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15 octubre 2015

La loca llorona

Harta, me tenéis. Harta.


Harta de que a las personas sensibles nos llamen histéricas. De que, cuando lloramos, se rían o le quiten importancia porque "siempre estamos igual". Que ignoren nuestras emociones tan sólo porque no las compartan.


Harta de que haya que ser frío y rancio para que te consideren "normal". De que en este mundo de mierda parezca que todo te tenga que resbalar y que ser fuerte sea sinónimo de ser cruel.  

Harta de que por mostrar mis emociones a los demás y alterarme cuando algo me duele se me tache de loca. Harta de que se burlen, me menosprecien, se crean superiores tan sólo por no sentir y pasar de todo. Cierro los ojos y no está ahí. 

Estoy harta porque yo no soy débil, ni estoy loca, ni soy una histérica. Yo soy una mujer fuerte que llora a menudo; que llora mientras lucha, mientras defiende sus ideas, mientras se explica con el corazón en la mano. Lloro cuando me emociono, cuando me frustro, cuando me pongo triste, cuando algo me llena de felicidad. Lloro porque estoy viva y me siento viva cuando lloro. 

Lloro cuando tengo frente a mí a alguien frío cual muro, incapaz de comprenderme o, al menos, darme un abrazo. Un abrazo es lo único que separa a esta loca llorona de una mujer normal. Un maldito abrazo. El problema no es mío, sabes. 

Pero tú sigues burlándote a pesar de saberlo... porque quizá tú también estés un poco zumbado aunque tu locura no sea la de llorar, sino la de evidenciar que eres incapaz de hacerlo.



29 agosto 2015

Dame Posts y dime Friki


En 2012 escribí mi artículo Sal con un Friki, que ha sido sin duda el post más visitado de este blog desde sus inicios hasta ahora. Sin yo imaginármelo obtuve casi un millón de visitas en varios meses, que es una barbaridad.
Entre todos esos lectores hubo de todo, claro: haters que se querían sacar los ojos por tamaña sarta de tonterías, gente no-friki que no entendía absolutamente nada y, sobre todo, gente maja y friki emocionada que me dejó muchos comentarios cariñosos y agradecimientos varios a pesar de que debo ser yo la agradecida aquí. 

Porque gracias a esas personas me colé en bodas, en canciones de grupos rock, en programas de radio, en otros blogs, en tumblr, en Menéame y, finalmente, en Dame Posts y Dime Friki, la comunidad de Facebook donde se reúnen todos los frikis hispanos para compartir sus miserias y peculiaridades varias. Allí conocí a Marga Chaves, una chica majísima que estaba preparando un libro-tratado sobre frikismo con Jordi Soler y con Tapy. Y de esta forma un día ella me preguntó si podía publicar mi Sal con un Friki en el libro, a lo que yo no pude hacer otra cosa que acceder encantadísima.

Hoy me ha llegado mi ejemplar -de gañote, sin premio, que Marga me lo ha regalao aunque yo quería comprármelo porque es más salá que las pesetas y debe intuir que soy probe- y estoy loca de contenta. No sólo es la primera vez que salgo en un libro como escritora, sino que encima en sus paginas me codeo con Jordi Hurtado, Chuck Norris, la Novia Psicópata, el Grumpy Cat o Sergio Dálmata. Escuchadme bien: este libro tiene mandanga de la buena y además es preciosísimo. Si más o menos estás en mi onda de frikismo debes saber que es imposible acabar de leerlo sin haberte descojonado en varias ocasiones, porque entre sus páginas nos hablan de nuestras películas y series favoritas ever, de nuestros ídolos, de los memes de internet, de esos clásicos de los 80 y 90 que nos han convertido en lo que somos ahora, de los videojuegos, del rol, de los salones del comic y manga, de los cosplays, de los señores disfrazados de unicornio, de ciencia ficción, de lugares frikis del mundo, de gastronomía cinéfila, de David Hasselhoff, de la Master System y de Parchís.  
Como dicen en la contraportada, este libro es una forma apasionada de ver la vida y escapar de un mundo feo y aburrido; de seguir siendo para siempre un niño que ya no va al colegio. 

Y yo, que seguiré siendo esa niña hasta el fin de mis días, os recomiendo que os lo compréis si lo veis en una tienda. Y no sólo porque salga yo, eh (aunque debo reconocer que es un incentivo sin duda interesante). Os lo recomiendo porque seguro, seguro, seguro, que en alguna de sus páginas también os encontráis a vosotros... porque al final frikis somos todos.

Agradecidaaa y emocionadaaaa

Gracias por la dedicatoria, Marga y Jordi. Sois muy grandes y me he emocionao.


