24 diciembre 2015

La Oveja con Pedal os desea una feliz Nochebuena 2015


Este año con más pedal que nunca xDDD

Os deseo una feliz Navidad y que paséis la Nochebuena lo más pacíficamente posible. No me discutáis con los cuñaos, hacedme el favó. 


Yo no sé si salgo viva de estas fiestas, os lo digo de verdad.


15 diciembre 2015

Rizos Vader

Llevo dos días viendo las pelis de Star Wars, porque sé que alguien me va a llevar a ver la nueva y no quiero quedar de paleta ignorante. Ya sé, ya sé, podéis quitarme el carnet de friki si queréis, pero es que a mí esta saga ni me va ni me viene. O sea, not bad, pero no es el tipo de película que más me apasiona. 


Pero bueno, que estoy haciendo los deberes como una niña buena y me estoy tragando la historia pastel de Padme y Anakin y el descenso a los infiernos dantescos de este último. Y mientras le observaba corromperse más y más y dejarse llevar por su miedo y su ira y su odio, me puse a recordar aquellos momentos de mi vida en los que he sido malvada y a tratar de imaginarme qué tipo de Sith sería yo. 


Y me he acordado de aquella época de mi infancia en la que todos los criajos coleccionábamos tazos. O algo similar, que tampoco recuerdo bien. La cuestión es que la mayoría de los que tenía yo eran muy malos, de los más comunes y con los que no ganaba ninguna partida. Mi madre nunca quiso malcriarme con esto de ser hija única, así que no era de esas mujeres que les permitían muchos caprichos a sus retoños y nunca me compraba sobres de cromos, chorradas innecesarias o tazos. Y por eso me ganaba todo el mundo a las canicas o a lo que fuera, claro. Por eso y porque soy muy mala a este tipo de juegos, también.

La cuestión es que el hermano mayor de mi mejor amiga tenía los mejores tazos del universo conocido. No tengo ni idea de cómo los había conseguido, (seguramente extorsionando y dando palizas a los niños más pequeños) pero la cuestión era que cuando él llegaba con su mazo de tazos, los demás sabíamos que era nuestro fin.

Un día fui a su casa a merendar con mi amiga y él no estaba. Y en un momento en el que me senté sobre la alfombra del dormitorio  mientras nos zampábamos dos sándwiches con nocilla y bebíamos batido, los vi: toda su colección de tazos en una caja. Fue como las tentaciones de Jesucristo en el desierto, puesta ahí para que yo la cogiese. Y me resistí un poquito, eh. Durante un rato la ignoré y seguí jugando con mi amiga... hasta que ella dijo que iba al baño y me dejó sola ante la tentación. La caja y yo. 

Cogí dos y los guardé junto con los míos. Sólo dos, de verdad. Pero dos de los buenos.
Y cuando ya me iba a ir a mi casa porque se hacía tarde... el hermano volvió. Nos llamó y se puso a contarnos no sé qué, y acabó hablándonos de una partida de tazos que iba a echar con su colega al día siguiente. 
Os prometo que yo ya estaba con un pie en el ascensor, pero como soy lerda profunda no pude retener la lengua y dije: "uy, pues hoy me han salido dos tazos muy buenos". ME PUEDE LA VANIDAD.
Como era de esperar el chaval me pidió que se los enseñara, y cuando los saqué del bolsillo con las manos temblonas él entrecerró un ojo y, mirándome con suspicacia, me dijo que eran muy difíciles de conseguir y que había tenido mucha, mucha suerte. 
Yo me encogí de hombros (ya era muy consciente de que la había cagado pero bien) y dije alguna tontería digna de mi estado de miedopavor. Pero antes de que pudiese moverme, el chico fue corriendo a su cuarto a por sus tazos y volvió gritando desde el pasillo que yo le había robado. BEA ME HA QUITADO DOS TAZOOOOOOOS. Seguro que en un pueblo de Teruel lo escucharon.

Ese fue el peor momento de mi hasta entonces corta vida. Salió su madre a ver qué pasaba, y como yo era la niña más buena del barrio y él era un macarra, encima acabó castigado y yo me fui de rositas a mi casa con dos tazos en el bolsillo que me quemaban cual lava volcánica.

No pude dormir en toda la noche, y al día siguiente fui a confesárselo todo a mi madre que, por supuesto, me regañó muy fuerte y me obligó a devolver los tazos. 

Y ese ha sido el mayor intento de maldad de mi vida hasta hoy. También está aquella única vez que intenté copiar en un examen en Griego de segundo de BUP, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. O no, porque la lié muy fuerte y ni copié ni aprobé.

Como Lord Sith no valgo un peo, vaya. 



11 diciembre 2015

Todo el mundo conoce el secreto de la felicidad de los demás.

-No te muerdas las uñas. Píntatelas; se endurecerán de forma natural.

-No escribas tan rápido. No comas tan rápido. No te enamores tan rápido. No te levantes tan rápido. No tengas siempre tanta prisa.

-No conduzcas tan despacio. No tardes tanto en decidirte. No te tires una hora en la ducha. 

-Ahora mismo lo mejor es que estés sola. No necesitas un novio. 

-Si te sientes sola igual deberías plantearte lo de comprometerte de una vez. Eres demasiado exigente.

-Ponte lo que te de la gana. Pero ese escotazo no, que vas de guarrilla.

