30 noviembre 2013

Yes I can

¿Os cuento un secreto?  Ayer me sentí orgullosa de mí misma por primera vez en varios años.

Ojalá solo sea el comienzo de otros muchos años con esa sensación.

11 noviembre 2013

Un año ya.

Hola, hermosos. Sé que normalmente escribo de temas alegres, pero hoy toca ponerse serios y recordar. Porque hay cosas que, aunque queramos, ya no se olvidan.

Hoy se celebra un aniversario bastante gris en mi vida: hace justo un año que nos dejó Dani, un amigo de los de siempre. De esos con los que crecimos y aprendimos a vivir.
Mi amigo Jes le ha escrito un texto y me pidió que lo publicase, por si acaso allá donde esté nuestro querido Bandi se pillase internet por fibra óptica o algo y consiguiera leernos.

Sigues con nosotros, amigo. Un beso gordo.





Bandi: tus amigos te recuerdan.

Hace un año que te marchaste, de sorpresa, sin avisar. Un momento terrible, de confusión, deseando que todo fuese un mal sueño, se transformó en una pesadilla para tus seres queridos. Hace un año, y parece que pasó ayer. Nunca debió ocurrir. Aún no sabemos por qué, o incluso qué sentido poder darle a tal disparate. Una persona tan buena con sus amigos y en general tan dócil con la vida, aunque peleabas cada injusticia, cada revés que alguien le infligía a un inocente, cada perturbación de la paz.
Pero más allá del terrible final, tus amigos siempre te recordamos y sólo nos asaltan a la mente buenos recuerdos. Eras tan bueno que es muy fácil mirar al pasado y ver una sonrisa, o una mueca de asentimiento. Los buenos momentos para ti eran para compartirlos con todos. Los malos, lo sabemos, te los guardabas cuanto más podías, con tal de no preocupar al personal. Pero los que te conocemos te lográbamos sacar esas “mierdas”, como las denominabas, y hacerles frente común. Al igual que tú eras el primero en defender con tu espada nuestra existencia, ahora más infeliz que hace 366 días.
Amigo de tus amigos y siempre cuidando de tu familia, nos contaban. Adoras a los hijos de tus hermanos. A tu sobrina le confiabas ya verdades que le han calado hondo y le harán ser el día de mañana una mujer de bandera. También enseñarás a ese bebé recién nacido, hijo de tu amada hermana Marta, cómo ser un gran nuevo Bandi. Quieres a los tuyos bien. Te gustaba conversar de tú a tú, sin intromisiones externas. Eras un humanista, te centrabas en la persona por encima de cualquier otra cosa.
No eras un santo, pero le dabas mil vueltas al resto. Y otras mil.
Me asaltan tantos recuerdos. De pequeños jugando a los He-man en tu casa de Capuchinos. O jugando al fútbol con toda la panda de chavales en tu parque. Siempre se nos iba el balón a los gitanos. Mientras esperábamos a que algún adulto nos abriera la puerta del garaje, nos íbamos conociendo sin saberlo en conversaciones pueriles y otras no tanto.
Fue precisamente el balón de fútbol que entró en mi patio que hizo que sugirieses que quizás podría subir a jugar al fútbol. Y así te conocí. Lo mejor que ha hecho en esta vida el hermano Jes ha sido presentárselo a sus otros hermanos Antonio y Anselmo. Siempre le estaremos agradecidos.
Más allá de aficiones comunes, como los videojuegos, y esas noches interminables jugando en verano al Duke Nukem o al Witch’s Revenge, o esos partidos en Villa Cristina, te convertiste en un hermano de sangre no pura, en alguien cuya confianza y amistad ya no tenía límites. Más allá de los límites que nos ponía el colegio, el instituto, y luego la universidad. Ahí me perdí un poco en mis estudios, pero no tardé en encontrarte luego como siempre, junto a nuestro otro hermano para siempre, Anselmo, que te echa de menos tanto o más que yo.
