12 marzo 2008

Changeling

Es época de cambios en mi vida, y como en todas las épocas transitorias en ésta también hay sorpresas. Algunas negativas, desesperanzadoras y crueles, y otras bastante positivas y alegres. Como la de ésta mañana, cuando alguien me mandó un sms con el que se cubrió de gloria y me demostró, una vez más, que estaba equivocada. Que aún queda gente buena y altruista, después de todo. Supongo que con mi mensaje de respuesta no pude plasmar cuán agradecida le estoy, pero espero que al menos lo intuya.

Cambios.... y trenes que van y vienen. Un helado en esa terraza que ya conocía, donde los recuerdos flotan en el aire y me hacen sonreir irónicamente.

Cambios. Personas que se alejan de mi mundo irremediablemente. Porque no puede ser de otro modo, es ley de vida... Y por el otro bando, personas que llegan pisando fuerte.

Cambios. Y de pronto te veo ennmedio de este mar de gente, como dice Coti, esperando el metro que te llevará al trabajo. Es difícil encontrarte a alquien conocido en Barcelona, y más aún si hace años que no sabes nada de él... Y ahí estás, con tus auriculares puestos y siguiendo la música con el pie, distraído. No me ves, pero tengo que pasar justo a tu lado para bajarme del vagón. Nos cruzamos; sigues oliendo igual. Te lanzo un saludo mudo e invisible y me giro un segundo para ver cómo se cierran las puertas y tú te vuelves a alejar... Cuídate mucho.

Es época de cambios, aunque hay sensaciones amargas que no cambian nunca.

29 febrero 2008

Misión Imposible

Ni Indiana Jones buscando el templo maldito, ni Marco buscando a su madre, ni los miles de millones de españoles que buscaron a Wally en sus días gloriosos tuvieron tantos problemas e inconvenientes como una servidora y su pocholo buscando un piso de alquiler decente y a un precio asequible en Barcelona.
Podrías pensar, querido lector, que lo que exigimos es un chalet de doscientos metros cuadrados y cuatro dormitorios pero no, nada más lejos de la realidad. Yo me conformo con que tenga ventanas y cueste menos de mil euros al mes, fíjate tú. Y a poder ser (que ya es mucho pedir, por lo visto) que quepa una cama de matrimonio en algún lado y no un sofá-cama.

Pero no. Lo nuestro es una misión imposible, ya que al parecer una pareja joven con ingresos que no sumen entre los dos más de 2.000€ no son solventes y, por consecuencia, no tienen derecho a una vivienda digna. Como mucho a un zulo de 20 metros cuadrados sin luz por 800€ que duelen en el alma.

Para más inri ahora resulta que los propietarios y agencias, sabedores de la verdad universal y conocedores de las ayudas gubernamentales de alquiler a los jóvenes nacionales, han subido sus precios esos mismos 200€ que nos subvencionan... así que como dicen en mi tierra, total, pa qué.

Me veo durmiendo en el parque de la Ciudadella, entre mantas y papel de periódico. Oye, al menos es romántico y no necesitaríamos ventanas; cielos estrellados veríamos cada noche y ventilaríamos nuestro hogar sin esfuerzos.

14 febrero 2008

Antología.

Nunca me gustaron los catorce de febrero. Ni cuando era niña, que no entendía por qué las calles y los centros comerciales se llenaban de esos corazones tan repipis y la gente se daba tantos besos babosos, ni ahora que sé la razón de todo eso.

Tengo veintiseis años y en mi puta vida he sido feliz un catorce de febrero. Y ya no es que pida amor y rosas, (no creo en ese estúpido comportamiento comercial) tan sólo un año en el que San Valentín se pasee por mi vida de forma habitual, corriente, cotidiana. Pero no. Cada catorce de febrero tiene que sucederme alguna desgracia o joderse mi buen humor por algo inesperado... supongo que será la alineación de los planetas y que la diosa Fortuna tiene un sentido del humor agridulce y cabrón.

A veces, cuando se acercaba la fecha y la gente que me rodeaba empezaba a contarme sus planes románticos, en el fondo (muy en el fondo y además confesado en voz baja) envidiaba esa felicidad... a fin de cuentas, los besos babosos pueden ser especiales y calar hondo de vez en cuando, sentarte jodidamente bien.

Pero yo me tengo que conformar con mi colección de besos marchitos, de recuerdos agrios y de lluvia en el pelo; y corro y me escondo tras mi flequillo rizoso y no paro de repetirle al angelito pesado del arco y las flechas que me deje en paz, que nunca me gustaron los catorce de febrero.

30 enero 2008

Kamael

Adivina adivinanza: ¿Por qué la Rizos actualiza tan poco últimamente?
Elije tu propia propia respuesta: (Albret Tributes)


A)Porque además del curro en la academia me ha salido otro trabajo de catador de biofrutas por las mañanas, con lo que no tengo nada de tiempo libre.


B)Porque no me gusta mi ordenador nuevo, casi no lo uso y me niego a teclear con él.


