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21 abril 2017

Rizos Effect


Hola, pisiosos.
Sé que os tengo abandonados y que no actualizo el blog nada de nada últimamente, pero todo tiene una explicación y en este caso hay varias.

La primera es que he pasado un invierno bastante jodido y lo último que me apetecía era escribir. Si me seguís en twitter ya sabréis algo porque a veces he ido allí a lamentarme cual drama queen, pero por si acaso os lo cuento. Desde diciembre más o menos hasta hace pocos días he estado a base de infección de garganta semanal. Con sus fiebres, sus pelotas gargantiles y sus malos cuerpos, claro. El lunes iba a currar fatal, me drogaba con antibióticos a tope, me iba poniendo algo mejor poco a poco y el viernes finde y zasca, otra vez mala. Y sin motivo aparente, que ni paso frío ni hago nada raro: a veces me ocurría sin salir de casa. 

La cuestión es que estar tan pocha tanto tiempo ha acabado siendo desesperante, sobre todo porque no encontraba la causa ni podía ponerle remedio... y porque tanta pastilla y tanto antibiótico me ha dejado hecha un trapo. Soy profesora y el hecho de tener la garganta hinchada y un dolor horrible que me impedía hablar con normalidad ha sido una tortura que no le deseo ni al creador de las planchas para el pelo.

Pero bueno, finalmente parece que estoy mejor (cruzo los dedos por que los nuevos medicamentos que estoy tomando funcionen de verdad) y creo que podré salir este verano y, quizá, incluso, si tengo suerte... tomarme un helado.

 Yo os prometo que en cuanto vuelva la inspiración y el pavo volveré a actualizar con más miserias.  
Bueno, cuando vuelva la inspiración y cuando me acabe la primera trilogía del Mass Effect, que estaba en oferta y me la compré hace veinte días. 

Y la galaxia no se va a salvar sola.





25 abril 2016

35


  • Las tres tartas de cumpleaños.
  • Los 30 amigos que han venido desde Mallorca, Valencia, Madrid, Granada, Jaén y Málaga para estar conmigo en mi fiesta.
  • Muchas risas y varios disfraces.
  • El maravilloso hashtag #cumplerizos
  • La sorpresa de Gordipé.
  • El catwalk por la alfombra roja de luces.
  • It's not unusual.
  • El coctail multicolor especial rizoso.
  • Los regalos. 
  • Nueva York más cerca gracias a vosotros, que me conocéis bien y sabéis cómo hacerme feliz.
  • Las bromas con los bares gays, mis amigos guapos, Crepúsculo, 50 sombras de Grey, los interruptores de la luz del baño y los polvos de cortesía.
  • El photocall de Al Salir de Clase.
  • Mi día familiar eligiendo regalos cual ricachona por un día.
  • Las mil notificaciones en fb, tuiter e instagram de gente que se acuerda de mí y me lo llena todo de ovejas.
  • El sentirme querida de verdad.
  • La parrillada argentina.
  • El pedazo de vídeo promocional que nos marcamos Paulo y yo.
  • El haberme podido pillar el día libre aunque sea lunes, como los famosos.
  • Levantarme con 35 años y seguir viéndome igual de joven, hermosa y pava que siempre.
  • Comprender que quien te aprecia de verdad mueve cielo y tierra por ti si es necesario. Entristecerme un poco por lo de algunas personas, pero alegrarme millones por lo de otras. Tomar decisiones importantes.
  • Seguir rellenando el año con experiencias nuevas y locas.

Estos 35 se presentan bien. A ver qué pasa ahora.


18 diciembre 2013

El momento indicado.

Hace dos semanas que llegaste a mi habitación y desde entonces nos hemos hecho íntimas. Te he cantado, te he ofrecido mis últimos Moncherises y el mejor de mis gintonicses (incomprensiblemente preferiste un vaso de agua), te he cantado, te he bailado y te he contado mis más íntimas miserias en esas sobremesas en las que las dos nos tumbamos al sol a echar un ratito zen y despreocupado.

