rigor:
Poli:
-Oiga usté, don delincuente. Dígame qué hace un señor respetable y jubilado como usted mangando plantas ajenas en los centros comerciales, pordios, que cuestan un euro.
Ladrón:
-Pueeessss... es que un señor mayor como yo necesita hacer su vida más interesante, sabe. Que somos ciudadanos de tercera y sólo podemos divertirnos con el dominó y la petanca, y yo soy un hombre de emociones fuertes...
En fin, otra pregunta así, como si no viniese al caso:
¿Conocéis a algún hombre que cocine estupendamente? Que le guste, que se esmere, que le de igual si tiene que cocinar para dos que para veinte. Que se levante a las diez y se ponga a cocinar, y termine de echarse la siesta por la tarde y vuelva a ponerse a preparar la cena.
Quizá sí. Quizá haya más machos cocinadores en el mundo, (fíjense en Arguiñano o Arzak) pero seguro que ninguno de ellos se sientan después de cocinar a tu lado para ver cómo comes. En serio, da como yuyu, porque además te observa fijamente cual psicópata de filias extrañas mientras tú tratas de concentrarte en las lentejas y no en su sonrisa.
Bea, no le mires, no está. Bea, céntrate que te manchas.Más preguntas...
¿Sabéis lo que es la filatelia? ¿Y la numismática? Je, ahí os he pillao. Pues conozco a un señor que colecciona sellos y monedas varias. Recuerdo cuando le daba por controlar el cambio del pan, para ver si tenía todas las monedas de céntimos que me devolvía la panadera. O cuando se iba con su maletín bajo el brazo a las concentraciones de numismáticos de Barcelona, a cambiar estampitas... digooo... sellos. Para que luego se queje de las quedadas del Irc a las que yo asistía, porque decía que vete a saber lo que me encuentro. Lo suyo era aún más temerario: hombres que pagan miles de euros por un pedazo de papel roto sin que les tiemble la mano.
La última, la última. Si yo os dijese ahora mismo, así sin venir a cuento: caca, culo, pedo, pis. Tetas grandes y pitos caídos. ¿Os hace gracia?
Si la respuesta es sí, os llevaríais bien con un tipo que conozco. Tiene el sentido del humor de un chaval de unos...hmmm... cinco años, y se enorgullece de ello. Le da igual si cuando nos cuenta un chiste de los suyos sólo se acaba riendo él, aunque al final los demás también nos descojonemos por lo absurdo del momento.
Y me parece genial, que conste. Ojalá yo también supiese encontrarle la gracia a las cosas sencillas, como él.
Vale, vale, lo habéis adivinado. El cocinero-ladróndecáctuses-numismático-humorista son la misma persona. Y sí, seguro que alguno de mis lectores, -tan avispados- lo ha acertado también: es mi señor padre.
Mañana es 19 de Marzo (día del señor que pone la semillita en mamá) y como no sé si podré actualizar mi blog, quería dedicarle unas palabrillas simpáticas.
Porque nunca lo hago, coñe. Que vale que en mi época adolescente estuviese en contra del mundo y de mis padres y nadie me comprendiese y tal, pero ya tengo 27 y aunque a veces siga sin entenderme con él sé que siempre lo hizo lo mejor que pudo.
Y porque alguien con ese tipo de actitudes y hobbies no puede ser otra persona que procreador de la pava que escribe este blog. Que ya sabéis lo que dicen: de tal cabellera ondulada, tal hija rizosa.
Yo podría haber sido rubia y tener el pelo lacio, si me paro a pensarlo. Gracias, gracias, gracias, papá.