Y lo pasamos bien en nuestra primera juventud. Ochi, Anselmo, tú y yo tuvimos conversaciones memorables de las que unen vidas.
Un punto memorable en mi vida: 16 de febrero de 2006. En ese momento decidí dar un paso sin retorno a la vista, abandonar el país hasta saber cuándo. Siempre tuve en mente a los amigos como algo sacrosanto y que había que cuidar. Más que cualquier trabajo, más que cualquier perspectiva de prosperar o felicidad, los amigos y la familia son siempre lo primero.
Yo hubiera dado todo por haber cambiado el destino. Parte de mi libertad y mi cuerpo por que estuvieras cerca. Pero esto no funciona así.
Una vez en Inglaterra, bribón, nuestra relación cambió. ¿Realmente? Muy poco. Sí, os echaba de menos. A ti te veía muy poco. Pero siempre que cogía un avión estabas ahí. Estuviste cuando me fui, y tantas veces que volví. Y nos cambiaban las caras, pero nunca el alma. Éramos los mismos de siempre. Fuimos a Londres, tú y Sentencia –éramos Jes, Tuko, Sentencia y Bandi- y eso acrecentó hasta límites increíbles la amistad eterna entre los 4, todos presentes en cada conversación, en cada momento, en cada fotograma de la vida.
No había nada mejor que sentarse en los bares de tapas y disfrutar de una conversación entre hermanos. Se nos cargaban las pilas para meses.
Cuántas tardes jugando al rol, jugando a los videojuegos, noches yendo de marcha o minutos al Messenger. Cuántos minutos echados al fútbol, o en la playa jugando a las palas. O chupitos ingeridos, o conversaciones sobre mujeres…
Algo de sentido sí se le ve a todo esto. No conocerte hubiera hecho nuestra vida más vacía. A menudo me pregunto en situaciones o actitudes que tengo ante ciertas cosas, y ante las que importan, qué me hubieras dicho, o aconsejado. Sales en sueños, y sé que tu estancia es temporal, pero eres el de siempre. Estás en cierta manera en todos nosotros, haciéndonos mejores personas. En cierta manera sigues vivo, hermano Bandi, y para siempre.
Espero que allá arriba en el cielo la estés liando parda. Seguro que estás inflándote a birras con tu amigo Jim Morrison (tus gustos musicales, lo siento, eran horribles) o Freddy Mercury en un pub inglés. Uno de mis sueños era llevarte a Escocia algún día. Espero que desde las nubes veas lo bonitas que son las Tierras Altas, que al fin y al cabo te quedan más cerca de donde estás ahora.
Llegará el día en el que nos volvamos a encontrar y nos abracemos para acto seguido sentarnos en algún pub celestial y volver a disfrutar de nuestro tapeo entre amigos de verdad. Te seguiremos convenciendo de que no son princesas…
Mientras tanto, siempre que miro al cielo te veo en forma de estrella, vigilando  y guiando nuestros pasos en la vida. Has visto ya muchos goles dedicados, pero no te canses que habrá más. Cada momento de nuestras vidas no los vivimos ya solos, también forman parte de ti, los vives con nosotros, nosotros los vivimos por ti.
Tu madre Paloma, tu padre Pepe, tus hermanos Marta y Álvaro, toda tu familia, Jes, Sentencia, Tuko; Isa y Bea, Antonio y Ramón, Ale, David, Cristóbal, Jorge, Gianfranco y tantos, te dedicamos en el aniversario de tu partida un homenaje que nunca hubo de existir: estas letras in memoriam.
Todos rezamos por ti y por los tuyos, para que sean felices tal como tú hubieras deseado con toda tu alma.
Un abrazo, hermanos para siempre.



