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07 enero 2017

Regalos que me hizo la Navidad, 2016

Ha sido un mes y pico lleno de cosas buenas. Es curioso como, por muy malo que haya sido un año, la Navidad siempre me deja con buen sabor de boca... y eso que no soy creyente ni especialmente mística. Pero no sé,  hay algo mágico en el ambiente que no sabría definir que me hace terminar cada Diciembre con una sonrisa.

Mis gafas nuevas. La comida/merienda/cena de Navidad en la escuela con mis compis de curro, aderezada con el karaoke y el corre Sarah Coooonnor, te persigue el cybooorg. El concierto navideño del coro de Palma, berreando con Gabri desde la tercera fila (túmbala balalaikaaaa). Mi nuevo pelirrojismo anaranjado. La merienda hipercalórica con Patri y Adolfo y la posterior danza bajo la nieve falsa que olía a mistol. Vaiana. La tarde-noche con Nisi y sus amigos, y los vinos/tapas/risas/música. La cena en el restaurante hipster de la pachamanca y las algas falsas. La nochebuena con mi familia y ese sentimiento de seguridad al pertenecer a algo bonito. El Gintour, con esos bailes chorra y la cena chachins en el restaurante napolitano donde me sentí muy VIP. Las fotos haciendo el canelo con Jesús y mi grupito de siempre y esas conversaciones donde volvemos a nuestra infancia y acabamos llorando de la risa. El jamón. Volver a ver al marmoto aunque sólo fuera un ratito. La operación con éxito de mi amigo Sergi. La Nochevieja en bata con mi madre viendo a José Mota y comiendo turrón y las muertes en la liga pvp  del GW2 posteriores. Las conversaciones en los grupos de guasap con gente que quiero mucho aunque nos veamos poco. Mis fantásticos ahumados de ojos. Las luces de colores y el espectacular alumbrado navideño de Calle Larios, que más que una calle parecía la Discoteca Kiu. Las rutas de la sidra. El especial de Navidad de Sense8. Las tapas en el Raff. La felicitación preciosa de Casiopea. Haberle puesto cara a gente de bien con la que hablaba desde hacía meses.  Las tardes de peli-bata-gato. Los regalitos de Reyes. Mis vídeos de los viernes en las historias de Instagram, en los que lo más divertido es el making off y vuestros comentarios. El #30daymusicchallenge y el #30daymusicchallenge2.

Soy una oveja con suerte, al fin y al cabo. 





27 octubre 2016

Soy pro Gianluca

Normalmente la gente rica da asco. Y asco de envidia, quicir. Les tengo mucha manía porque ellos tienen casas preciosas con piscinas infinitas y no tienen que trabajar ni cocinar y pueden comprarse todas las Yankee Candles que quieran porque son millonarios.

Pero Gianluca Vacchi me cae bien. No bien, genial. Y supongo que me resulta majo porque el primer video de su instagram que apareció por mi TL fue este:

Un vídeo publicado por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el


A mí es que me hacen el payaso y me ganan, qué queréis que os diga. 
Pues este señor es Gianluca, un empresario millonario italiano de 49 años (muy bien llevados) que vive con su novia Giorgia, la mujerona del vídeo, y se dedica a llenar su instagram de vídeos haciendo el canelo, bailes, ropa preciosa, risas y deporte. Vale, y de yates y mansiones también, pero no nos quedemos en los detalles.
A Gianluca debemos quererlo todos por muchos motivos, yo os dejo aquí algunos bastante importantes:

1) Es un gran bailarín y rebosa sensibilidad y romanticismo y así nos lo hace saber.

Un vídeo publicado por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el


 2) Se monta unas tardes de yate-and-friends que para mí las querría:

Un vídeo publicado por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el


3) Hace deporte con la misma música pachanguera de mierda que escucho yo. El deporte ya no es el mismo que hago yo xD

Un vídeo publicado por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el


4) Gianluca ama a su novia de verdad y nos enseña lo que es el verdadero vínculo entre dos personas. Porque sólo alguien que ama a una mujer le monta un vestidor como este:


Un vídeo publicado por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el



5) Y a mí me acabó de conquistar del todo cuando también se vio un poquito oveja negra :)


Una foto publicada por Gianluca Vacchi (@gianlucavacchi) el



26 julio 2015

Por qué todo el mundo debería ver Magic Mike XXL

Magic Mike, esa saga de películas "para mujeres" de las que todas (y todos) hemos escuchado hablar alguna vez. Efectivamente, esas en las que sale Alcide, el de True Blood. Y Channing Tatum, sí. Y Matt Bomer. Y, en definitiva, una colección de buenorros  bailando de forma sensual e inusualmente desnudos, justo al contrario de lo que suele pasar en la mayoría de las películas y series actuales en las que los encantos femeninos son los protagonistas.

Yo vi la primera película un poco escéptica, sabiendo que sería una de esas pelis que se ven por lo que se ven. Y así fue, lo reconozco: Magic Mike resultó un burdo intento de hacer algo serio, feminista y superficial; casi dos horas de meneos de pectorales unidos a un guión bastante pobre y unos personajes que no terminaban de cuajar. De hecho, creo que es la primera vez que no me gusta el personaje de Matthew McConaughey, que ya es decir. Fue muy duro verle hacer de loco-imbécil-simplito después de su papelón en True Detective, pero así fue. Se me cayó un mito y al terminar de ver la película me quedé con una sensación agridulce en los labios y la idea de que hubiese dado igual verla sin sonido, total.


