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05 diciembre 2018

Relojes.


Cuando yo tenía doce o trece años pasaba las tardes sentada en las escaleras del bloque de mi urbanización. Allí nos reuníamos todos los niños del barrio sin necesidad de whatsapp ni mensajes por facebook, simplemente íbamos bajando de forma escalonada cuando terminábamos de comer y de hacer los deberes.
Nos dedicábamos a charlar, contar historias de miedo y, si acaso, vaciar paquetes de pipas o devorar poloflashes Kelia de los de dos sabores, que eran los mejores. Disfrutábamos simplemente de nuestra compañía, y se podría decir que aquellas fueron las tardes más felices de mi vida.

En aquellas estábamos un viernes después del colegio cuando se me acercó un chico (llamémosle Adolfo, del bloque dos) y me dijo, muy serio: "Bea, ¿quieres que intercambiemos los relojes este finde?". Yo tenía un Casio súper molón que me había traído mi padre de sus viajes por los Mares del Sur, así que aquella pregunta no me chocó tanto y me pareció natural que el chico quisiera presumir con mi reloj delante de sus amigos de tenis. 


-Vale, - contesté yo, sonriente- pero el lunes me lo devuelves.


Todos los demás niños se giraron hacia nosotros con los ojos muy abiertos para no perderse detalle de nuestra conversación, cosa que yo no terminaba de comprender muy bien pero que me hizo feliz por ser el centro de atención aunque fuera por un ratito.

El intercambio se llevó a cabo, pasó la noche del viernes y el sábado por la mañana ya me había arrepentido. El reloj de Adolfo era grande, demasiado para mi muñeca minúscula y debilucha. Además era negro, feo y con unos botoncitos que se me enganchaban en la ropa y en el pelo cada vez que yo me movía, por lo que decidí guardarlo en un cajón hasta el lunes. Total, Adolfo no se iba a enterar.
Me puse a ver los dibujos animados y de pronto llamaron a la puerta y mi mejor amiga entró corriendo en mi habitación, saltando histérica. Le pregunté que a qué venía tanto alboroto y ella me respondió, mirándome como si fuese lo más evidente del mundo: "PUES QUE TIENES NOVIO".


- ¿Pero qué novio?,- respondí yo, divertida y extrañada. -si a mí no me gusta nadie. 
Ya lo tenía yo  todo cristalino por entonces. 

- ¿Pero no te ha dado Adolfo su reloj?".


Me quedé pasmada con esa cara de estupor idiota ante lo sorprendente que me caracteriza, 
y entonces algo hizo clic en mi mente y lo comprendí. El intercambio de relojes era en realidad una táctica ancestral de acercamiento romántico de la que yo no había sido consciente hasta ese momento, y de la que había participado sin querer tan sólo por ser maja.


Así que encima a Adolfo ni siquiera le gustaba mi reloj.

Estuve un rato pensando en cómo me enfrentaría al problema el lunes, cuando viese al chaval. ¿Le digo que nuestros mundos son muy diferentes y que nuestro amor nos haría desdichados? ¿Que quiero centrarme en mi carrera y sacar todo sobresalientes? ¿Que nuestras familias no verían bien nuestra historia?
Al final opté por decirle la verdad: que no sabía lo del intercambio y que me parecía fatal que no hubiese sido claro, porque encima yo no quería para nada su reloj.  O sea que además de romperle el corazón, le eché la bronca.

Y aunque ahora me entre la risa floja cuando me acuerdo y piense que fui un poco cabrona, la verdad es que no me arrepiento. Me sigue gustando muy poco que me mareen.


Y así me va. Ya nadie quiere intercambiarme nada.




PD: Adolfo, si me lees, espero que encontrases a una chica maravillosa que quisiera llevar tu horroroso reloj. No fui digna, de verdad.



06 julio 2018

Cómo conseguir que la gente te tenga manía.


Sé feliz. O, si no lo eres todavía, finge. Fake it until you make it. Sé todo lo feliz que sepas independientemente de tus posibilidades y, sobre todo, no te lo quedes para ti: que tu dicha se te escurra por los poros de tu piel y rebote en la cara de tus amigos, de tu familia, de tus compañeros de trabajo, de los colegas de cañas, de cada cita de Tinder. Escribe posts en tu blog hablando de tu felicidad, es más, ni siquiera es necesario que digas nada. Sube fotos en instagram en la playa, en el campo, tomándote un helado, sonriendo, besando, abrazando, saltando frente a un atardecer, sentado junto a tus flores favoritas, jugando con tu perro, cogiendo piedrecitas de colores, viajando, haciendo senderismo, jugando al LOL. No importa lo que sea que te haga feliz... no lo escondas.

Nunca te metas en discusiones inútiles, y si las puedes evitar todas, mejor. ¿Que todo se resquebraja a tu alrededor entre peleas políticas y ver quién la tiene más grande? Pues a ti plim. Tú sigue subiendo fotos de la playa en instagram. ¿Que te dejan comentarios llenos de odio y resquemor en cualquiera de tus redes sociales? No respondas. Borra. ¿Que te llaman guarra en facebook? Bloquea. ¿Que no te entienden ni te dan la razón? Pues que no te entiendan, que tampoco pasa nada y aquí no hemos venido a entender a todo el mundo, sino a estar de acuerdo con nosotros mismos.

Quiérete. Mímate. Date todos los caprichos que puedas. No escuches a los que te digan que eres irresponsable sólo porque ellos no puedan hacer algo que tú sí. Haz lo que te apetezca cuando te apetezca siempre que no perjudiques a nadie. Aprende a reconocer tus puntos fuertes y ensálzalos. Sé un pro-cosas, no un anti-cosas, y más si hablamos de ti. De tu cuerpo. De tus cualidades. De lo que puedes conseguir. Jamás te avergüences de cómo eres. Céntrate en tus puntos positivos pero no te compares con nadie más.

No odies, porque es un gasto innecesario de energía,  pero tampoco pierdas el tiempo con gente que no lo merezca ni en lugares donde te sientes mal.

Aprende a escuchar mejor, que quiere decir con más atención pero a menos personas. Intenta desarollar el superpoder de la escucha selectiva. Esos que te aconsejan algo por tu bien no te hacen ningún bien ni tienen por qué conocer la verdad universal.  Quédate sólo con los consejos que te sirvan, pero no te agobies con los que no. Recuerda: no pierdas el tiempo con algo que te hace sentir mal. 

No esperes nada de nadie. No te lamentes cuando los demás no cubren tus expectativas. No vayas de víctima. Respira hondo y sigue adelante; eres autosuficiente y cuanto más tiempo pases solo más fácil te resultará. Todos tenemos problemas y nos sentimos dolidos a veces, pero cuanta menos información pública des sobre tus problemas, mejor. Sé que es tentador recibir feedback de consuelo pero créeme cuando te digo que no lo sienten por ti de verdad.

Aprende a reconocer la envidia y la inseguridad y a que ambas te resbalen como el agua por las alas del pato. No te conviertas nunca en una persona amargada. Rodéate de gente que te haga reír y ríe a carcajadas, sobre todo de ti mismo.

Si estás enamorado, disfrútalo. Si no, también.

Aprende de los más grandes. El Rubius, Leticia Sabater, Rafa Mora, Dalas, la Acapulca, Lolito, Dulceida, Reverte. Tienen millones de haters y de trolls que les son fieles a lo largo de los años y ahí los tienes, en la cresta de la ola.

No centres tus esfuerzos en ser una persona maravillosa, sino en sentirte bien contigo mismo. Que si lo que te hace sentir bien es mutilar gatitos igual no, pero tú me entiendes.




Te aseguro que después de hacer todo lo que te describo en esta guía conseguirás tu meta y caerás fatal y tendrás muchos haters . Más que yo, que es decir. Meh, lo que pasa es que yo también soy un poco pava y además a veces soy débil y me quejo por cosas y eso "une", pero poco a poco. Poco a poco.



30 noviembre 2017

Na más les damos dolores

Supongo que lo sabréis porque estamos super pesados en tuiter últimamente con el tema, pero participo en un amigo invisible tuitero que organizan MG y Gordi. Ellas son, cada navidad,  nuestra mamá noel particular y las organizadoras de las #cosas, un blog muy divertido y alegre con el que consiguen hacernos la vida un poquito más feliz y que terminemos el año con buen pie.