Postdata: Adjunto una foto de nuestro último encuentro, hecha en Torre del Mar el 14 de octubre de 2012. Una noche en la que no podíamos ser más felices y que siempre recordaremos.

Jesús y Anselmo. 11/11/2013.



03 noviembre 2013

Una princesa para Jose Luis.

Los que me conocéis ya sabéis lo que me gusta meterme en follones. Y así me va, claro.

Hace un par de semanas me hicieron una entrevista en Radio Castilla la Mancha, dentro del programa En Camisa de Once Varas, para su sección de blogs. Se trata de una radio de Cuenca... efectivamente, ese lugar del que yo dije que no había que fiarse porque NO EXISTE. La cuestión es que tengo una amiga locutora de dicha radio que quiso hacerme alguna preguntilla sobre mi blog, y yo acepté encantada porque soy así de diva.

En dicha entrevista me preguntaron por una sección de  Una de Rizos... donde yo les he buscado pareja a mis amigos, medio en broma medio en serio. Les conté mi éxito arrollador en esto del asesoramiento matrimonial, comentando así en tono jocoso que lo mismo mi futuro está en ayudar a los demás a encontrar el amor y yo sin darme cuenta. Os dejo la entrevista por si os apetece escuchar a esta pitufa lanosa:



Pues bien. Pasados unos días me llamó por teléfono un señor de Munera, pueblo de Albacete, diciéndome que me había escuchado en la radio y que le parecí maja y seria. Que le di confianza y que por eso contactó con la emisora para poder hablar conmigo. Me quedé de pasta boniato, como os podréis imaginar. Me dijo que era timidillo y que le cuesta mucho esto de conocer mujeres, así que sería maravilloso si yo pudiese echarle un rizo en esto de hallar su media naranja. Que con internet hoy en día todo es más fácil, y que a ver si yo, que domino más del tema de las redes sociales, podría tener éxito donde él había fracasado hasta ahora.

Reconozco que al principio me asusté un pelín, porque una cosa es escribir un par de posts a tus colegas y otra más seria es ayudar de manera formal a un señor desconocido. La responsabilidad es mucho mayor y además tuve miedo de no estar a la altura de las circunstancias. Alguien confiaba en mí plenamente, ponía su futuro en mis manos... hasta que este señor (que se llama Jose Luis), me comentó hablándome de su personalidad, de su pasado y de sus inquietudes que había trabajado cuidando y esquilando ovejas. En ese mismo momento algo hizo click en mi cerebro y lo tuve claro: TENÍA QUE AYUDAR A JOSE LUIS. Era, claramente, cosa del destino.


Desde entonces esta se ha convertido en mi meta vital, en mi principal misión: encontrar una chica a la que mi nuevo amigo castellano pueda hacer feliz. 
Y ya que la fortuna ha puesto las redes sociales al servicio del amor otras muchas veces, eché toda la lana en el asador y creé un blog donde iré, a modo del famoso concurso televisivo "Un Príncipe para Corina",  trabajando semana tras semana hasta encontrar la mujer de los sueños de Jose Luis.

Si eres un romántico que todavía cree en las historias de cuentos de hadas y en la magia del amor y quieres adentrarte conmigo en esta aventura que empieza ahora... ¡adelante! Ayúdame entrando y difundiendo este blog por la red y hagamos entre todos que este cuento tenga final feliz.

Pincha en la imagen y ¡vamos allá!




25 octubre 2013

You must remember this.


¡Buenas!

Sé que es tontá que te lo diga por aquí... pero que sepas que ayer, por fin, vi Casablanca. Después de que te pasaras meses dándome la tabarra con la peli asegurándome que era una maravilla, que era imperdonable que no la hubiese visto nunca y que As Time Goes By te sigue poniendo la piel de gallina cada vez que la escuchas. Tras tantos años relacionando  inconscientemente tu voz con la de Humphrey Bogart, mi tristeza con la de Ingrid Bergman, el Café de Rick con aquel piso donde vivimos y  el "siempre tendremos París" con nuestra despedida, ayer por fin comprendí que todo era una mentira.


Que la memoria es un poco mamona y se queda sólo con lo que le conviene, maquillando los recuerdos aquí y allá y disfrazando la amargura de melancolía  en blanco y negro conforme más y más tiempo pasa. He estado mucho tiempo viviendo de recuerdos falsos, ahora lo tengo claro. Has sido un fantasma que se aferró a mí sin seguir su camino, y me alegro de poder por fin romper esa maldición y continuar sin la espinita de Casablanca sobre mis hombros.

Porque Casablanca, mira tú por donde, no me gustó. No soporto a esas personas que le rompen el corazón a la persona que aman tan sólo porque creen saber qué es lo mejor para ella. Tal y como hiciste tú conmigo, imitando esa pose manida y soberbia del Rick de Casablanca y creyéndote mi salvador. 
¿Sabes? No creo que Humphrey y tú tengáis nada que ver. Bueno, quizá en una cosa: ninguno de los dos me gustáis. Ni tampoco As Time Goes By, por muy Sinatra que sea.

Ya no. 


16 octubre 2013

Las puertas del mal.

De verdad, no gano pa sustos. 
Ya os lo he dicho otras veces y aquí nadie me hace caso, pero mi vida está llena de Expedientes-X. 
Esta vez se trata de un posterguei de esos, que me tiene negra ya y que ha conseguido que mi familia me tache de loca. 
La cuestión es que el armarito de mi cuarto de baño se abre solo, durante la noche. Cada madrugada, cuando me voy a acostar, entro en el baño a lavarme los dientes y me aseguro de que todo esté en orden y el armario se quede cerrado, y cada mañana cuando me levanto me lo encuentro abierto de par en par. Teniendo en cuenta que tan sólo yo uso ese baño el asunto es inquietante, cuanto menos. 