Pero entonces llega la segunda parte y BAM, nos lo cambian todo. Sigue habiendo stripteases, tranquilas, pero el tono de la peli ha dado un giro brutal y ya no nos intentan colar gato por liebre ni nos quieren convencer de que un guión con hombres buenorros en pelotas y mujeres lanzándoles billetes a grito pelao puede ser también serio y profundo. Al contrario, Magic Mike XXL se pasa al humor, a la risa floja, y se muestra tal y como es sin pretensiones: una peli para entretenerse y no pensar. Para sonreír, nada más. Y nada menos.

Porque cuando la vemos sonreímos, y mucho. No sólo por esa risilla nerviosa que se nos puso a todas las féminas de la sala con el primer numerito musical, (nos guste más o menos el Tatum hay que reconocer que se mueve bien, el jodío) sino también porque se nota que los actores saben reírse de sí mismos y sacarle todo el juguillo posible a esta rocambolesca road movie en la que hay más que rascar de lo que parece. Al contrario de la primera película, que pretendía ser inteligente y profunda pero sin llegar a conseguirlo, esta segunda parte consigue hacer que leamos entre líneas y que les cojamos cariño a unos protagonistas que son como niños grandes (pero que tienen las cosas demasiado grandes para ser niños, ejem). Les vemos luchar contra sus miedos estúpidos, evolucionar, hacer el idiota y sacar sonrisas a las mujeres del film, y al final terminamos queriendo achucharlos a todos. 
Y lo que no es achuchar.

Pero sigo. Hombres o amantes varias del género femenino, esto también va con vosotros: tenéis que ver Magic Mike XXL. Si os da pereza ver la primera antes para enteraros de qué va el tema, no os preocupéis que yo os lo resumo. 

                                                  
-ANTENCIÓN, SPOILERS DE LA PRIMERA-

En Magic Mike conocemos a un chaval que de día es albañil y de noche es striper. Es Mike, la estrella del local donde actúa junto con sus amigos los buenorros. Un día Mike conoce a un chavalín en una obra y le ve potencial y se lo lleva a su bareto a presentárselo a su jefe y meterle en el mundillo del baile puerco. También conoce a su hermana, de la que se queda colgado porque es la típica borde maciza que os gusta tanto a los tíos. La cuestión es que el niñato nuevo resulta ser un diamante en bruto que se camela al jefe de Mike y al final Mike se siente un poco celoso y desplazado (el príncipe destronado) y decide dejar el mundo del striptease para abrir un negocio de fábrica de muebles, que es lo que le va realmente. La película acaba con el jefe de Mike abriendo un mega local de striptease en California y con Mike yéndose con la jamona al lado bueno.




Ale, pues ya está. Eso es todo lo que necesitáis saber - incluso más- si ahora queréis ver Magic Mike XXL. PORQUE NECESITÁIS VER LA SEGUNDA PARTE. Lo necesitáis muy fuerte por varios motivos:

-Porque pondréis cachonda a la tía con la que vayáis al cine (siempre que sea heterosexual, claro). Y si vais solos, tendréis a cientos de mujeres rumbosas a vuestro alrededor.  Es un poco rollo Mr Grey, pero con muchas menos moñadas y algo más realista. Y encima más divertido, que no hay necesidad de haceros sufrir tanto. 


-Porque os vais a reír, de verdad. Palabra de oveja. La película tiene un sentido del humor chorra y simple que nos recuerda un poco a esos chistes de Arturo Valls de los que no nos queremos reír porque son muy malos, pero que al final le ves al tío descojonándose él solo y zasca... te terminas riendo tú también. El momentazo gasolinera de Joe Manganiello es BRU-TAL.

-Porque es una película buenrollista. No importa si has tenido un día de mierda: tu humor cambiará considerablemente (y a mejor) después de verla. Toda la historia es una fiesta de principio a fin, que acaba como tienen que terminar las buenas fiestas. 

-Por la banda sonora. Musicón, muchachos. Aunque de todas las canciones sólo os guste Closer, de NIN, ya por el momentazo en el que suena os compensa el resto de la peli. 

-Porque nunca está de más aprender algún que otro paso de baile y de lo que no es baile. No tengáis tanto prejuicio, hombres. Y si no me queréis hacer caso a mí, porque soy una chica y pensáis que no soy objetiva, leed la crítica de Fuertecito en fareborn.  





A vosotras, chicas, creo que no tengo que decir mucho más para convenceros de verla, pero por si acaso tenéis mentalidad alemana y necesitáis verlo más claro, también haré una listita:

-Porque es una película feminista, feminista de verdad. Desde el minuto uno vemos en ella a un grupo de hombres mazorcos dedicándose única y exclusivamente a complacer a las mujeres. A hacerlas sentirse diosas sea cual sea su raza, su aspecto físico, sus circunstancias, su edad. Hombres que se divierten divirtiendo a las mujeres, y ya me diréis qué hay mejor que eso.  Todos salimos ganando.

-Por Joe Manganiello, que SE SALE en esta peli y le roba todo el protagonismo a Chaning Tatum. Si no le amabais de antes, lo haréis al terminar.

-Por los cuerpazos y los bailes y, sobre todo, por estos momentos:












-Y, lo más importante, porque si vamos a verla y petamos las salas, habrá una tercera parte y además se seguirán haciendo muchas más películas de buenorros.


QUE HAY UNA CARENCIA SERIA, señores.