Esta edición está siendo más complicada que nunca, porque además de organizar el tema de los regalos (quién regala a quién y demás) están teniendo que ir detrás de cada uno para que entreguemos nuestros textos a tiempo. Y además estamos porculeros, quejándonos por todo y sin inspiración ninguna.

No podía hacer otra cosa que esta: porque las que organizan también se merecen un regalo.


Perdonen por la lluvia. Hoy no hice mi calentamiento vocal.

25 septiembre 2017

Cosas que he aprendido siendo profesora de español.

Que ya, en finés, se dice jo.
Que en Nochebuena las familias de Polonia preparan doce platos típicos diferentes, se ponen hasta arriba y luego se van a una especie de misa del gallo paseando, para bajar la comida.
Que en Estocolmo hay un navío de guerra reconvertido en museo, y que en Oslo hay un museo de barcos vikingos.
Que "Ag soooo!" en alemán debe ser algo así como el "anda, coñooo" en español.
Que en Holanda las patatas fritas son consideradas un manjar, y que las sirven con una montaña de salsas porque a más colesterol, más ricas.
Que en Turín hay un museo egipcio bastante importante.
Que en español necesitamos poner los dos signos de interrogación y exclamación (el del principio y el del final) porque no cambiamos el orden de la frase al preguntar, como los ingleses o los alemanes, y sería difícil darle la entonación adecuada al leer.
Que a un polaco no le puedes decir que en España las mujeres tenemos muchas curvas porque te miran raro.
Que en San Francisco siempre hay un microclima; no importa la temperatura del resto de California, porque allí siempre hará unos grados menos.
Que para una boda turca las mujeres invitadas necesitan tres vestidos diferentes.
Que en China eso de que comen perro es cierto, pero sólo en un pueblo perdido y no en todo el país. En cambio las barbacoas chinas son muchísimo más deliciosas y variadas que las españolas o las americanas.
Que en Alemania tienen a una Raffaella Carrá que se llama Irene Fischer, super glamourosa. Todos  allí conocen y cantan sus canciones en las noches de borrachera y en las bodas.
Que Los Reyes Magos sólo vienen a España. En los Países Bajos tienen a San Nicolás, y en algunas regiones de Italia tienen a una bruja buena de los regalos.
Que tontos hay en todos los países, y que en Italia tienen también una especie de Leticia Sabater que se llama Fabio Rovazzi y que hace canciones terribles que inexplicablemente se han hecho muy famosas.
Que los europeos se comen los tomates como si fueran manzanas, a bocaos y sin sal.
Que los chavales adolescentes polacos flipan con un estilo musical llamado Disco Polo.
Que en la mayoría de las grandes ciudades de Alemania el gobierno paga tus estudios universitarios. Después puedes devolver el dinero cuando consigues tu primer trabajo y todos contentos.
Que no valoramos lo suficiente la Sanidad Pública española.
Que en un parque de Munich hay un río donde los jóvenes hacen surf.
Que en Japón hay un anime ambientado en Cuenca, y en Finlandia tienen una extraña obsesión con Alicante.
Que a los alemanes son, curiosamente, a los que menos les gusta el Oktoberfest.
Que en muchos países europeos puedes sacarte el carnet de conducir con 16 años si tu padre va siempre contigo en el coche, supervisando.
Que en Berlín hay más restaurantes de kebab que en Estambul. Y los alemanes aseguran que los durum son más grandes y más buenos en su tierra, aunque yo no sé si creerlo.
Que en muchos países del este de Europa no puedes encontrar fanta de limón, sólo de naranja. Tampoco hay Acuarius, el santo grial.
Que si te vas al sur de California o a México y te sirven carne o patatas con tapatío, tiembla porque es  algo así como el wasabi hispano. Ellos te asegurarán que casi no es picante, pero tú no te creas nada.
Que en Suecia se considera Eurovisión como una maravilla musical. Cada año escogen a su representante con un mini-eurovisión propio (Inception) llamado Melodifestivalen, y se lo toman super en serio.
Que los italianos del norte se llevan a matar con los del sur, así como los malagueños y los sevillanos. Los del norte dicen, además, que su pizza es la verdadera. Los de Nápoles lo niegan, por supuesto, y ponen la suya por encima.
Que en Noruega hay dos hermanos humoristas y cantantes de parodia que son unos cracks. Algo así como nuestros Morancos, pero en versión infinitamente mejorada. Son los Ylvis y os recomiendo ir ahora mismo a escuchar sus temazos en Youtube.
Que Aleksander Skarsgård, el vampiro rubio buenorro de True Blood y el marido también buenorro de Big Little Lies, es el hijo de otro actor gentleman también muy conocido en Suecia. Con él pasa como con nuestro Enrique Iglesias, que actualmente es el ídolo de jovencitas pero cuyo padre enamoró a algunas generaciones anteriores de hembras acaloradas.
Que el chupachups es un invento español. Y el futbolín. Y la fregona.
Que la escena de la niña muerta saliendo del pozo en la versión americana de The Ring no fue rodada en un plató. Ese pozo es real y está en los jardines de una universidad pública de California.
Que en Polonia, si eres mujer y tienes el culo gordo, triunfas.
Que si tú empiezas a cantar La Cucaracha delante de cualquier turista del planeta, no importa lo tímido o serio que sea que terminará cantando contigo.
Que en Austria casi todos los niños aprenden a tocar un instrumento musical en el colegio. Adoran la música.
Que en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad. A tope.
Que en el norte de Europa no hay Whatsapp.
Que el Rey Midas era turco.

Que no hay ciudad en el mundo donde no conozcan el puto Despacito.



Que antes de empezar a dar clase a extranjeros no tenía ni idea de gramática, del mundo y de la vida en general. Y sigo sin tener ni idea sobre nada ahora, cuatro años después.



Ylvis, el dúo noruego 

06 abril 2017

Confucio inventó la confución


Que mira que somos listillos, eh. Que estamos ahí venga a reírnos de las pobres misses y sus respuestas y oye, vete a saber cómo reaccionaríamos nosotros ante cualquier pregunta con los nervios y la presión a la que son sometidas en los certámenses. 

Yo he copiado las preguntas más famosas y me dispongo a responderlas así, sin pensar mucho. Por solidaridad.


A ver si valgo para miss.



¿En qué época histórica te habría gustado vivir?
En 2007 en Nueva York, que se estrenó el musical de Legally Blonde en Broadway y me lo he perdido para siempre. Vale, yo estaba viva por entonces, PERO NO LO SABÍA, ¿VALE?


¿Sabe usted quién fue Confucio?
Fue un chino muy importante que pensaba mucho. Le da nombre a todos los woks de mi barrio.



Tú debes escoger un hombre y una mujer para preservar la especie, ¿a quiénes escogerías?
El hombre: Julio Iglesias. La mujer: cualquier chica fértil y sana de 20 años, independientemente de su orientación sexual o condición.


Si usted tuviera la oportunidad de que se le cumplieran tres deseos, ¿cuáles serían?
Buena salud para mi familia, para mis amigos y para mí. Ganar los euromillones. Ver a España ganar Eurovisión.


Si tuvieras la facultad de transformarte en un animal, ¿en cuál te convertirías?
En mi gato Nico.

























¿Con qué personaje de la historia te sientes identificada y por qué razón?
Con Kelly de Sensación de Vivir, porque el chico que me gusta siempre se acaba yendo con otra aunque yo sea más tetona.


¿Qué sabes de mi país? Soy embajador de Rusia.
Que hay montañas, una ensaladilla muy buena y que debe molar mucho para vivir porque mi amiga Elena se fue a estudiar a la universidad de Moscú y allí se quedó.


¿Qué es más importante, amar o ser amado?
Amar, que es para siempre. Y no necesariamente a personas -ni animales, ejem-.


¿Qué consideras que es más difícil, pedir permiso o pedir perdón?
Como los seres humanos somos orgullosillos, normalmente nos cuesta mucho más pedir perdón porque es igual que reconocer que nos hemos equivocado.
De todos modos, a mí lo que más me cuesta de verdad es pedir la cuenta.



¿Usted cree que la mujer es el complemento del hombre?
La mujer es el complemento del hombre, el hombre el de la mujer, la mujer con la mujer igualmente y viceversa. Y el bacon es el complemento de todos ellos.