C)Porque la otra noche se me apareció Heath Ledger en sueños y me dijo que no actualizase mi blog, porque podría acabar como él.


D)Porque Ju me ha mandado el Lineage y he vuelto a enviciarme, con lo que paso jugando casi cada segundo de mi tiempo libre.



Como sé que os lo he puesto difícil, os dejo una pista:


06 enero 2008

Yo lo que quiero es que todas me...

Anoche, por fin, Cris se decidió a sacarme de marcha por Barcelona. Y digo por fin porque llevo aquí ya dos meses y hasta ahora todavía ni había salido de casa a partir de las once de la noche (el cíber no cuenta).

Así que les pedí que me llevasen a un sitio chulo, grande y con música chachi pa bailar (pachangueo, vaya) y me llevaron al Bora Bora, una discoteca de Sabadell.

El local es enorme, y eso que me habían dicho que no era gran cosa... (se nota que no han visto los garitos malagueños xD) Está decorado en plan Polinesia, con sus paredes repletas de palmeras, las barras decoradas con tronquitos y flores tropicales y l@s gogós en traje de baño, jijijij...
Me recordó bastante a la Kiu en sus buenos tiempos (si eres malagueño, lector, recordarás esos años en los que Benalmádena no estaba llena de kinkis de dieciseis años), así que en seguida me puse cómoda en lo más alto de las escaleras, desde donde se podía divisar toda la sala y bailar sin agobios.

Pues bien, si la gente que llenaba el local era más o menos decente, el dj es lo más gilipuertas que me he echao en cara XD Se pasó la noche diciendo por el micro "jo, tío, mueve tu puto culo que es noche de Reyes, wen rollito, uh, uh" o berreando "súbelo, súbelooooooo....temazoooooo"... En fin, no se puede pedir todo.
Eso sí... a eso de las tres de la madrugada me dejó k.o. poniéndome un tema que me resultó bastante familiar... Estaba yo haciendo el tonto con las cañitas de los vasos (fabricándome antenitas, más concretamente) cuando de pronto empezó a sonar por los altavoces una base rítmica peculiar que me hizo levantar la vista y, a pesar de todo, sonreir. Miré a mis amigas, alcé la copa y siguiendo el ritmo de Put Your Hands up for Detroit brindé por él, esté donde esté. Qué demonios, si son dos días.

En fin, que fue una noche agradable y divertida, al final. Y que a pesar de mi cansancio (prometo ir con más horas de sueño a mis espaldas la próxima vez) y de aquella extraña canción que me dejó un regustillo raro en la boca (decía algo así como "relajen su culo y bajen, suave, yo lo que quiero es que todas me coman la"... chundachunda) creo que me gustará volver, y me huelo que el Bora será una pieza más del nuevo puzzle de mi vida.

04 enero 2008

Charlie y la academia de idiomas

Pues bien, tenía yo la intención de actualizar este blog con un simpático post acerca de mis Navidades pasadas, presentes y futuras, cuando unas extrañas circunstancias rodearon mi mundo cotidiano y me han hecho venir rauda y veloz a relataros que... mi lugar de trabajo está encantado.

Como lo leéis. Entes paranormales. Fantasmas. O quizá solo uno, pero fantasma al fin y al cabo.
Los que tenéis la desgracia de conocerme sabréis que soy una chica cagueta y quejica, con menos valor que un criajo de 5 años y que si me quedo a oscuras en cualquier habitación desconocida pasadas las diez de la noche soy capaz de hacerme un ovillo en el suelo y lloriquear durante horas... Pero también debo confesaros que hasta hoy siempre fui consciente de que mis miedos eran completamente irracionales y sin sentido, y vivía tranquila con esa idea.
Ahora tengo que admitir que quizá mis miedos tengan un poco más de razon real...

Mi academia fue fundada en un enorme edificio del casco antiguo de Barcelona, una de esas casonas señoriales repletas de pisos gigantes con techos muy altos y puertas que gimen al anochecer. Si ya de por sí eso ya me da yuyu, tengo que añadir que en uno de los cuartos de baño el secador de manos funciona solo, (incluso desenchufado, lo que me inquieta un pelín más) y que ayer por la tarde, cuando mi compi y yo revisábamos la limpieza de las aulas, la puerta de la clase número 3 ofreció una inusual resistencia a abrirse incluso sin tener pestillo ni nada que la estuviese atrancando por dentro (estuvimos empujando un buen rato y no se abría)... y que al cabo de unos minutos se abrió con suma facilidad, ella sola. Como escarpias, tú.

En fin, que para seguir la línea habitual en mí y mi pavez, hemos bautizado al peculiar visitante como Charlie (en inglés, que es una academia de idiomas y seguro que es el espíritu de algún guiri que quiere seguir aprendiendo español). Poco a poco me iré habituando a sus manifestaciones cariñosas y a escuchar el secamanos cuando no haya nadie dentro del baño, pero de momento seguiré sintiendo escalofríos y viendo erizarse mis rizos cuando Charlie se ponga travieso.