31 marzo 2009

Chán Chán

Se acerca, se aproxima lentamente... ya se puede oler si se arruga la nariz en plan pekinés.
El viernes 3 de abril de 2009, Una de Rizos presenta...

>>ELIGE TU PROPIO FINAL<<

Próximamente en los mejores blogs de su blogroll.


27 marzo 2009

Quejicas

Cada noche se repite la misma secuencia: cuando el reloj de pared de mi trabajo marca las diez apago todas las luces, me pongo el abrigo, enciendo la alarma, cierro la puerta y bajo corriendo las escaleras camino de la parada del autobús. Si me entretengo más de medio minuto podría ser que el conductor pasase de largo sin mí, así que estoy ejercitando los gemelos cosa mala...

El lunes pasado le vi, sentado en la parada. Llegué misteriosamente a tiempo para sentarme diez segundos a su lado,(respirando hondo después de la carrera) y le escuché hablando solo, en voz alta. Era un señor de unos cuarenta años bien vestido, que iba cargado con un montón de bolsas del Carrefour y una mirada de hastío impresionante. Gritaba con acento sudamericano, quejándose por la tardanza de los autobuses, de lo harto que estaba del sistema de transporte catalán y de que todo se estropease en esta puta ciudad. Que cualquier día se volvía a su tierra, donde sin duda todo iba mucho mejor... Le miré de reojo, pensando que por mucho tiempo que llevase esperando sus ademanes y gritos estaban descompensados y fuera de lugar, -todo el mundo le miraba, curioseando- pero entonces mi autobús apareció por el horizonte y me levanté de un salto para volver a casa.

Por el camino, acordándome del señor extranjero que se quejaba, empecé a pensar en todas las cosas que no funcionan en Barcelona. Las ayudas para que los jóvenes puedan pagar su alquiler son de risa: te las dan año y medio después de solicitarlas. Vamos, cuando has vuelto con tus padres porque no podías pagar el alquiler.
Con el ceño fruncido me acordé también del tráfico; de esas estúpidas leyes de regulación de la velocidad, a veces variable. Además de no conseguir reducir la contaminación, porque los acelerones y frenazos producen mucha más... encima estresan al conductor, que tiene que ir todo el rato pendiente del aforador para no pasarse de ochenta. Y encima caravanas a porrillo en las entradas y salidas de Barcelona. A diario.
¿Y los precios? Coñe, es que son para echarse a temblar. Vas a comprarte un par de zapatos normales, de diario, y te clavan mínimo 60€. Por un café y un bollo, 5€, y por ir al cine una tarde con tu pareja prepara 30€ para las entradas, palomitas y coca-cola. Es normal que la gente se agobie, se amargue, se deprima. Que la ciudad parezca tan gris, que los catalanes vivan siempre con la soga al cuello. Ya mismo nos cobrarán por sentarnos a tomar el sol en el parque...


Esa noche me dormí cabreada, de tanto darle vueltas al tema. Cuando me levanté hacía sol y yo ya había olvidado (de momento) todas mis quejas y preocupaciones, hasta ayer.
Salí del trabajo a las diez, como siempre, y de nuevo repetí mi sprint final con éxito: llegué a tiempo a la parada. Me apoyé en la marquesina para tomar aire, y entonces le escuché pegando berridos de nuevo:
-¡Que asco de transporte! ¡Estoy hasta los huevos! El día menos pensado pillo la maleta y me vuelvo a casa, porque ésta nunca será mi casa.

Pobre, pensé, dedicándole una mirada comprensiva. En el fondo tiene razón, es normal que se queje...
Una señora se acercó a él, tímida, y le dijo entre susurros:
-Oiga, que su autobús es ése que está ahí...

El hombre pegó un brinco, cogió sus bolsas rápidamente y agradeciéndoselo a la señora entró en el autobús que esperaba justo a tiempo.
Miré a la heroína de la noche con curiosidad, preguntándome cómo sabría ella que ése era justo el autobús que estaba esperando nuestro amigo, y casi leyéndome el pensamiento me sonrió y me dijo:

-Cada noche igual. No es la primera vez que me lo encuentro, y si yo no le aviso de que viene su autobús, se le escapa y él se queda aquí quejándose toda la noche. Ay Dios mío, qué hombres más tontos...






Esa noche me dormí pensando que todos somos un poco así: tontos. Porque a veces con tanto quejarnos no podemos ver lo que tenemos delante y nos perdemos las mejores oportunidades de la vida...
Qué más da el tráfico, los precios, las ayudas. Puedo conseguir todo lo que necesite para ser feliz... y mi autobús seguirá pasando por mi parada cada noche a las diez y diez para llevarme de vuelta a casa.

25 marzo 2009

Cambiar el swing, bailar sin medida

Buenos días a todos.
Hoy me he despertado musical, así que me apetecía compartir con vosotros una canción que suena en mi cabecita a todas horas desde hace unos días.
Se trata de Mejor Mañana, de Vega. Efectivamente, la chica que salió en Ot hace años y que luego sacó un disco en cuya portada llevaba unos pendientes horrorosos...