28 enero 2017

Manolo


Una vez hace un porrón de años, cuando yo debía tener alrededor de 12 o 13, salí al balcón de casa y me encontré un camaleón. No tengo ni idea de dónde salió, si trepó hasta allí (¿los camaleones pueden trepar hasta un cuarto piso?) o si se cayó desde algún balcón de los pisos superiores. La cuestión es que estaba ahí quietecito, subido a la rama de un geranio reventón. Miraba al horizonte con un ojo y me observaba a mí con el otro, por lo que lo nuestro fue amor a primera vista. 

Me acerqué para estudiarlo mejor - era la primera vez que veía un camaleón en directo- y decidí ponerle Manolo porque me recordaba a un señor del barrio de mis abuelos que se llamaba así mismamente. Y mi Manolo parecía estar a gusto allí en mi compañía, y yo en la suya, aunque no tenía ni idea de cómo cuidar a un camaleón.

Estuvo una semana dando vueltas pausadas por mi balcón. Comiéndose los bichitos, poniéndose colorao al pasar por los geranios, enroscando su colita de alien alrededor de mi dedo. Me gustaba su ritmo de vida: sin estreses, así como yo quería la mía.  Me sentaba a su lado a observarlo cada tarde cuando volvía del cole, y así se me hacía de noche sin hacer los deberes ni ná. 


Y Manolo me enseñó a quedarme muy quieta ante los peligros, sin mostrarme como una amenaza. A  esperar al momento indicado para dar caza a mis enemigos (él lo hacía con la lengua; yo sigo perfeccionando la técnica a día de hoy) y a estar siempre alerta y no fiarme de nadie. A ser voluble, adaptarme al medio, a cambiar de muda o de piel cuando la anterior ya no me sirve, mimetizarme con el entorno. A volver a ser verde cuando estoy en confianza. A disfrutar de las horas de sol y descansar cuando llega la noche y hace más frío. A sentirme bien estando sola, sin necesitar a nadie. 

Manolo desapareció de mi vida tal y como llegó y, aunque sus enseñanzas me acompañarán el resto de mis días, nada ni nadie llenará su vacío.  
Espero que allá donde haya pasado su existencia haya sido muy feliz zampando arañitas y durmiendo siestas al sol.  Iba a decir que seguro que se casó con una camaleona buenorra de ojos ausentes y pestañas interminables, pero los camaleones son un poco como yo y lo del matrimonio no se les da demasiado bien. 

Era un tipo majo, mi Manolo.




05 enero 2017

Conoces de verdad a alguien cuando le dices que NO.


-No eres tan inteligente y tu blog es insulso. Pero no te quiero ofender.
-Me agotas.
-No te aguantas ni tú.
-Rancia.
-Estás cerrada al amor.
-Me tienes harto.
-Eres todo fachada.
-Qué estúpida, anda que vaya tela.
-Niñata.
-Que te den.
-Ya me he dado cuenta de cómo eres, está claro que tenemos poco en común.
-Todas las tías de Internet sois iguales.
-Hipócrita.
-Qué pena, con lo simpática que parecías.
-Si no eres ni guapa.
-Suerte en la vida, zorra.
-Ok, te deseo lo mejor, un beso.



10 noviembre 2016

Dear future blacksheep


Lo puse el otro día en mis redes sociales y ahora os lo dejo por aquí: mi salto a la fama musical xDDDD

(Por favor, no me dejéis sola con el windows movie maker :P)




Que si algún cazatalentos anda por la sala, yo por menos de lo que haya ganado Juan Camus en el concierto OT El Reencuentro, nada.

11 febrero 2016

Y a veces incluso sin ser soltero.

Hoy me he dado cuenta de algo. Ha sido como una epifanía: me ponen los gays.
A ver, que ahora debo explicarme porque así ha sonado bastante rarito y no es plan de que me imaginéis más enferma de lo que ya estoy.  No es que me pongan TODOS los gays por el mero hecho de serlo, sino que a lo largo de la historia de mi vida, los cantantes que más rumbosa me han puesto han resultado ser, al final ( o al principio), gayers.

Y ahora viene la parte más tronchante del asunto: es ahora cuando me doy cuenta de sus tendencias sexuales, y no entonces. MI ADOLESCENCIA ME VOLVÍA CIEGA ANTE EL PLUMERÍO. Ahora vuelvo a ver los vídeos y las pelis y demás y me parto yo sola porque hoy en día las cosas se ven muy distintas, pero por entonces vivía yo en mi mundo de color, purpurina e ilusión en la que los meneos de cadera eran unisex y viriles, incluso.
Os voy a poner algunos ejemplos para que me entendáis:


Geoge Michael
Ay, omá. He tenido que añadir a este señor porque ayer se me olvidó por completo, pero lo pongo EL PRIMERO porque siempre será el más mazorco con pinta de empotrador que nos tuvo a todas suspirando durante años. Me gustaba todo: sus canciones, su forma de moverse, sus gafas, su barba, hasta su pendiente colgandero. A mí me viene y me dice con esa voz que tiene "let's go outside" y yo voy. Que me da igual que sea gayer. Que estoy mu loca.

Ay. (Gracias a mi querido gorrins, que es un poco George, por recordármelo)




Miguel Bosé.
Que queréis que os diga, a mí este señor me ha parecido super atractivo de toda la vida. Es un guapazo y no dirás que no :P  La pena es que de cinco años a esta parte o así se haya echado a perder tantísimo, que ha envejecido fatal, pero yo cuando era una criaja veía estos videoclises y soñaba con un señor así que viniera a conquistarme con una Nintendo debajo del brazo y me dijera que quería ser mi amante bandido.
Aunque ahora lo veo y perdía aceite everywhere, pero no sé por qué motivo en los 80/90 confundíamos esos bailes y esos dejes con carisma.




Locomía
Vale, no voy a decir mucho más aquí porque seguro que me fustigáis. Pero a mí me ponía el moreno de las melenas.
Ay, esas voces graves.




Tino Casal
Yo creo que me molaba porque era turbio. Tenía un algo así oscuro, unos aires de violador pervertido que le diferenciaban del resto de happy flowers de la movida madrileña. Y llevaba guantes de cuero, rollo Mr Grey ochentero.
Pero en fin, ahora lo veo en entrevistas que dio en la tele y se le van esos aires misteriosos y oscuros poniéndole ojitos a los presentadores... Aun así, seguro que a día de hoy habría sido un viejete guarrón como Julio Iglesias o Arturo Fernández que habría molao tela. Sigh.




David Bowie
Mi primer mito erótico. Creo que cuando vi Dentro del Laberinto por primera vez, con doce o trece años, empecé a mirar a los hombres de otra manera completamente distinta. Me ruboricé y todo cuando salió ahí marcando paquete y con más purpurina en los ojos que Britni Esprís.
Vale, ahora me diréis que no era gay, que era bisexual y que estaba casado con una mujer espectacular y blablabla... pero no me negaréis que tampoco era el colmo de la masculinidad. QUE IBA MÁS MAQUILLADO QUE MI MADRE.
Ah, siempre quise ser yo Sarah y que me cantaran algo como As The World Falls Down...



OBK
Ay, estos chicos, cuántas noches de juerga me han amenizado. Os dejo este videoclís que es mi favorito, muy rollo Crepúsculo de los noventa :D



Ricky Martin
Snif. Aquí ya es que me tengo que poner a llorar, eh. Creo que este señor es el hombre más guapo y sexy del mundo. De la galaxia. Del universo. Y me lo sigue pareciendo ahora que tiene marido y unos hijos preciosos, que no os penséis que con este post pretendo decir que los gays no puedan ser atractivos y deseables. Tan sólo... inalcanzables, snif. Qué penica, pordió, qué mal repartido está el mundo. Soy una abanderada del dicho "si tiene más de 30 y está soltero, o viene con tara o lleva plumero". Y AQUÍ LO TENÉIS.


Los únicos que se "medio salvan" de mi lista de amores platónicos gayers de mi infancia y adolescencia son David Summers y Alejandro Sanz, que los tengo que dejar fuera medio obligada, aunque no se yo, eh xDDD

En fin, al menos siempre me quedará Sergio Dalma.

18 enero 2016

Requisitos para ser una persona normal

Ayer, mi amiga MG nos recomendó esta peli por tuiter y allí que me fui yo rauda y veloz a verla, porque confío en su criterio audiovisual desde que me recomendó The Mindy Project. Ya en cuanto a libros no se yo, que es una facilona y lo lee todo, pero en pelis y series sí.