Contigo se me pasan las horas volando y es que, para qué negarlo, eres una tía legal: sin duda sabes escuchar y sin juzgar, que es lo más importante. Sin darme consejos que no pido, sin hacer un mohín. 
Pero hoy tengo que contarte algo que a lo mejor aún no has descubierto de mí, querida violeta africana.

Se me ocurrió ayer, tratando de subir un par de puntos de cocina en el GW2, un juego al que estoy enganchada. En ese mundillo virtual resulta que si te pones a recoger plantas y frutas por el prado y luego las cocinas, ganas mucha experiencia y subes de nivel con relativa facilidad. Se te premia por dedicarte a tus labores, vaya, y no sólo al mata-mata como en otros juegos. 
La cuestión es que yo estoy atascada en un nivel bastante alto en el que hay que cocinar MUCHO para subir, y además las plantas que necesitas son más difíciles de conseguir. Y en una de estas veces en las que me encontraba yo junto al horno, rompiéndome la cabeza para cocinar algo decente que me diese experiencia, va una amiga en el juego y me dice, asi como quien no quiere la cosa: "pero Rizosa, ¿no tienes potenciadores de profesiones? Si con eso subes en nada". Para que lo entiendas, los potenciadores son una especie de premios que te regalan en el juego al completar misiones o matar a determinados campeones. Se trata de unos objetos que, al ser usados, aumentan la experiencia ganada con cualquier profesión (incluida cocina) el doble de lo habitual. Y, como habrás podido adivinar, yo tengo el inventario de mi personaje hasta arriba de dichos potenciadores. Como tengo Diógenes, cada vez que hacía una misión y me daban algo especial... ale, pa la saca. Para cuando lo necesitara. Para una ocasión especial.
Y mientras llegase esa ocasión especial, ahí estaba yo, de los nervios, cogiendo cebollas como si no hubiese un mañana.

Y me pasa un poco con todo, no te creas. He tenido la antena de mi coche guardadita en el maletero durante 7 años. SI-E-TE. ¿Para qué? Pues para que no me la robasen, está claro. El mismo día que me compré a Martín, mi Clío, le quité la antena y me la guardé, para usarla sólo cuando la necesitara. Para ocasiones especiales. 
Y mientras esas ocasiones especiales llegasen, me he pasado un montón de años escuchando la radio con interferencias. 

Mi tío me regaló una botella de ginebra de esas que cuestan mucha pasta por mi cumpleaños de hace casi año y medio. Y ahí que fui yo, a guardarla... ya te imaginarás el resto: PARA OCASIONES ESPECIALES. Y todavía tengo ginebra.

Tengo un par de medias sin estrenar guardadas en mi mesilla de noche desde hace 10 años, para ocasiones especiales. Yo creo que ya ni me entran: mi pandero ha crecido notablemente.

Con las personas me ha pasado lo mismo toda la vida. ¿Cómo iba a mostrarle interés a ese chaval tan interesante, si lo acaba de dejar con su novia y no querrá nada ahora mismo con nadie? Meses después, ¿cómo iba a mostrarle interés, si acababa de empezar a salir con otra chica porque por lo visto ya estaba recuperado? 
¿Cómo iba a pedirle perdón a mi amiga, si seguro que seguiría enfadada y no querría hablar? ¿Cómo iba a ir a hablar con ella semanas después, si seguro que después de tanto tiempo sin hablar ya no querría saber nada más de mí?
Lo has adivinado: tenía que esperar al momento indicado, a la ocasión especial.


Como podrás ver, querida Violeta, tu amiga y regadora es una lerda del momento indicado. Pues ya está bien, sabes. Anoche abrí los ojos de la forma más tonta del mundo, en un maldito juego que me llenó el inventario de frutas y verduras. No puedo seguir guardando cosas, palabras, sentimientos. 


Ya está bien de esperar al momento indicado, a la ocasión especial. La ocasión especial es AHORA y yo me voy a subir cocina de una maldita vez. Y a ponerme un gintonic especial deluxe: a tope voy.