-Céntrate un poquito que ya no eres una adolescente.

-Nunca pierdas esa sonrisa y esa forma de ver la vida.

-Pon los pies en la tierra, que pareces tonta.

-Estudia más. Busca otro trabajo más serio, un trabajo de verdad. No te preocupes porque es normal, con la crisis.

-Tú vales mucho y no deberías amargarte por esto. 

-Come lo que quieras. Come más pescado. Aprende a cocinar. A los chicos les gustan las mujeres que cocinan.

-Siéntate derecha.

-Esos libros que lees son de mujeres poco inteligentes. Esas películas que te gustan son para pavas. Esa música que escuchas no te pega, con la personalidad que tú tienes. 

-No esperes nada de nadie para no decepcionarte. Yo sí espero muchas cosas de ti. 

-No te enfades si no te tratan como a una igual; es que juegas a videojuegos de hombres.

-Deberías hacer más deporte. Deberías hacer más planes con tus amigos y echarle menos horas al ordenador. Deberías ser más ordenada.

-Estarías mejor si te arreglaras más. Estarías mejor con el pelo largo. No tan oscuro. Deberías darte un buen corte. Me gustabas más antes.

-Eres muy guapa. Menos cuando lloras, que te pones fea. No llores.

-Tendrías que monetizar el blog, con la de horas que le echas.

-Eres demasiado sensible. Hablas demasiado. Eres una intensita y una drama queen. Estás loca, tía. 

-Tú hazme caso a mí, que soy más mayor/experimentado/sabio.





05 diciembre 2015

Diciembre

Son tiempos extraños. Ni buenos ni malos: extraños.

Y aunque no sé muy bien hacia dónde me estoy dirigiendo ahora, lo importante es que sigo caminando. Rollo Dory pero sin agua :P


Por fin, diciembre. Por fin te vas a freír monas, 2015.

25 noviembre 2015

No intereso.

Que yo no intereso, vaya.
He llegado a esa conclusión volviendo a ver La Boda de mi Mejor Amigo, mi peli más favorita de todos los tiempos. Siempre que la he visto (unas mil millones de veces) he acabado llorando de emoción sin tener muy claro por qué, pero creo que ya lo he comprendido: me emociono porque soy yo. Julia Roberts soy yo. 

Julia, la mala. La mujer imperfecta. La estúpida y sensual Julia. La que se enamora a destiempo y demasiado rápido, que tiene celos de vez en cuando, que siente con intensidad y actúa a base de impulsos, que miente, que es torpe,  que se ríe a carcajadas hasta tener dolor de barriga, que la lía, que a veces no reconoce lo verdaderamente importante, que se equivoca, que es exigente y cabezota, que no sabe nada de bebés ni tiene instinto maternal, que no conoce la discreción, que se chuta adrenalina y vive en una montaña rusa constante, que llora, que a menudo tiene que curar lo que no supo prevenir, que no sabe cocinar ni caminar con zapatos de tacón, que es inoportuna, que necesita atención, que aprende a base de errores, que habla demasiado rápido y en voz demasiado alta, que dice tacos, que sigue aprendiendo a querer. *

Y en la vida, como en la peli, al final el chico siempre acaba diciendo adiós a la pelirroja con la que se ha divertido un tiempo para marcharse de luna de miel con una Cameron Diaz. 

Ya lo voy captando.






*Iba a añadir también: "la de las tetas gordas" pero igual restaba dramatismo a mi discurso.

17 noviembre 2015

Tengo un plan.

Tengo un plan.
He estado estudiando mucho estos días, subrayando los párrafos más importantes, repasando todos los apuntes y los errores en los exámenes anteriores y ya he llegado a identificar qué es lo que fallaba.

No tengo que conformarme nunca más. Esa debe ser la clave del éxito. Ser exigente con todo, con todos e incluso (incluso no, sobre todo) conmigo misma.
Si algo no me gusta, fuera.
Si alguien no me gusta, fuera.
Si algo no suma en mi vida o si lo único que suma son malos ratos... fuera.
Si no encaja con lo que quiero, fuera. Y mucho más si encaja con lo que no quiero.
Si algo parece bueno pero de pronto empieza a cambiar para mal, fuera.
Si alguien me hace esperar o perder el tiempo, fuera.
Si algo no funciona y no sé arreglarlo, fuera.
Si yo no soy como tengo que llegar a ser, empezaré a currar para conseguirlo. Implique lo que implique.

Tengo un plan: esperar más de la vida y sobre todo de mí misma sin importarme la nota final. Igual vuelvo a suspender pero, total... peor que la media que llevo hasta ahora no puede ser.

Nada de besos a medias.
Nada de lágrimas inútiles.
Nada de echarme la culpa de todo.



Tengo un plan: quien me quiera que me busque.  Siempre he seguido esa premisa de "arremángate y sal a buscar lo que quieres" y me ha servido para una mierda. A partir de ahora voy a dejar de querer tanto y a empezar a dejarme querer un poco. Que me llamen, que se lo curren, que me demuestren, que me besen primero. La vida es corta y en la mía quiero que me den muchos primeros besos. 

Sin prisas; sé que es un proceso de transformación personal, que todo depende de mí y de nadie más y que me llevará un tiempo. 
Por eso y hasta que suceda -si es que sucede- estaré por aquí bailando. Que tampoco está mal y es mi plan B.