Y para los que no la hayáis visto, os cuento. Requisitos para ser una persona normal es la historia de María de las Montañas, una treintañera que me recuerda mucho a mí (por lo de adorable, mona y pava) que se encuentra en un momento de transición triste en su vida en el que no tiene pareja, trabajo, casa, vida social ni una gran relación con su familia. En una entrevista de curro le preguntan qué tipo de persona es, y ella al ponerse a pensar se da cuenta de que no cumple ninguno de los requisitos para ser lo que se considera una "persona normal". Y así es como nuestra heroína se propone convertirse en eso mismamente, en una mujer normal con casa, trabajo, novio, amigos, familia y vida social para lograr ser feliz. Para ello le ayuda su mejor amigo, un pobre hombre en la friendzone.

Me ha encantado esta película por muchos factores. Es divertida, fresca, sencilla, los actores lo hacen muy bien (sobre todo Leticia Dolera, la prota y directora) y porque además me ha tocado la patata con lo de la persona normal. Nada más empezar (en los diez primeros minutos de peli) ya me sentía yo identificada con María. Ni curro estable, ni casa, ni pareja, ni aficiones normales, ni vida social envidiable, ni felicidad... Familia tengo, eso sí. Y lo de la felicidad va y viene, sabéis. Igual ahora no, pero mañana me levanto con otro talante y me siento muy bien y me olvido de todo.

Por eso vengo rauda a mi blog hoy, porque a veces sentarme a reflexionar las cosas y dejarlas por escrito me ayuda mucho cuando después lo leo en mis momentos de bajona.

Yo no soy normal, ni quiero serlo. No tengo muy claro de hecho qué es ser normal. Pero sí tengo algunas cosas en mi vida que me ayudan con el día a día, aunque sean más pequeñitas que las de la lista pendiente de María de las Montañas.
Por ejemplo:

-Tengo un gato. Todo el mundo sabe que tener mascota, si te gustan los animales, te hace un poco más feliz.

-Tengo una madre que se ríe cuando canto rancheras. Que alguien a quien quieres te considere graciosa sube mucho la autoestima.

-Tengo estudiantes que me consideran una buena profesora.

-Tengo claras mis limitaciones.

-Tengo amigos que me traen regalos cuando viajan y que se acuerdan de mí cuando piden regalos a los Reyes Magos.

-Tengo muchos superpoderes: el poder de hablar durante horas sin que se me terminen los temas, el de sacar los espaguetis por la nariz  si toso o estornudo, el de imitar al Pozí con una exactitud enorme, el de estar lista en 5 minutos, el de no ver ni con las gafas puestas, el de despertarme cuando yo quiera sin necesidad de despertador, el de soportar el terral con elegancia, el de caerme en lo más llanito, el de hipnotizar a los hámsters, el de olvidar nombres, etc.

-Tengo un blog famoso mundialmente.

-Tengo un par de vestidos que me sientan bien.

-Tengo el suficiente CI como para disimular mi lerdez. A veces. Salvo que seas muy inteligente y te des cuenta.

- Tengo, por fin, mi talla de sujetador.

-Tengo la suerte de poder usar cualquier tono de pintalabios, que todos me quedan más o menos bien.

-Tengo una habilidad especial para los videojuegos que requieran más paciencia que agilidad.

-Tengo una ilusión casi infantil por las cosas que me gustan.

-Tengo el rizo renacentista.

-Tengo sentido del humor suficiente como para soportar el peso del mundo.

-Tengo una potra enorme cuando cocino algo por primera vez, porque siempre me sale bien. A la segunda ya no.

-Tengo muchos sueños que no desaparecen por muchos años que pasen siendo quimeras.

-Tengo swag y tengo flow.

-Tengo un lunar sexy. En algún sitio.

-Tengo ganas de zamparme un gofre, así que dejo esto aquí, me voy a desayunar y ya os hacéis una idea. Que vale, que igual todavía no he conseguido ser feliz con mis cosas, pero estamos en camino.




06 noviembre 2015

Por qué Tinder es un pozo del mal

Tinder, esa app del demonio en la que todas mis amigas tienen perfil y de la que todo el mundo habla. Esa herramienta mágica que parece solucionar los problemas de toda persona solitaria y con ganas de calor humano. 
Esa aplicación que, para los que no la conozcan, te permite conocer personas cercanas a ti siguiendo tus criterios de búsqueda. 

Yo la conocí gracias a mi amiga Leti, que siempre estaba contándome lo guay que era y lo bien que funcionaba. Me imaginé aquello como una especie de IRC moderno, donde muchas personas se conectan para charlar y pasar el rato y donde podías encontrar gente con tus aficiones y sentirte menos solo. Leti me aseguraba que había de todo: gente guapa, gente fea, gente que iba a lo que iba y gente que sólo quería charlar. Y yo que soy una gata curiosa y ahora que vuelvo a estar en el mercado de la carne no quise perder la oportunidad de oler por mí misma de qué iba todo aquello...

MAL, BEA, MAL. Pero por entonces yo no lo sabía. 

Lo primero que tienes que hacer después de descargarte la aplicación es crearte el perfil. Tinder se fusiona con tu cuenta de Feisbu (la verdad es que no sé si puedes registrarte sin tener cuenta en FB) y por defecto pone como tu primera foto del perfil la que tengas actualmente en Feisbu. Y esto es importante, amigos, aunque parezca que no. Esa foto que tengas en la red social de Zuckerberg, donde tienes a tus amigos, a tu madre y a tu cuñao, marcará la imagen que vas a dar en una aplicación para ligar, que parece que hay que decirlo todo. 

Después eliges si quieres añadir más fotos, si quieres escribir una descripción de tu persona y listo, ya tienes perfil. Ahora pasamos a tus criterios de búsqueda: ¿a quién quieres conocer? Hombres, mujeres, rango de edad y a un rango de distancia de tantos kilómetros. Yo elegí hombres cercanos de un rango de edad razonable teniendo en cuenta que ya soy una señora de mediana edad, que tampoco era plan de ponernos exóticas así de primeras.


Ya estaba lista para empezar con el tema, así que le di a OK y ale, al lío: un chorreón de hombres aparecieron ante mis ojos. Al principio parece divertido porque te van saliendo en plan catálogo, como si estuvieses eligiendo sofá pal salón. 
Debajo de cada perfil (en el que la foto es lo más importante, no os vayáis a creer que nos movemos por terrenos intelectuales) te dan tres opciones: descartar, aceptar o super like. La diferencia entre aceptar o el super like es que cuando aceptas a alguien, esa persona nunca lo sabrá si no te acepta a ti también. Pero si le das a super like, Tinder le avisa y le dice: "oye, mira, que esta chica tan mona de rizos que parece lerdilla dice que le molas un huevo y que por favor le des a like a su perfil". Por eso hay que tener mucho cuidado y ser muy consciente de a quién le das tus super likes, que con los me gusta o los descartes te puedes equivocar, pero un super like es para siempre.


Como os decía, cuando le das a "me gusta" a una persona hay dos opciones: que no pase absolutamente nada y no vuelvas a saber de ella, o que de pronto Tinder te avise de que ha habido un "match", es decir, que esa persona también te ha visto y le has gustado. Entonces es cuando se abre la veda: Tinder abre el chat entre vosotros y ya podéis foll hablar.
Fácil, sencillo y para toda la familia.

Y debo decir que como sistema es cojonudo, sobre todo para las personas que van a lo que van y no se andan con chorradas. Pero yo, que soy Bambi y me fijo en todo, no sólo en la foto del perfil, pues... En fin, os explico para que me entendáis.

El primer hombre que me salió tenía de foto de perfil un yate. Su segunda foto era él en el yate, con un gorro de marinerito, bronceado naranja de bote y una botella de champán al lao. Inmediatamente me sentí perroflauta y a él lo descarté porque no me veía yo en Puerto Banús diciendo oshea.

El segundo que me salió fue mi ex. A tope y sin vaselina. Instadescarte.

El tercero fue un jefe que tuve.

Entonces fue cuando me propuse limar aún más mis criterios de búsqueda, porque esto no estaba saliendo como yo esperaba. Quité un par de años para abajo, un par de años para arriba, y me dije a mí misma que no le daría a like ni me fijaría en ningún hombre que no tuviese una bio graciosa. 

