Ayer echaron en la tele Sleepy Hollow, del gran Tim Burton, y no pude resistirme a verla por tercera vez. Y es que no sé qué tienen las películas de fantasía que me atraen como un imán; que me hacen olvidarme del mundo durante hora y media y me dejan siempre una sonrisa en los labios.
Ya desde pequeñita era yo una enganchada a este tipo de cine, siendo La Historia Interminable mi película favorita. Creo que es una de las pocas veces en que la película me gustó igual que el libro...
Fantasía, de Disney, me hacía abrir los ojos como platos y tararear el Cascanueces durante el resto de la tarde.
Legend, donde un jovencísimo Tom Cruise luchaba por salvar un unicornio, me pareció simplemente deliciosa. Eso sí, el malo era muy malo y me daba bastante miedo... supongo que hoy me lo sigue dando :P
Dentro del Laberinto fue un boom. Un boom en mi vida, porque desde que la vi la primera vez (Jennifer Conelly y David Bowie hicieron unos papeles estupendos) me quedé extasiada con ese universo mágico que Jim Henson creó con tan buen gusto. Muñecotes, sí, pero taaaan adorables xD Hoy tengo el poster oficial que pusieron en un cine de Barcelona el día de su estreno, así como la edición para coleccionistas en dvd. Y hasta me sé los diálogos xD
Cristal Oscuro, la Princesa Prometida, Willow, La Novia Cadáver, Pesadilla Antes de Navidad, Eduardo manos Tijeras, Big Fish, El Señor de los Anillos, Crónicas de Narnia, Constantine, Hellboy, Hook, E.T, todas las de Disney, Harry Potter y sus pelis, el Laberinto del Fauno, el Mago de Oz, La trilogía de Piratas del Caribe, Underworld, Vidocq, Eragorn, Shrek, Por Siempre Jamás, Los Hermanos Grimm, V de Vendetta, El Cuervo, El Bosque... todas son películas que me han marcado y que me hicieron volver a pensar en hadas, unicornios, piratas fantasma, brujas y minotauros. Quizá porque en el fondo siga siendo una niña, o quizá porque echo de menos esa época en la que yo también creía en los duendes y jugaba con unicornios en el jardín.