Pues bien, Vega vuelve ahora con el que será su cuarto disco, y trae un lavado de cara total: nuevos ritmos, nueva imagen, nueva música. Y me gusta. Desde luego nadie me tachará de tener prejuicios, porque cuando la niña salía en Ot yo no apostaba un duro por ella... Pero aquí la tenéis, componiendo canciones alegres con bastante estilo.

Su disco Metamorfosis saldrá a la venta el 28 de abril. Si os gusta la canción, no dudéis en descargarl.... en comprarlo, en comprarlo.



Os dejo con el video clís. No me digáis que no es bonito... (aunque se vea de pena, qué le vamos a hacer)

22 marzo 2009

Si yo soy Reverte y tú mi Marías...

Buenas tardes, queridos lectores de mi blós.

Hoy vengo a hablaros de algo que me da bastante rabia y, a la vez, me enternece. Se trata de la figura del intelectual, y más concretamente del Bloggero Intelectual (a partir de ahora, será BI)

Yo soy una chica sencilla y de humor ligero y no me considero ningún dechado de inteligencia ni astucia… pero no tampoco creo que lo retorcido, lo abstracto, lo aparentemente subjetivo sea siempre mejor ni más interesante. Lo que nadie entiende, a fin de cuentas, tan sólo es algo que nadie entiende.

Podemos trasladar esto a cualquier tipo de arte: en pintura, nunca fui partidaria de esos cuadros abstractos que no me dicen nada. Creo que tiene mucho más valor cualquier dibujo de una niña de Preescolar, en los que todos adivinamos a su familia y a su perro meando en un árbol, que cualquier “obra” de Miró donde se nos muestre un fondo blanco con dos rayas titulado Amanecer en las Cumbres de Siberia.

En la música, cuántas canciones habremos tarareado mientras conducimos, a pesar de no tener ni pajolera idea de lo que quiere decir que la noche es toda magia, que un duende te invita a soñar y que piensas que nadie nos puede parar

Pues volviendo al tema bloggeril, lo mismo me pasa cuando me doy un paseo por la red (me voy de blogs, vaya) y me topo con alguna de esas bitácoras repletas de poemas y ensayos raros que nunca parecen estar terminados y que no tienen nada que ver con la imagen o el título que les da el BI que firma debajo.

Tomemos, por ejemplo, el blog de mi querido amigo el Abejoso. Óscar es un chico inteligente; escribe mucho mejor que la media y seguramente su vida esté llena de matices e ideas interesantes. Sin embargo últimamente se empeña en escribir textos grises, oscuros, casi quevedosos. Que me parece muy bien, el blog es suyo y puede escribir lo que le dé la real gana… Pero si su intención es hablarnos de algo tan sumamente retorcido y personal, debe tener en cuenta que nadie más se va a enterar de qué narices nos habla. Que dejaremos comentarios, claro, pero serán algo así como “uy, qué profundo post, eres un máquina” o “jo, qué bien escribes, eres el rey de las letras”.

No sé, igual es lo que necesitan, los BI. Que nadie entienda un carajo, para que no les puedan criticar. Y como además el ser intelectual y oscuro se considera cool hoy en día, pues tendrán cienes y cienes de seguidores. Los reyes de los blogrolls.

Pero me asalta una idea. ¿En qué pensarán Miró y el Abejoso cuando crean su arte? Porque francamente a mí me da la sensación de que se cachondean de nosotros, los que tratamos de comprender lo que nos quieren transmitir con los textos apocalípticos y buscamos amaneceres helados en las rayas y puntos de los cuadros, como gilipollas.

Me enternece, porque a fin de cuentas tanto Miró como Enrique Bunbury como Óscar tienen mucho éxito en su campo, (y que les vaya bonito, que cada cual hace lo que puede).

Pero a la misma vez me fastidia, me jode sobremanera cuando consideran mis textos simplones y estúpidos tan sólo por pretender escribir algo sencillo, fresco y simpático. Algo que todos comprendamos y podamos disfrutar, como cuando se cuenta un chiste y al acabar se espera escuchar la carcajada cómplice de tu amigo.

Supongo que yo no soy intelectualmente cool, qué le vamos a hacer.

20 marzo 2009

Dedicado a mis compañeros de reparto

A partir de las cinco de la tarde, en las paredes de lo que hace años fue el bar Swan empieza a dar el sol. La luz cálida de la bahía de Málaga se cuela por entre los ventanales de madera, resbala por los cuadros y fotos del muro del fondo y termina muriendo en las botellas de ron que descansan sobre la barra, arrancando destellos multicolores al cristal e inundándolo todo con un aura mágica, casi de cuento.

Si te sientas a tomarte un café junto al teléfono sobre el que una pegatina te dice Radio Marca, quizá puedas escucharnos. Agudizando el oído, seguro que Pablo vuelve a oírse cantando Un Vestido Bonito, o Adolfo vuelve a reir a carcajadas mientras Jorge dice eso de Máquina Holanderaaaa entre giro y giro. Incluso yo, que hace años que no piso el bar, sigo allí con mis chistes fáciles y mis White Russian a medio terminar.