Y así fue como me salieron los primeros casados, los optimistas que tienen de foto de perfil a su novia, los que ponen la foto de su boda o de sus hijos, los que salen tocándole el culo a una tetona o los que conducen un cochazo con una pegatina de esas de "bebé a bordo". Que yo lo veo correctísimo, ojo, porque al menos con estos ya sabes lo que hay de primeras y las chicas que busquen darle una alegría al cuerpo sin compromisos sin duda se decantarán por ellos.  Pero para mí, como ya supondréis, estos chicos son un descarte seguro.

También me salieron los aventureros cuyas fotos sólo muestran deportes de riesgo, el Himalaya, selvas amazónicas y playas exóticas con olas enormes. Este tipo de chicos suele escribir en su perfil cosas como "be free" "be wild" o "sport for life", y seguro seguro que tienen alguna foto con un tigre de bengala abrazao. Otro descarte por mi parte, ya que para mí la verdadera aventura está en entrar en el Ikea y conseguir salir la misma tarde, no escalar. 

Luego están los guapos, que están buenorros y lo saben. Ni biografía ni nada, que aquí hemos venido a hablar de nuestro libro: abdominales. Fotos en calzones rollo modelo de Calvin Klein, por si quedaba alguna duda de que  tienen buen paquete and you know it. Muchas veces me pregunto qué leches harán estos muchachos en Tinder si podrían tener a la que quisieran chasqueando los dedos, pero luego recuerdo que es todo mentira y se me pasa la curiosidad. Otro descarte. 

Después tenemos a los millonarios, que es un grupo en sí mismo. Es curioso porque en el Tinder de Málaga hay una gran cantidad de hombres de Marbella, y todos son pijos, pijos, pijos. Obviamente con ellos no tengo nada que hacer porque nuestra conversación se acabaría cuando les dijese que yo me compro las bragas en el Carrefour.

Un colectivo tinderiano que me hace mucha gracia es el de los hombres de paso. Al poner en los criterios de búsqueda el rango de distancia al que tienen que estar y funcionar por gps, Tinder no te muestra a los hombres que vivan cerca de ti, sino a los que estén cerca de ti en ese momento. Por eso a veces también te pueden salir guiris que están turismo en tu ciudad o chicos que vienen una semana por trabajo y buscan chicas para salir y tomar algo y hacer turismo sexual. A estos chicos no los descarto a priori porque algunos son majos y me gusta conocer gente diferente, pero no me gustaría encariñarme de alguien que se va en tres días ni estoy en esa etapa social de quedar para un café y lo que surja, la verdad. 

Luego están los frikis. Pero frikis chungos, eh, no friki guay. Me refiero a los hombres que quieren parecer románticos y sensibles y ponen de perfil una foto morreándose con su perrito, del osito de peluche con el que duermen  o de un atardecer desde su ventana. Algunos tienen, incluso, frases de Coelho en su bio... que ya es un WTF en toda regla. Los chicos sensibles no son ya "buena gente y amigo de mis amigos", sino que yo he llegado a ver -y no os miento- "leal y amante de mis amigos". Puro amor. Yo de estos no me creo nada y además de ser cierto que les va el rollo osito conmigo no tienen nada que hacer, así que otro descarte.

Y por último están los divertidos, que son  los únicos a los que les doy like. De momento he hablado con muy pocos pero son los más normales porque parto de la base de que para tener sentido del humor hay que ser inteligente, y eso me mola. Podría deciros que el chico más normal que me he encontrado y al que meto en esta categoría tiene un burro llamado Bastardo, así que ya os hacéis una idea xDDD
Y bueno,  entre que los chicos normales y sin yates ni fotos de esposas no abundan y que los demás también tienen que darle al like en mi perfil, he tenido pocos matches hasta ahora y he hablado con poca gente.

Y con menos que hablaré, que me da a mí que mis aventuras por Tinder van a durar poco. Ni me he metido aquí buscando conocer a nadie realmente, ni creo que pudiese encontrar nada interesante rascando entre esta fauna. No sé si es por ti, Tinder, o es por mí, que soy especialita, pero no sirvo para este mundo frívolo de apariencias y postureo en el que o tienes una vida super interesante o tienes que mentir como una perra para ligar. La idea de quedar con un chico de estos me aterroriza, no sé por qué. Igual mi yo de 23 años hubiese quedado con todos y se habría echado unas risas, pero yo es que ya no estoy para estos trotes. Supongo que sigo siendo una romántica que sigue creyendo en relaciones que se forjan poco a poco, ahí con su esfuerzo, sus nervios, su emoción.
Así me va.


Y así es como tienen que quererme.




29 agosto 2015

Dame Posts y dime Friki


En 2012 escribí mi artículo Sal con un Friki, que ha sido sin duda el post más visitado de este blog desde sus inicios hasta ahora. Sin yo imaginármelo obtuve casi un millón de visitas en varios meses, que es una barbaridad.
Entre todos esos lectores hubo de todo, claro: haters que se querían sacar los ojos por tamaña sarta de tonterías, gente no-friki que no entendía absolutamente nada y, sobre todo, gente maja y friki emocionada que me dejó muchos comentarios cariñosos y agradecimientos varios a pesar de que debo ser yo la agradecida aquí. 

Porque gracias a esas personas me colé en bodas, en canciones de grupos rock, en programas de radio, en otros blogs, en tumblr, en Menéame y, finalmente, en Dame Posts y Dime Friki, la comunidad de Facebook donde se reúnen todos los frikis hispanos para compartir sus miserias y peculiaridades varias. Allí conocí a Marga Chaves, una chica majísima que estaba preparando un libro-tratado sobre frikismo con Jordi Soler y con Tapy. Y de esta forma un día ella me preguntó si podía publicar mi Sal con un Friki en el libro, a lo que yo no pude hacer otra cosa que acceder encantadísima.

Hoy me ha llegado mi ejemplar -de gañote, sin premio, que Marga me lo ha regalao aunque yo quería comprármelo porque es más salá que las pesetas y debe intuir que soy probe- y estoy loca de contenta. No sólo es la primera vez que salgo en un libro como escritora, sino que encima en sus paginas me codeo con Jordi Hurtado, Chuck Norris, la Novia Psicópata, el Grumpy Cat o Sergio Dálmata. Escuchadme bien: este libro tiene mandanga de la buena y además es preciosísimo. Si más o menos estás en mi onda de frikismo debes saber que es imposible acabar de leerlo sin haberte descojonado en varias ocasiones, porque entre sus páginas nos hablan de nuestras películas y series favoritas ever, de nuestros ídolos, de los memes de internet, de esos clásicos de los 80 y 90 que nos han convertido en lo que somos ahora, de los videojuegos, del rol, de los salones del comic y manga, de los cosplays, de los señores disfrazados de unicornio, de ciencia ficción, de lugares frikis del mundo, de gastronomía cinéfila, de David Hasselhoff, de la Master System y de Parchís.  
Como dicen en la contraportada, este libro es una forma apasionada de ver la vida y escapar de un mundo feo y aburrido; de seguir siendo para siempre un niño que ya no va al colegio. 

Y yo, que seguiré siendo esa niña hasta el fin de mis días, os recomiendo que os lo compréis si lo veis en una tienda. Y no sólo porque salga yo, eh (aunque debo reconocer que es un incentivo sin duda interesante). Os lo recomiendo porque seguro, seguro, seguro, que en alguna de sus páginas también os encontráis a vosotros... porque al final frikis somos todos.

Agradecidaaa y emocionadaaaa

Gracias por la dedicatoria, Marga y Jordi. Sois muy grandes y me he emocionao.


Quedaos con la portada por si lo veis por ahí

Aquí estoy yo: en la página 194  ^____^



24 agosto 2015

Cuando una frase estropea la canción V

¡Demasiado tiempo sin actualizar con esta sección del blog! Y es que estos meses han llegado cargaditos de temazos, de canciones del verano que dan para mil estudios, por absurdas.
Pero sin duda, sin tener que pensarlo siquiera, la mayor WTF de esta feria ha sido esta:



La Mordidita, de Ricky Martin y Yotuel, ay omá los dos. Pero vamos a ver, Ricky... ¿no estás ya escarmentado de escándalos sersuales? ¿A qué viene eso de "llegó la fiesta a tu boquita, toda la noche, todito el día"?  Vale que seas un ídolo mundial de la música pop y que te hayas forrao, pero te veo un poco demasiado sobraíllo con esa frase, en plan ale, nena, prepárate que te via dar trabajo pal boquino. Al menos Pitbull no iba de misterioso ni metafórico y llamaba a las cosas por su nombre cuando decía aquello de "es verdad que tú eres guapa, yo te via poné a gosá, tú tienes la boca grande, dale, ponte a gosal".