Ay, querida Rizos, eres una lerda. Así por lo bajinis te lo digo.

07 diciembre 2012

Oh, pava Navidad

Se acerca, se huele: ya está aquí esa época del año que nos llena el gaznate de polvorones y nos inunda la vista de lucecitas de colores y árboles con bolas.
Yo no soy creyente y por eso la Navidad no tiene para mí connotaciones religiosas, pero me gusta. Y no sabría decir muy bien por qué: me pone triste, me recuerda lo pobre que soy, me obliga a aguantar a familiares pesados y me hace comenzar Enero con 5 kg de más. Pero me gusta. Las calles de Málaga están preciosas con los adornos y las luces, reunirme con mi familia alrededor de un brasero para ponerme hasta el culo de jamón tampoco está tan mal y recibir algún regalo inesperado aunque yo no haya podido comprar mucho, mola.

Y además tenemos la música. ADORO las canciones navideñas... y con canción navideña no quiero decir villancico, sino esas canciones que componen grupos famosos para hablar de la navidad a su manera. Las hay clásicas y las hay extremadamente modernas y sorprendentes, pero todas te dejan un regustillo dulce en los labios. Es como zamparse una tableta de turrón de chocolate Suchard, pero por las orejas.

El otro día pregunté en la página de fareborn cuál es vuestra canción navideña favorita, y el resultado de mi encuesta espontánea fue maravilloso: todos participásteis con mucho entusiasmo, y eso me hizo mucha ilusión. Así salieron canciones como All I Want for Christmas is youI wish everyday could be like Christmas, mr Sandman, Shake up Christmas o Bianco Natale. (Y alguna que otra algo más friki, pero molona xDDD) Pero lo que más me gustó fue cómo derivó la cosa de las canciones en algo mucho más estrambótico, cuando Ana nos dejó este comentario:

Ana Cuadrado: en mi familia la tenemos, pero ni es navideña propiamente hablando (de hecho es verdecillla y escatológica XDDD) ni conocida. Consiste en hacer rimas ingeniosas por turnos mientras los demás corean "dómino" hasta que el que tenía el turno acaba y cantamos todos al jolgorio "ay, toma que toma, pastillas de goma, que son pa la tos, ay, dominó, dominó!" XDDDDD Viene de mis abuelos maternos y a ellos les viene de aquellos tiempos en los que el pueblo llano vivíamos en en casas de vecinos o corralas y las nochebuenas y las nochesviejas se pasaban entre vecinos al fuego en el patio....puro sabor andaluz, supongo. A mi me encanta, y no pienso dejar que se pierda conmigo.

Unos comentarios más abajo, Pedro nos confirmó el asunto diciendo que esa tradición existe y que en su familia se hace de manera muy parecida:

Pedro Zapata: Ana, en casa de mi abuela tbn se hacía algo así... pero el "dominó" era "dominé" como parodiando a lo que decían los curas y se metía en medio de la canción. Exempli gratia " una vieja muy revieja... (chorus) Domineee - Más vieja que un pan de higo - Dominéee - con unas tijeras hermosas... se estaba esquilando el higo leré!, ay leré lelerée ay leré lelerée

Yo, como os podréis imaginar, me vine arriba y les pedí ipso facto un vídeo documentativo de tales actividades navideñas en familia, porque esa tradición tan maravillosa no puede perderse jamás. (También les compuse una cancioncilla en la que una oveja se pone hasta el pokemon de turrones, dominéeee) Y tras confirmarme que estoy fatal de lo mío y que encajaría en sus familias gracias a mi pavismo sin parangón, Ana me prometió el vídeo solicitado. Por tanto dejo constancia escrita de su aceptación, y espero que vosotros tengáis tantas ganas como yo de verlo porque puede ser muy grande xDDDD (Prometo colgarlo en fareborn en cuanto me lo mande, así que si no sois fanses de mi página, no sé a qué esperáis)

Porque al final veo que todos tenemos algo que nos gusta de la Navidad, aunque sea las sobremesas pavas regadas con cava y bombones de licor. 