La camarera nueva es muy guapa y habilidosa con las copas, pero no sabe que esas bandejas que lleva son nuestras. Porque hace tiempo éramos nosotros las que las dejábamos sobre la barra para sacar a bailar a la antigua camarera, y hacerla cómplice de nuestras aventuras salseras. Dejábamos pedacitos de nosotros mismos cada tarde de verano que compartimos entre aquellas paredes, en aquella terraza desde la que se olía el mar.

Y aunque ahora el bar se llame de otra forma, el dueño sea diferente y ya no seamos nosotros los que bailamos allí los martes y jueves, el Swan siempre será parte de nuestro 2006, aquel año que vivimos juntos y al que nadie podrá jamás cambiarle el nombre.


18 marzo 2009

De tal palo, tal rizo

¿Conocéis a alguien que robe cáctuses? Es decir, que vaya caminando por la calle y cuando ve un jardín público (o privado) bonito, alce la nariz como los pekineses y se ponga a rastrear hasta que encuentre un cáctus. Que mire a todos lados, precavido, para cerciorarse de que no hay moros en la costa.... y zas, pedazo de planta-con-pinchos pal bolsillo.
Y lo mismo en los Cortingleses, que cualquier día le pillan y le llevan al cuartelillo. Imagínense el interrogatorio de rigor:

Poli:
-Oiga usté, don delincuente. Dígame qué hace un señor respetable y jubilado como usted mangando plantas ajenas en los centros comerciales, pordios, que cuestan un euro.

Ladrón:
-Pueeessss... es que un señor mayor como yo necesita hacer su vida más interesante, sabe. Que somos ciudadanos de tercera y sólo podemos divertirnos con el dominó y la petanca, y yo soy un hombre de emociones fuertes...



En fin, otra pregunta así, como si no viniese al caso:
¿Conocéis a algún hombre que cocine estupendamente? Que le guste, que se esmere, que le de igual si tiene que cocinar para dos que para veinte. Que se levante a las diez y se ponga a cocinar, y termine de echarse la siesta por la tarde y vuelva a ponerse a preparar la cena.
Quizá sí. Quizá haya más machos cocinadores en el mundo, (fíjense en Arguiñano o Arzak) pero seguro que ninguno de ellos se sientan después de cocinar a tu lado para ver cómo comes. En serio, da como yuyu, porque además te observa fijamente cual psicópata de filias extrañas mientras tú tratas de concentrarte en las lentejas y no en su sonrisa. Bea, no le mires, no está. Bea, céntrate que te manchas.


Más preguntas...
¿Sabéis lo que es la filatelia? ¿Y la numismática? Je, ahí os he pillao. Pues conozco a un señor que colecciona sellos y monedas varias. Recuerdo cuando le daba por controlar el cambio del pan, para ver si tenía todas las monedas de céntimos que me devolvía la panadera. O cuando se iba con su maletín bajo el brazo a las concentraciones de numismáticos de Barcelona, a cambiar estampitas... digooo... sellos. Para que luego se queje de las quedadas del Irc a las que yo asistía, porque decía que vete a saber lo que me encuentro. Lo suyo era aún más temerario: hombres que pagan miles de euros por un pedazo de papel roto sin que les tiemble la mano.


La última, la última. Si yo os dijese ahora mismo, así sin venir a cuento: caca, culo, pedo, pis. Tetas grandes y pitos caídos. ¿Os hace gracia?
Si la respuesta es sí, os llevaríais bien con un tipo que conozco. Tiene el sentido del humor de un chaval de unos...hmmm... cinco años, y se enorgullece de ello. Le da igual si cuando nos cuenta un chiste de los suyos sólo se acaba riendo él, aunque al final los demás también nos descojonemos por lo absurdo del momento.
Y me parece genial, que conste. Ojalá yo también supiese encontrarle la gracia a las cosas sencillas, como él.




Vale, vale, lo habéis adivinado. El cocinero-ladróndecáctuses-numismático-humorista son la misma persona. Y sí, seguro que alguno de mis lectores, -tan avispados- lo ha acertado también: es mi señor padre.
Mañana es 19 de Marzo (día del señor que pone la semillita en mamá) y como no sé si podré actualizar mi blog, quería dedicarle unas palabrillas simpáticas.
Porque nunca lo hago, coñe. Que vale que en mi época adolescente estuviese en contra del mundo y de mis padres y nadie me comprendiese y tal, pero ya tengo 27 y aunque a veces siga sin entenderme con él sé que siempre lo hizo lo mejor que pudo.

Y porque alguien con ese tipo de actitudes y hobbies no puede ser otra persona que procreador de la pava que escribe este blog. Que ya sabéis lo que dicen: de tal cabellera ondulada, tal hija rizosa.



Yo podría haber sido rubia y tener el pelo lacio, si me paro a pensarlo. Gracias, gracias, gracias, papá.