Y hay más, eh, no os escandalicéis todavía. Porque este verano ha surgido de la nada una versión super chunga de un clásico del reggae jamaicano para volvernos locos de caseta en caseta: la del taxi. Por lo visto tiene hasta coreografía semipuerca y todo, que yo he visto a varias adolescentes francesas simulando guarradas mientras bailaban.
Pero pasemos sin más a la magnífica canción:




Perlitas:
"Queremos darle la bienvenida a todas las mujeres que hacen vino por todo el mundo". No sabía yo que Pitbull fuese un amante del sector vinícola.

"Me lo paró, el taxi" 
"Lo paró con una mano, lo paró que yo lo vi: chocho cho fer para er tasi" Lo de chocho chófer me recuerda a esa canción infantil de los mosquitos que pican con disimulo.

"Ella se bebe dos botellas de vino, para que seria mas fino sea bueno pa' lo intestinos pero no, a ella lo que le gustan son los masculinos para ella haserleh  vino, ¿qué? que ella hace el vino" No he entendido nada, sólo algo de que tanto vino le suelta el intestino y ahora va suelta como Gavete.

"No me importa si es casada, no la quiero pa instalarme" Este se quiere marcar un Ashley Madison.

"Con culo de mula, y no le tengas duda, ella le saca todo el jugo a la uva" O sea, que se sienta sobre las uvas para espachurrarlas y hacer vino.



Más, más. Siguiente canción del verano: La Gozadera. Debo decir que musicalmente me parece un temazo, perfecto para bailar por ahí  y echarte unas risas mojito en mano... pero como me pare a escuchar la letra (se lo paró, la letraaa) entonces ya la cagamos:




Perlitas:


"Miami me lo confirmó, Puerto Rico me lo regaló, Dominicana ya replicó y del Caribe somos tú y yo".

"Y el arroz con habichuelah Puerto Rico me lo regaló" (por la cara. Queremos una versión andaluza en la que nos regalen chipirones a la plancha)

"La cosa esta bien dura, la cosa esta divina, Perú con Hondura, Chile con Argentina" Esto es saber rimar y lo demás son chorradas.

"Bolivia viene llegando, Brasil ya esta en camino, El mundo se esta sumando, a la fiesta de los latinos".   A mí ese final de estrofa me chirría. Creo que para seguir con la tónica de estas letras lo ideal sería terminarla con "el mundo se está sumando y tú me agarras el pepinooooo"

Lo mismo digo para eso de "Loqueando desde Cuba y el mundo se entera Si tú eres Latino, saca tu bandera" ----->propongo cambiar la bandera por "sácatela enteraaaa", que encima queda como más de machote.




Yo estoy extasiada por la elocuencia. Creo que tengo que cambiar el nombre del post a "cuando todas las frases estropean la canción".


Os dejo los links de las anteriores ediciones de la sección por si queréis seguir con más música de calidad:

Cuando una frase estropea la canción I
Cuando una frase estropea la canción II
Cuando una frase estropea la canción III
Cuando una frase estropea la canción IV

30 diciembre 2014

Guía del lenguaje moderno para señoras estilosas

Ya os he hablado antes de ella, creo. Mi tía Carmen es una mujer muy estilosa y cuqui a la que quiero mucho, y hace unos meses me confesó que era lectora de mi blog en la sombra. Y lo de "en la sombra" es porque todavía no se aclara con lo de dejar comentarios, pero vaya, que leerme me lo lee todo. 
La cuestión es que mi tía Carmen no está muy ducha en modernismos lingüísticos. En moda sí, eh. Ella es experta en tendencias, en ir siempre perfecta y acorde al protocolo de cada ocasión; es capaz de conjuntar los colores y tejidos de cualquier outfit con una facilidad pasmosa. También sabe mucho de arte y de historia, que para hablar con ella de según qué temas tienes que desempolvar los libros de COU para no quedar como un pardal... 
Pero el frikismo  internáutico no es lo suyo, y en la cena de Nochebuena me confesó que aunque le gusta leer mis posts, a veces no se entera de muchas palabras que digo. Que se va a tener que comprar una libretita para apuntarlas y preguntarme su significado cuando me vea... y claro, eso no puede ser.

Por ella y por todas las señoras que me lean y que tengan el mismo problema va esta guía. Vamos allá:


Spoiler: Esta palabra la digo mucho y se refiere a cuando le fastidias el final de algo a alguien. Por ejemplo, cuando te enganchas al Secreto de Puente Viejo y te tragas todos los capítulos sin excepción, y estás deseando que llegue la última temporada para ver qué pasa con tus personajes favoritos, y entonces llega alguien que ha leído en una web lo que pasa al final y te lo cuenta. Últimamente es muy fácil adelantarse a las series de la televisión porque por internet suelen ir más avanzadas, así que los pobres que sigan la serie por la tele tienen que ir con cuidado para que nadie les reviente los finales. Por eso yo cuando voy a hablar de una película o de una serie en el blog y puedo dar información peligrosa para los que todavía no la hayan visto, siempre aviso y digo algo como "¡atención, spoilers!"

Hype: Estar en hype es venirse arriba, emocionarte mucho con algo que esperas con ansias.  Por ejemplo cuando estamos todos sentados a la mesa y mi padre está haciendo croquetas y las escuchamos crepitar en la sartén y olemos y nos suenan las tripas y nos brillan los ojillos de emoción. Eso es hype del bueno. 

Yolo: Es una abreviatura del inglés (you only live once) que viene a decir algo así como "carpe diem", que al final nos vamos a morir igual. Como cuando no sabías si llevarte el chalequito ese de pelito del Corte Inglés, y al final te decidiste porque total, sólo se vive una vez. Vivamos a tope.


Meme: Los memes suelen ser bromas chorras que se repiten en internet. Son fotos trucadas, fotomontajes, o chistes tontos tipo Arturo Valls que todo el mundo se reenvía por whatsapp o por las redes sociales. Por ejemplo, la que se lió con el "selfie" o autofoto de los Oscars -ésta no te la explico porque creo que la entiendes- cuando todo el mundo quiso versionarla y salieron imágenes como esta, que seguro que te gusta. 



Cliffhanger: una de mis palabras favoritas porque yo soy una experta en el tema. Significa crear expectación, dejar con la intriga. Soltarte sólo parte de la información para que te quedes con ganas de más. Las series, por ejemplo, suelen tener muchos cliffhangers en el último capítulo de cada temporada, para que te quedes con el hype (aquí ya meto los otros términos para ver si vas pillándolo :P) y estés deseando que empiece la temporada siguiente. Otro ejemplo serían esas pelis que están terminando y cuando parece que todo está bien y que los protagonistas se casan y que la humanidad está a salvo, CHAN CHAN, de pronto la cámara gira y nos muestra un huevo de alien a punto de eclosionar. Y fin. 


On fire: esta expresión seguro que la has escuchado en la canción de Alicia Keys, esa que dice a grito pelao THIS GUERL IS ON FAIEEEEERRRRR. Pues bien, on fire significa estar a tope, muy feliz, dándolo todo. Cuando todo te va saliendo genial y te pones contenta y lo haces todo con más ganas... igual que cuando sales a caminar y luego te sientes genial y llena de energía porque sabes que has hecho lo correcto y te comes la ensalada con más ganas porque ya te ves el culo más pequeño. Pues eso. 

Troll: seguramente conozcas los trolls de los cuentos, esos que se comían a David el Gnomo. Pues un troll de internet es una persona un poco lerda que se cree muy graciosa (pero que ni es graciosa ni es inteligente) que se dedica a intentar reírse de los demás y a decir estupideces en foros. Intentan desacreditar y criticar, pero sin aportar nada nuevo ni ninguna solución. Los que tenemos blogs los conocemos de sobra, porque lo más normal es habernos topado con alguno en más de una ocasión. Lo mejor cuando aparece uno cerca es ignorarlos.