Os dejo con mi lista de canciones navideñas favoritas de yurtú y os invito a hablarme de las vuestras, así como de las tradiciones navideñas de vuestra familia, por payasas que sean. 

Un besote y felices fiestas, hermosos. Ah, y que os toque la lotería pero no el premio gordo, que ese será para mí :PPPP


(Es una lista, no un vídeo solo: si le dais a siguiente justo debajo, pasará a la siguiente cancións mismamente)

27 mayo 2012

Dame Mandinga, moldavo.

Eurovisión, ese festival tonguil en el que cada año gana el país random que toque y no la mejor canción. Esa noche de tradición rizosa en la que intento reunirme con mis amigos y/o familiares cercanos para comer, beber y echarme unas risas con la excusa de ver el concurso. Esa debilidad mía que pocos entienden, que casi nadie comparte y que algunos elegidos acaban viendo con otros ojos después de haberla compartido conmigo.

Anoche lo volví a hacer: engañé a mis amigos con promesas de una merienda-cena en mi casa y litros de sangría, y ellos acudieron raudos e inocentes cual ovejas a la esquila. Encima los pobres trajeron bizcochos, tortillas, guacamole, ensaladilla... Y cuando estaban ya entonadillos por el vino, zasca, les planté Eurovisión y ya nadie fue capaz de quejarse xD 

Es más, se lo pasaron bien y todo. En esta edición ha reinado el summertime, con vestidos vaporosos y transparentes, hombres que movieron las caderas de forma sexy y jamonas mandingueras y demás buenorras que hicieron que mi amigo Sergio votase como un condenado murmurando una y otra vez "hay que rescatar a Grecia como sea, como sea".

Y tienen razón los que dicen que Eurovisión es una vergüenza. Es decir, como concurso musical tiene mucho de ochentero y poco sentido, puesto que la calidad media de las canciones que se presentan es bastante mejorable y la estética y demás parafernalia es poco moderna. También es cierto lo poco riguroso que es el resultado, fruto de unas votaciones de dudosa legalidad... pero qué más da. Los seguidores de Eurovisión nos enganchamos al caracter festivo, al celebrar por celebrar, a disfrutar de la noche con la excusa de ver el concurso. A volver a sentirnos niños ilusionados cada vez que algún país nos vota. A disfrutar de los que nos rodean. A cotillear cual marujas de lengua envenenada criticando el vestuario de los representantes de países lejanos.

Y aunque España no gane (que suele ser lo habitual) siempre nos queda la esperanza de un resultado mejor el año siguiente y el "no hemos ganado, pero qué bien lo ha hecho Pastora". Supongo que es lo mismo que sienten los aficionados del fútbol o de la Fórmula 1; las emociones y sensaciones son las mimas, al fin y al cabo.

Por mi parte sólo me queda decir que anoche me lo pasé genial y disfruté muchísimo del Festival. Que, como decía antes, Pastora Soler no me defraudó en absoluto e incluso consiguió ponerle la piel de pollo a Diego, principal detractor eurovisivo entre mi grupo de amigos.
Las abuelitas rusas consiguieron que todos nos pusiéramos en pie a cantar y bailar como posesos; el alemán conquistó a más de una y más de uno en mi salón, con gorro y todo; la rumana-cubana me hizo mover el culo con ritmos insospechados (y ya estoy deseando escuchar su canción esta feria que se acerca) y mi moldavo me enamoró con su vestuario, payasismo y canción.

Suecia, maravillosa. Creo que la canción ganadora verdaderamente se merecía ganar, por una vez y sin que sirva de precedente. Me gustó la puesta en escena, con esa mujer tan exótica para ser sueca, con tanto glamour incluso llevando una batamanta de flores. Su negraco zumbón haciendo capoeira. Y que ella saliese descalza fue un detallazo, muy a lo Remedios Amaya.
Me encandiló también el ritmazo que tiene Euphoria, tan de sábado noche. Dan ganas de bailar y darlo todo, vaya.