Quedaos con la portada por si lo veis por ahí

Aquí estoy yo: en la página 194  ^____^



14 enero 2013

Me gusta II

La satisfacción del trabajo bien hecho.
Tumbarme a ver una película ñoña con un biofrutas y bombones y sin tener que hacer nada más en toda la tarde.
Quitarme el reloj porque no lo voy a necesitar.
Un paseo en coche por alguna carretera costera por la noche. Conduciendo otro.
Un masaje de pies. En los míos.
Que Blogger me avise de que tengo varios comentarios pendientes de moderación. 
El calor.
El olor del mar.
Un mojito bien preparado.
Ir a pagar y no tener que esperar cola. No tener que esperar, en general.
Ver muchas menciones en Twitter.
Que alguien me diga "hoy no te preocupes por nada: te voy a llevar a un sitio chulo". Y que, encima, lo sea.
Que se acuerden de mí cuando ven ovejas por el mundo.
Una chimenea encendida.
Escuchar mi música favorita con cascos y la luz apagada.
Llorar de la risa.
La emoción justo antes de un viaje.
Despertarme después de haber dormido bien.
Llegar a casa y ponerme mi bata y mis zapatillas. Poco sexy, pero eficaz.
El olor de algunas colonias.
Mirar casas en venta y alquiler por internet e imaginarme cómo sería vivir ahí y cómo las decoraría yo.
El teatro y, sobre todo, los musicales.
Jugar al Munchkin.
Cantar a grito pelao me escuche quien me escuche.
Tumbarme en la playa con mi toalla morada el primer día de verano.
Las post-cenas con olor a damas de noche y jazmín. 
Que me dediquen una canción, me escriban una carta o me hagan un dibujo.
Sentarme con mis amigos de toda la vida a recordar grandes momentos.
Bailar.
Hacer screenshots bonitas en el GuildWars2, el Wow o el Minecraft y mirarlos luego como si fuesen un álbum de fotos.
Pasarme videojuegos yo solita y en modo difícil.
Los cortos de Pixar.
Los vídeos de perritos y gatitos adorables.
Que me digan que tengo un pelo muy bonito. 
Los besos en la nuca. Besos, besos, no soplidos. Puercos.
Cenar con vino rosado Diamante.
La tortilla de patatas y cebolla.
Meterme en una cama con sábanas limpias y edredón nórdico.
Hacer que otras personas se diviertan.
El frescor en la piel después de ponerme crema hidratante.
Ir a comprarme ropa y acabar en menos de 20 minutos.
Las terrazas soleadas.
Aprenderme canciones como esta.
Que me llamen Ricer, Rizer, Rizos o rizosa. Que me llamen.
La gente buena y con sentido del humor.
Las campanas de viento en los jardines y porches.
Las piscinas llenas incluso en invierno.
Mis velas.
Salir con un friki.


Os dejo una screenshot para que veáis el precioso paisaje del Guild Wars2.

21 febrero 2012

La fórmula de mi felicidad

Esta mañana, mientras estaba yo todavía medio dormida y sentada al sol  con mi taza de café, mi padre se me ha acercado con los ojos brillantes y una sonrisa gigante en la cara y me ha dicho: -"Beíta, ven que te quiero enseñar una cosa... ¿estás lista? Pues ¡prepara tu pituitaria!". Obviamente mi primera reacción fue extrañarme, aunque mi sorpresa duró poco porque estoy bastante curtida en este tipo de comportamientos paternos. Y así, me levanté cual zombi y le seguí por el pasillo hasta el salón, donde empieza su imperio vegetal y cuida de sus cactus, potos, cintas y orquídeas. 
Y allí estaba su nueva adquisición: una especie de arbusto redondeado que, hasta ahora, tenía tan sólo hojas verdes y brillantes y que hoy aparecía con una flor enorme y preciosa en un costado. Mi padre se plantó al lado de la flor, ufano, con la cara de un niño orgulloso que acaba de sacar su primer sobresaliente, y me invitó a olerla. 

Olía realmente bien. Era una mezcla de jazmín con nardo, no sabría explicarlo mejor... pero cerré los ojos por un instante e inundé mis pulmones de aquella maravilla olfativa. Y la reacción de mi padre dejó de parecerme tan estrambótica.

Me gusta la gente sensitiva. Me he criado en un hogar donde se disfruta de los pequeños detalles, y  puede que por eso haya aprendido a valorarlos. Conozco la expresión extasiada (ojos cerrados, sonrisa tímida,  barbilla hacia arriba) del que disfruta de un buen postre o de un buen vino. Me resultan familiares esos minutos en silencio contemplando el mar, escuchando el murmullo de las olas sin necesidad de decir nada. He acompañado a mi madre en busca de la foto perfecta, perdiendo la mirada por el paisaje y encontrando belleza en lugares insospechados. He aprendido a ser capaz de disfrutar como una niña cada vez que cambio las sábanas de mi cama y al acostarme me deslizo por entre el algodón fresco, suave, limpio y aromático.   


Me gusta la gente sensitiva, sí. Quisiera rodearme tan sólo de gente capaz de disfrutar de la misma forma que yo de todo lo que nos rodea, y no tener que sentirme estúpida por emocionarme con cosas que los otros no son capaces de saborear.  Creo que es el secreto de la felicidad absoluta, de mi felicidad.

