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05 julio 2009

Por eso me vooooy

Bueeeno, y llegó el momento.
Ante todo siento mucho estar tan perdida últimamente, que no me da tiempo ni de ponerme al día con todos vuestros blogs ni de responder a lo que me contáis en los comentarios del mío. Ando más liada que la pata de un romano metiendo cosas en cajas, tratando de encajar toda mi ropa en la maleta (es algo así como el Tetris ropil) y buscando objetos por toda la casa.

Pero nah, ya está todo hecho. Esta semana me piro al sur con mucha ilusión y algo de pena en el alma, y más después de la fiesta de despedida de ayer...
Porque, como ya dije, dejo gente importante aquí. Bueno... en realidad os llevaré siempre conmigo :P

No descarto volver. ¿Por qué no? Barcelona es una ciudad preciosa que seguro que resultaría perfecta para mí en otro momento de mi vida. Si estuviese bien de salud quizá me sintiese fuerte para empezar de cero, buscarme un piso compartido bonito y quizá un trabajo más relajado... pero no puedo, ahora no. Ahora lo que necesito es descansar, mejorarme y volver a ser la chica pava y feliz que se reía por todo y que bailaba las canciones de Disney usando un cepillo del pelo a modo de micro.

Y cuando eso suceda, ¡ya veremos! Puedo hacer lo que quiera, a fin de cuentas.





Pasaré todo el mes de Julio off. Mis padres han alquilado una casa en Tarifa y me perderé entre sus dunas sin oponer ninguna resistencia, así que no creo que me conecte mucho a internet. Me pasaré el mes meditando a modo zen, echándome crema bronceadora y nadando en mares Atlánticos.
Pero amenazo con volver, mucho más morena que nunca y con ganas de daros la lata.
Quién sabe, igual a mi regreso veo las cosas de otra forma.
Y además este año estaré en Málaga para la feria. Wahahaha....



Un besote gigante para cada uno de vosotros. Sed buenos, compraos el Vacaciones Santillana y, sobre todo, cuidadme las ovejas hasta que regrese.
Ci vediamo!

21 julio 2007

De lugares sagrados

Creo que soy medio hada. Si alguna vez habéis jugado al Changeling, el juego de rol relacionado con la cultura feérica, sabréis que las hadas sólo se sienten cómodas en este mundo terrenal cuando pisan sus lugares sagrados, y allí pueden reponer energías y curan sus almas invadidas por lo urbano. Pues algo así me sucede a mí con mi rinconcito sagrado de Bolonia, muy cerquita de Tarifa. Voy cada verano y ya es casi un ritual, algo necesario en mi vida estival que me carga las pilas y me hace olvidarme por un par de días del resto del mundo.
Tan sólo con pisar la arena color vainilla ya me renuevo por dentro, y la brisa fresca me hace llenar los pulmones de vida mientras las olas limpias y color turquesa me acarician los pies. Es una sensación que no consigo obtener en ningún otro lugar del planeta, por muchas playas que visite y muchos atardeceres que observe.

Si alguna vez pasáis por allí, pasad el pueblecito y sentaos en la terraza del chiringuito El Tucán cuando está cayendo el sol tras el océano... Luego me contáis.

03 mayo 2007

Mi rinconcito del mundo...

Mi amiga bloggera Mae me ha pasado un meme en su último post, y yo no puedo hacer otra cosa que aceptar. Me ha pedido que os cuente mi rinconcito del Mundo, ese lugar en el que yo me siento "en mi casa" y donde podría pasar el resto de mi vida...
Y lo tengo muy claro. El ganador esssssssssss... (tachán tachán) Tarifa. Este bonito pueblo-ciudad de Cádiz me tiene loca, me conquistó ya cuando era una cría de diez años y lo visité por primera vez con mi familia. Desde entonces he ido siempre que he podido escaparme unos días, sobre todo en verano. Lleno a Martín (mi renault clío) de cedeses alegres en cuanto amanece y pongo rumbo al este...


Lo primero que veo son los enormes ventiladores de energía eólica. Cuando mi coche tuerce las primeras curvas de la carretera pasado Gibraltar, los gigantes de hierro comienzan a lamer las laderas de las montañas y me avisan de que mi destino está cerca. Conforme me adentro en tierras gaditanas los campos aparecen sembrados de girasoles que, en verano, se unen a los verdes cáctus para crear un paisaje muy peculiar y característico.




Entonces llego a la playa enorme, tranquila y repleta de dunas. Extiendo mi toalla multicolor, me embadurno de crema protectora y comienzo el día tostándome cual lagartija...







Bolonia (una aldea preciosa de casitas blancas al oeste de Tarifa) posee a mi parecer los chiringuitos más bonitos de la península. A la hora de comer, recojo mis bártulos domingueros y me voy a los Jerezanos, un hotelito precioso a pie de playa desde donde puedes tomar buenas tapas y un tinto de verano mirando las gaviotas sobre el mar.






Y allí paso la tarde, entre charlas y risas con las mejillas sonrosadas por el calor y el flequillo revuelto, hasta que el sol empieza a caer sobre el océano y la orilla se alisa y brilla llena de reflejos dorados. Entonces me quito las chanclas y bajo a pasear, finalizando un día de paz y sol que me provocará una sonrisa enorme y duradera durante semanas.