Os dejo con el temazo que se alzó con la victoria.
Hasta el año que viene, Eurovisión. A ver a quién engaño yo en 2013 para que lo vea conmigo; seguiremos informando.



03 mayo 2012

De sentidos del humor y del ridículo

Yo tengo un gran sentido del humor. Creo firmemente que gran parte de la felicidad reside en saber reírnos de nosotros mismos y de disfrutar de la vida sin vergüenzas ni reparos. En bailar cuando nos apetezca, en cantar a grito pelao si nos sale del alma y en compartir carcajadas con los que nos rodean sin temor a resultar escandalosos. 


Yo por éste perdía el miedo a las arañas

A mí no me importa hacer el ridículo. De hecho soy una experta y ya lo llevo hasta con elegancia: he trabajado de payasa, de animadora, de presentadora de shows y espectáculos, de RRPP y de bailarina. Y si unimos mi experiencia profesional a que soy una pava torpe, obtendremos  por tanto una sarta de momentazos que en más de una ocasión me han hecho acabar descojonciándome yo sola en el suelo, con doscientos guiris aplaudiendo mi genial caída sobre el escenario. O liándola parda al intentar recitar los números del bingo en varios idiomas. O tirándole por encima el café a un colega. O soltando un super gallo al cantar mis Greatests Hits Rizosos mientras conduzco. O tropezándome con resultados nefastos en mis clases de salsa. O escribiendo mis miserias en este blog.

¿Qué más da? 

Todo el mundo ha hecho el ridículo alguna vez, y todos lo volveremos a hacer por mucho miedo que le tengamos a tal situación. Y al final el que acaba haciendo el ridículo es el que más sufre. 

Preparada para la noche pirata

Por eso no me importa en absoluto que se me critique. Hace un par de semanas hubo gente que vio a bien ponerme verde por twitter y después se preguntaban por qué yo no me molestaba. Que tengo "un fondo oscuro" (me encantó esa expresión, en serio). Pues qué queréis que os diga, chicos. Yo no soy nueva en esto de ser el objeto de las burlas de la gente, quizá por mi gilipollez supina y por no defenderme. He sido la friki de clase toda mi vida. La chica gordita del grupo. La fea simpática. La cabra loca. La rara. He aprendido a pasar de todas las críticas poco constructivas y gratuitas y en centrarme en mis virtudes, que son muchas. Y, como tendréis que comprender, que me vengáis a estas alturas a decirme que soy tonta... me la trae un poco al pairo. O que os riáis de una foto payasa que yo misma he publicado xDDD 
Es más, me divierte. Sois muy creativos y me halaga que perdáis el tiempo (con la de cosas interesantes que se pueden hacer) en hablar sobre mí. Pero no, no voy a enfadarme por eso.

Sería como molestarme cada vez que un troll me dejase una perlita en los comentarios. Trolls hay millones, tanto en internet como en la vida real, y aunque no sé muy bien qué carajos les motiva tanto en intentar fastidiar a los demás, a mí me va mucho mejor ignorándoles: hagas lo que hagas y seas como seas siempre habrá gente a la que no le caigas bien y que te critique. Llamadme Bambi, pero en mi vida ellos no pintan nada y esa es la atención  e importancia que les ofrezco: cero.


Esta vieja 'el visillo se la dedico a Fiebre


Ah, por cierto. Que yo tenga sentido del humor no quiere decir que tenga que publicar cualquier tipo de comentario en Una de Rizos.... Sintiéndolo mucho ésto no es una democracia, aquí mando yo. E igual que no permitiría que cualquiera se colase en mi casa a insultarme, no tengo intención alguna en permitirlo aquí. 
Así que si quieres que nos riamos juntos, deja tu comentario pero siempre con respeto. Y si no, te invito a visitar otros muchos rediles con comentarios sin moderar... a ver si allí te hacen más caso.

Y lo digo de buenro, eh. Ya tú sabeh.





Y a vosotros, fanses, os dedico mi primera foto choni-duckface-ipad en el baño