Se lo comenté a mi madre la segunda o tercera vez que me pasó y ella se descojonó primero y me regañó por pensar estupideces, después.... y mi padre ya hace chistes sobre el tema a la hora de la comida.  Así que está claro que estoy sola en esto. Quien quiera (o lo que quiera) que abra las puertas del armarito ha conseguido aislarme y que nadie me crea. Ya no digo nada cuando lo sobrenatural sucede porque total, se van a reír de mí. Esto es algo que tengo que lidiar por mí misma. 
Ahora que una cosa sí que os digo: así empiezan todas las víctimas de las pelis de miedo, y acaban descuartizadas y semidesnudas en un bosquecillo. 

En twitter (porque fui a contároslo muy asustada hace unos días) me habéis sugerido mil soluciones para desentrañar el misterio, tales como comprobar que el armario no esté inclinado y que las puertas se abran por pura gravedad, o pegarlas con celo a ver si el fantasma tiene narices de abrirlas. 
Pienso estudiarlo a fondo. Esta noche voy a pegarlas con celo muy fuerte, y a ver si tiene lo que hay que tener para amanecer abierto mañana.

Si algún día dejo de escribir en el blog, que sepáis que el armarito del baño me ha engullido.

Este es el armario del mal. Lo de abajo son los pantalones de mi pijama.

05 octubre 2013

Esos peludos.

Hoy se ha muerto la perrita de una mujer maravillosa. Se llama Bea, como yo, y adoraba a esa perra. Se ha desvivido durante meses por cuidarla y mimarla, y se alegraba cuando conseguía que el animal comiese un pedacito de carne igual que una madre se alegra cuando su hijo consigue alimentarse bien después de estar enfermo. 

Yo sé lo que es querer a un animal. Hace ya más de un año que se murió mi Cholo, y todavía le echo de menos y casi me parece que sigue dando trotes por la casa, de vez en cuando. Quien nunca haya tenido un perro o un gato es incapaz de conocer todo el cariño que te transmiten estos bichos, todo lo que te hacen sentir. Esa necesidad de protección que nos inspiran y lo frágiles que les vemos, adorándonos, idolatrándonos, convirtiéndonos en sus héroes. Admirándonos incondicionalmente. Queriéndonos de una forma tan sincera, limpia y desinteresada que difícilmente podría compararse con el amor que profesamos los humanos. 

Y sí, claro, sólo son animales. Obviamente les sobreprotegemos, les mimamos en demasía y quizá nos pasamos con nuestra ansia protectora, pero no hay mejor equivocación: los animales nos hacen ser mejor persona.
Yo siempre he creído (y lo defenderé por más argumentos en contra que me den) que alguien que es capaz de amar a un animal no puede ser mala persona. Alguien que se preocupa por un ser peludo y baboso, que le cuida, que disfruta de su compañía, que se emociona con sus lametones y muestras de cariño, que sufre con su dolor, tiene algo especial en su manera de ver el mundo que le hace ser más bondadoso y empático con las demás personas. Verdaderamente no me imagino a un maltratador, a una asesina o a alguien frío y calculador incapaz de sentir nada por nadie cuidando de un perrito con cariño. 
Y puede que me equivoque, pero hasta hoy mi experiencia me ha demostrado que es así e inconscientemente en mi mente hago esa calificación cuando conozco a alguien: si tiene mascota y la quiere, es buena gente, del mismo modo que mis alarmas se disparan cuando conozco a alguien que desprecia a un perro o un gato.


Bea es muy buena gente. Igual que Casiopea, mi amiga y "mami" de cuatro gatos. Que otros pueden llamarla así, "la loca de los gatos", pero que a mí me enternece. Igual que Alejandro, que sube fotos de su "gordita" a Instagram día sí y día no.  O Mariajesú, con su Neko, el labrador  de su fondo de twitter que me tiene enamorá.
Porque no hay mejor locura que amar a los animales. No hay extravagancia más deliciosa que desvivirnos por un bicho, por canalizar de forma tan dulce nuestro cariño y de perder la cabeza por ellos. 


Le mando un besazo gigante a Bea, que sé que ahora mismo lo necesitará. Tu Dolly tuvo mucha suerte de tenerte, igual que tú de haberla tenido a ella. 

Y vosotros, los que me leéis, haceos el favor de ser inteligentes y amar a un animal. Porque si conseguís tener la gran suerte de ser el objeto de devoción de un perro o de un gato, veréis que os hacen el mayor regalo que nadie os podrá regalar nunca: su poco tiempo.