Busco a alguien con quien poder escuchar música en silencio, y notar cómo se nos eriza la piel al llegar al solo de guitarra. Alguien que conozca y practique la caricia perfecta, que disfrute de la suavidad de cada centímetro de mi piel. Una persona que note latir su corazón más fuerte mientras me escucha leerle un pasaje de mis libros favoritos, y que se pierda conmigo en las historias por las que paseo desde niña. Alguien que sonría al verme asustada en el cine, que me bese lentamente, que me regale sonrisas y brillo en la mirada además de flores. Alguien que me hable de colores que no conocía, que me enseñe a distinguir el sonido de los pájaros, que se pringue las manos cocinando conmigo, que me susurre melodías al oído cuando menos me lo espero. Que disfrute de un paseo sin prisas, de la brisa marina, del olor a césped recién cortado y a crema protectora de coco y aloe, del sabor de la fruta recién exprimida, del aroma a limpio al salir de la ducha. 
Una persona que, de pronto, se pare en el arcén de la carretera porque quiere hacerle una fotografía al atardecer para no olvidarlo nunca. Alguien que me regañe si estoy agobiada y arrugo el ceño y me haga ver lo que me estoy perdiendo.  Que haya descubierto, por fin, el secreto del verdadero lujo: el tiempo invertido con la gente que quieres. 

Busco a alguien que sepa vivir. 

Y vosotros, si os topáis con una persona sensitiva que muestre algunos de estos síntomas, no seáis tontos y no le dejéis escapar: merece la pena tenerle cerca. 


08 mayo 2010

Me gusta

Me gusta el olor a gasolina; el sonido de las pisadas de mi perro por el pasillo; el sol dándome en la cara nada más despertarme; el canto de las golondrinas; mi ciudad en otoño; el sonido de las olas chocando contra las rocas; la sensación de refrescarte la piel con aftersun después de un día de playa; el aroma de los libros de texto nuevos; el chocolate amargo; el color morado; bailar; cantar a grito pelao aunque me escuchen; el pollo con patatas fritas; jugar al Wow con Ser; la Dark Cherry Yankee Candle; LOST; sentarme a leer los blogs de mis amigos con un biofrutas en la mano y música de fondo; reirme a carcajadas con Al; los bizcochos de limón que prepara mi padre; las plumarias; la brisa fresca del atardecer; mi coche;  las fotos que hace mi madre; las canciones improvisadas con Chus; estrenar ropa; el rotulador turquesa de Carioca; la comida china; sentarme a ver viejas fotos y ponerme tontorrona recordando; escribir; pegarme a la nariz el vaso donde se disuelve una aspirina efervescente y que me haga cosquillas; que me sorprendan; el verano; los mojitos en el paseo marítimo; ir al teatro a ver lo que sea; el olor a mar; las películas de Disney, de fantasía y de terror; el parque de Meanwood; los bombones de cereza y licor; las tardes de sofá-mantita-peli; los parques de atracciones; leer los comentarios de mi blog; llegar de marcha y beber zumo muy frío;  las charlas con los amigos de toda la vida; escuchar Kings of Leon mientras conduzco; acurrucarme con mis colegas y cambiar el mundo; los peluches de ovejas y cerdos; planear viajes aún sabiendo que nunca los realizaré; el primer baño en el mar del verano;  las revistas de decoración; que me mimen como a una niña pequeña; los canales de videoclips; la sensación de manos limpias justo después de lavármelas; llorar cuando lo necesito; pasarme horas dando vueltas por la Fnac; soñar despierta...



Sil nos propuso en su último post pararnos a pensar esas pequeñas cosas que nos hacen la vida más agradable, y me pareció un ejercicio estupendo para animarme la tarde. ¡No es tan difícil ser feliz!

20 noviembre 2008

Mi primer año en Barcelona.

Hace ya un año que llegué a Barcelona. How the time flies, que diría Terry.

Un año que ha dado bastante de sí en todos los aspectos de mi vida: he conseguido sobrevivir a dos mudanzas, he encontrado nuevo trabajo, he ascedido, he conocido gente interesante, he huído de gente detestable, he cambiado la plantilla de mi blog, he echado de menos a mi familia y amigos de toda la vida, he probado el mató y el spritz, he aprendido catalán, he divisado Barcelona desde lo alto de Monjuic y Tibidabo, he disfrutado de las fiestas de Gracia, he conquistado el Republic, he aprendido a jugar a Los Illuminati, he estudiado de nuevo phrasal verbs, he añadido a Margot y a Manz y a Mara y a Yosfris y a Clarkito a mi red bloggera, me he mordido las uñas por no poder asistir a la feria de agosto de Málaga, he visitado casi todos los pueblecitos de la Costa Brava, me he perdido en el metro, me he perdido en la calle, he asistido a clases de danza del vientre, me he cansado del Lineage (quién me lo iba a decir), he aprendido a preparar albóndigas con salsa de almendras, he subido al monte de la Bruja de Blair, he bailado sardanas, me he disfrazado por Jayoguín, me he quedado sin respiración observando el Palau de la Música, he descubierto la leyenda de la banshee, me he reconciliado conmigo misma, me he vuelto a citar con la poesía, me he descojonado bailando el chiqui-chiqui, he aprendido a usar mi cámara digital (gracias, Man), me he cortado el pelo...


El tiempo vuela, pero siento que estoy aprovechando cada segundo. En eso consiste la felicidad, ¿no?