Hater: se pronuncia jeiter y literalmente significa "persona que odia". Es decir, son personas que no soportan a alguien que tiene éxito porque le envidian. Dicen que si tienes un blog o una web y te haces popular, nunca serás famoso hasta que no te envidien y te salgan haters. Yo, como soy una diva, tengo unos cuantos. Seguro que tú, con lo divine que eres, tienes muchos haters también.  
De aquí sale la expresión famosa "haters gonna hate", que viene a significar algo así como "de tu envidia nace mi fama", frase que hizo famoso a Rafa Mora.




Bitch, please: Expresión favorita de Britney Spears de la que se han hecho millones y millones de memes. Quiere decir "por favor, qué estupidez" o "qué vas a saber tú de eso". Para que lo entiendas con un ejemplo, imagina que estás enferma, con 40 de fiebre y la garganta en carne viva, que te has quedado sin chocolate, que se te ha roto el tacón de tu par de zapatos favorito y que el único sitio donde vendían los calcetines que te gustan en Málaga ha cerrado.  Y entonces te viene alguien a decirte que le duele la cabeza y que está fatal. Bitch, please, qué vas a saber tú de dolor.
 Arturo Perez Reverte se marcó un Bitch, Please perfecto en twitter una vez, cuando un lumbreras quiso corregirle:




Y bueno, de momento creo que ya está bien, que tampoco es cuestión de agobiar en la primera lección.
Dejo esta guía abierta para futuras actualizaciones y los comentarios a disposición de cualquier señora que siga teniendo más dudas.

Espero, tía Carmen, haberte ayudado en este difícil mundo del internet.

13 febrero 2014

Mis 5 peores citas III: Especial San Valentín 2014

¡Buenos días, hermosos!
Ya está aquí el día más romántico del año para algunos, pasteloso para otros. Ese día en el que todos nos quejamos por una u otra cosa y que las calles se inundan de corazones rosa y de bombones. De reproches y caprichos. De amor y de soledad. De amor fingido también, por qué no. 

Yo ya lo he dicho alguna vez: no me gusta San Valentín. Tiene un no se qué que me pone triste que a día de hoy sigo sin saber identificar, tenga o no tenga pareja. Tampoco me gusta tener que regalar nada ese día ni necesito que me regalen nada -al menos sólo porque toque- como si el resto del año ya pudiesen seguir siendo unos rancios.

Pero no critico a quien lo celebre, ojo. Soy muy fan de cualquier tipo de celebración y, si el 14 de febrero es una excusa más para salir con tu churri a pasarlo bien por ahí y daros mucho amor, ole y ole. Que ya habrá tiempo de amarguras. 
Además yo soy un poco cursi (que sí, Pix0l, lo soy y a mucha honra) y me encanta cualquier tipo de demostración de amor y/o cariño, sea la que sea. Creo que no hay nada más auténtico que demostrar tus sentimientos hacia alguien, y por eso siempre se me pone carita de Bambi cuando veo a esas parejitas felices dándose arrumacos por ahí. 

La cuestión es que yo este año quería escribir un post especial para San Valentín pero no tenía muy claro el enfoque, así que como yo me debo a mi público me fui a la página de Fareborn a preguntaros a vosotros, mis fanses ovejosos, de qué queréis que hable en este post amoroso. Y la cosa estuvo clara: ¡mira que os gusta un marujeo o una miseria ajena!. Más o menos el 80% de mis lectores pidieron carnaza: anécdotas, guarradas, mis 5 peores citas. Material para el descojone general, vaya. 

Y ya van dos ediciones en el blog de mis peores citas ever, pero está claro que no os cansáis nunca. 
Por suerte para vosotros, yo tampoco me rindo nunca en esto de buscar el amor y... si me pedís material de primera, material de primera os voy a dar.

Esta vez, eso sí, haré algo diferente: hasta ahora tan sólo os había hablado de las citas que salieron mal por culpa de otros, es decir, citas en las que yo tuve que salir por patas porque soy una señora con un caché y me merezco mucho más que hombres zumbados, guarros o psicópatas. 
Lo que no me había atrevido a contar hasta ahora son esas citas que fracasaron porque yo la lié parda. Y os las había ocultado porque tengo orgullo, vergüenza y dignidad. 

Dignidad que me paso hoy por el rizo, que mañana es San Valentín y vosotros os merecéis conocer la verdad: la oveja a veces también hace que los maromos salgan por patas. A tope con la sinceridad voy.
Agárrense a sus asientos porque con todos vosotros llega el Especial San Valentín 2014:

MIS 5 PEORES CITAS - LIADA PARDA EDITION



1) La funda molar.

Quedé yo con un chico guapísimo una vez. Era uno de esos chavales que cualquier lagartona te querría quitar: alto, atractivo, simpático e inteligente. Luego resultó ser un poco ñoño y aburrido, pero esa es otra historia que no viene al caso.
La cuestión es que empecé a salir con él y en una de nuestras primeras citas conseguí convencerle para ir a cenar a un chino que me encanta. 
Todo iba como la seda: conversación agradable, miraditas cómplices, risas. Yo estaba doblemente emocionada y feliz, ya que por una parte estaba cenando con un señor que me gustaba mucho y por otra además me estaba poniendo cerdaca a base de rollitos y arroz tres delicias, cosa que me pone de muy buen humor.

Hasta que llegó la ternera con bambú y sucedió el desastre: en una de estas veces que fui a darle un bocado a un trozo de carne, noté con horror cómo masticaba algo duro y extraño justo mientras el chico me estaba contando no se qué (sería muy interesante pero la verdad es que perdí el hilo de golpe).  Yo soy una mujer educada y conozco el protocolo, con lo que escupir aquello automáticamente de la boca hubiese quedado muy mal, así que le di con la lengua para ver si identificaba aquel cuerpo extraño y comprendí, mientras se me helaba la sangre y empezaba a sudar, que se me acababa de caer la funda molar. Para los que no lo sepan, una funda es esa especie de diente "de mentira" que te ponen cuando uno de los tuyos está demasiado mal como para empastar, así que rápidamente os haréis una idea de la situación: tenía una muela en mi lengua y un agujero entre diente y diente. Era el Cuñao.

No sé cómo conseguí sacármela de la boca discretamente cuando él no miraba, esconderla con unas servilletas de papel, meterla en el bolso y seguir hablando sin abrir mucho la boca y sin reírme casi nada durante el resto de la cena. 
Si el chaval se dio cuenta o no es algo que nunca sabremos. Él no me dijo nada, pero me da la sensación de que debió pensar que tengo la sonrisa más falsa del planeta, porque me reía estirando mucho la boca hacia los lados en plan Carmen Lomana.

Fui al dentista días después y le dije que se dejara de pegamentos convencionales; que si había que fundirla con ácido a mis encías que lo hiciera o me quedaría soltera para siempre.  


2) Silent Hill

El verano de 2007 echaba yo muchas horas trabajando de animadora en el hotel, así que era muy normal verme siempre con ojeras y con un paso pausado y cadente en plan semanasantero. Aún así, yo intentaba tener una vida social activa y en mis horas libres trataba de aprovechar el tiempo lo máximo posible y salir, ver a mis colegas, etc, así que una vez quedé con un chaval después del trabajo un martes o un miércoles, no recuerdo bien. 
Era tardecillo, más o menos las once de la noche, y esa mañana yo me había levantado muy temprano y llevaba ya cinco o seis días de trabajo a mis espaldas, asi que cuando llegué a la cita debía tener peor cara que los pollos del Pryca. Pero allí estuve yo toda la noche, dando el callo, conversando y riéndome y tomando gintonics a la luz de las estrellas.

Todo iba genial hasta que llegó la hora de irnos. El chaval era todo un caballero y, a pesar de estar cerca de mi barrio, se ofreció a llevarme en coche hasta la puerta de mi casa. Y como yo estaba fundida, acepté.

Os prometo que fue todo muy rápido: fue sentarme en el coche, ponerme el cinturón y quedarme frita. De estas veces que te duermes tan rápido y tan profundamente que no te da ni tiempo de ser consciente de lo que está pasando. Pero sí, me quedé dormida. Súper dormida. Tan grogui que empecé a soñar y todo, -yo soy sonámbula- con tan mala suerte que empecé a gritar algo así como "QUE VIENEN LOS ZOMBIES, QUE ESTO ES SILENT HILL".
Me desperté yo misma por culpa de mis gritos. Pegué un respingo, asustada, me giré y vi que el pobre chaval me estaba mirando con cara de WTF, seguramente ideando ya un plan de escape ante zumbadas de la vida.

No recuerdo bien qué excusa le puse. Creo que fue algo tan ridículo y miserable como que jiji, jaja, qué cosas, que me acababa de acordar de una cosa que leí en internet el día anterior sobre un nuevo Silent Hill.

Al chaval, claro está, no le volví a ver.


3) Los dinosaurios

Nunca me dejéis beber demasiado, hamijos. Cuando bebo me quedo sin neuronas, (las pocas que tengo) y me pasan cosas como aquello que sucedió una noche de verano con un chico con el que quedé para tomar algo por la playa.
Yo no quería ir a tope, así que empecé con tinto de verano y tal, #detranquileo, pero la conversación era muy interesante y me lo estaba pasando en grande y una cosa llevó a la otra y me acabé pidiendo un gintonic que ríete tú de la Supercopa. 
Y mientras él me hablaba de la evolución, de Darwin, de las creencias religiosas y de Adán y Eva, yo me iba transformando poco a poco en Homer Simpson y en mi mente empecé a transformar sus palabras en blablablablablagintonicblablabla.

Hasta que el chico se puso a hablar muy apasionadamente de los dinosaurios y de sus descendientes, tipo lagartos o insectos, y yo me puse muy seria y, adoptando mi mejor cara de científica sexy, pregunté: "-Oye, y nosotros los humanos, ¿de qué dinosaurio seremos descendientes?".

Primera y última cita.


4) El kebab del mal.

¿A vosotros no os ha pasado nunca que sabéis que alguna comida os sienta muy mal, pero  que os gusta mucho mucho y por eso a veces no podéis evitar comerla? A mí sí y, como soy lerda, a veces se me olvida incluso mi intolerancia y zampo como si no hubiese un mañana.

Y eso me pasa a menudo con los kebab. Tienen que ser muy buenos y estar muy bien hechos para que mi organismo los acepte a modo de alimento, así que intento con todas mis fuerzas comer otra cosa cuando me dan a elegir. 

La cuestión es que en una cita a mí me dieron a elegir entre susto o muerte y yo elegí muerte. Había unos diez restaurantes entre los que elegir, y yo me fui directa al kebab porque me volví rubia (con perdón a las rubias) de pronto.

Imaginaos el resto: di más paseos al baño que en toda mi vida junta. Intenté aguantar el tipo como pude e incluso me quedé a la sobremesa, pero aquello no tenía cómo sostenerse para parecer  natural: me levantaba cada diez minutos, con la cara pálida y estertores de muerte. El pobre chaval debió pensar que me aburría, que estaba loca o, aún peor, la verdad: que me iba de vareta.

Esta vez fui yo la que no quiso volver a quedar con él, de pura vergüenza.


5) La de rojo.

Los hombres nunca nos comprenderéis en esto. Jamás. No sabéis lo que es sufrir la regla cada mes con todas sus consecuencias: dolores, angustias, cambios de humor, de peso, de apetito, y por mucho que os hagáis los pacientes y comprensivos nunca llegaréis a ser conscientes de la maldición que supone ser mujer y fértil. 

Yo, además, tuve una época del horror en la que tenía el periodo más troll de la historia: nunca sabía cuándo me iba a venir la regla. Podía retrasarse una semana, adelantarse, venir dos veces en un mes, etc, con lo que aquello eran un sin vivir constante. Menos mal que no tenía pareja y que mi vida sexual era más pobre que el sastre de Malena Gracia, porque si no me habría pasado la vida angustiada pensando en que cualquier retraso podría suponer trillizos rizosos.

En fin, que siempre llevaba encima material femenino a espuertas por lo que pudiese suceder. La sección de compresas y tampones del Carrefour se quedaba corta al lado de los bolsillos interiores de mis bolsos, y mis amigas siempre sabían a quién tenían que recurrir en caso de emergencia.

Hasta que un día conseguí una cita con un tío de escándalo de esos de revista y, pizpireta y emocionada, fui rauda a preparar mi outfit para estar perfecta esa noche: taconazos, vestidito blanco, melena leonina, maquillaje, perfume. Arrebatadora, vaya. Tan sólo me faltaba el bolso a juego y me empecé a agobiar, porque una mujer sin bolso se queda desamparada en el mundo. Mi madre fue mi salvadora aquella noche y, en el último momento, me prestó un bolso de los suyos que me iba que ni pintado. 

Ea, pa la calle. Bea, se te olvida algo. Bea, para. Bea... Y Bea que pasa un huevo de su diosa interior y sigue palante, palante, hasta el restaurante.

Adivinad quién empezó a sentirse mal en mitad de la cena. Quién identificó rápidamente aquellas punzadas de dolor abdominal. Quién casi se muere cuando recuerda que llevaba un vestidito monísimo de color blanco y un bolso de su madre.

La fuga que di yo aquella noche fue para grabarla con el móvil y usarla para el guión de la próxima peli de escapismos en prisiones.  Es que ni recuerdo qué excusa le di al pobre chaval, pero no llegué ni al postre.


A mí así es que no me casáis, eh.




Este post va dedicado a todos los Grinchs del amor que decís que San Valentín es pasteloso y hartible. A todos los solteros que os querríais meter en un bunker cada 14 de febrero para no soportar a las parejitas cursis dándose amor. A los que decís que San Valentín lo inventó el Corte Inglés. 
Riámonos un poco del amor y de la vida, carajo. Y dejemos que aquellos que tienen la suerte de enamorarse y que consiguen tener citas maravillosas las disfruten, que el mundo no tiene la culpa de que a nosotros nos siente mal el kebab o se nos caigan las fundas de los dientes.

Feliz San Valentín, hagáis lo que hagáis mañana, y recordad: ver Glee en series.ly también es amor.



P.D: os dejo aquí los enlaces a las dos ediciones anteriores de Mis 5 Peores Citas, por si vais a tope con las miserias de la Rizos xDDD

Mis 5 peores citas I
Mis 5 peores citas II

28 mayo 2013

Haters gonna hate

El 25 de mayo se celebra el Día del Orgullo Friki y, desde que publiqué yo hace un tiempo mi texto Sal con un Friki, ese día alguien suele colgarlo en alguna red social y el texto vuelve a recibir muchas visitas y comentarios. Y anónimos. Y trolls. Y haters.

Para estos últimos, que se quejan de que generalizo mucho y de que hay muchos tipos de friki, va este post. Que no se diga que no lo intento.


A los frikis fans de los Pokemon: podéis comerme todo el Pikachu. 
A los frikis del Wow: podéis comerme todo el Lich King. 
A los frikis del LOL: podéis comerme todo el nexo.
A los frikis de Pratchett: podéis comerme el Equipaje.
A los frikis de Cthulhu: podéis comerme el tentáculo.
A los frikis de Super Mario Bross: comedme la seta.
A los frikis del Ragnarok Online: podéis comerme el poring.
A los frikis del Zelda: podéis comerme el Triforce.
A los frikis del rol: podéis comerme el d20.
A los frikis del Sonic: podéis comerme todo el aro.
A los frikis del Doctor Who: podéis comerme la Tardis y repetir.
A los frikis de la Firefly: comedme la Serenity.
A los frikis de Star Wars: podéis comerme el sable de luz. 
A los frikis de ESDLA: comedme el anillo único.
A los frikis del Minecraft: podéis comerme la esmeralda.
A los frikis de La Historia Interminable: podéis comerme el Auryn.
A los frikis de El Nombre del Viento: comedme el laúd.
A los frikis de LOST: podéis comerme la escotilla.
A los frikis de Thor: lamedme el martillo.
A los frikis de Batman: comedme toda la Batcueva.
A los frikis del Pendragón: chupadme la Excalibur.
A los frikis de las Magic: comedme el artefacto.
A los frikis de Canción de Hielo y Fuego: podéis comerme el R'hllor.
A los frikis del Portal: podéis comerme el pastel.
A los frikis del Turok: podéis comerme el tiranosaurio.
A los frikis del Doom: podéis comerme la BFG 9000.
A los frikis del Tomb Raider: podéis comerme la reliquia.
A los frikis del Monkey Island: comedme el pollo de goma. Con polea.
A los frikis del Quake: podéis comerme la railgun.
A los frikis del Final Fantasy: podéis comerme el chocobo.
A los frikis de Blade Runner: comedme la Puerta de Tannhäuser.
A los frikis del Heavy: comedme la Whitesnake.
A los frikis de Sálvame Deluxe: vosotros no me comáis nada, anda.