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26 enero 2020

Kavafis.


Cuando emprendí mi viaje a Ítaca no era más que una niña. Anhelaba el calor del hogar - ese que se veía tan lejano y distante- y encaminé mis pasos hacia aquella meta que me alentaba y revolvía con fuerza las velas de mi barco adolescente.
Por entonces yo no lo sabía, pero estaba a punto de vivir mil aventuras y experiencias. Lucharía fiera contra lestrigones y cíclopes que golpearían mi autoestima una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Atracaría en  innumerables puertos desconocidos y exóticos cuando el sol del verano entibiara mi rostro e inundaría mis alforjas de nácar, coral y ébano (besos, promesas, ilusiones).


Viajé a Egipto, me hice con sensuales perfumes de azahar que adormilaron mis sentidos y más tarde traté de aprender de los más sabios,  siempre con Ítaca en mi mente.


Apresuré mi viaje. Llegar allí era mi único destino y el motor de mi existencia, y cuando por fin maduré y la silueta de la isla se divisaba en el horizonte, altiva, la brisa marina me trajo el sonido de una voz familiar que me gritaba que me fuera, que huyera, que aún había tiempo. Que Ítaca no tenía ya nada que darme.

Tú eres mi Ítaca, y aunque no me hayas engañado jamás y gracias a mi viaje ahora vea con claridad todo lo que siempre has significado... yo ya no quiero envejecer en ti.




10 enero 2020

La Rizos y la aparición estelar de Miss P

Holabuenosdía pisiosos. Que estoy viva, de momento. 
Sé que tengo el blog más abandonao que Marco y no me echéis la bronca que ya me la echo yo... y además que eso, que he vuelto.

En realidad vuelvo porque me lo ha puesto de deberes mi psicóloga (Miss P) , que es muy maja pero me regaña y me dice que esto no puede ser. Que si el blog ha sido importante para mí y me ayudaba tanto, no debería dejarlo. Uy, no, que no puedo usar la expresión "no debería", sino "me gustaría"... pueeeees... que me gustaría seguir escribiendo, ea. 

Mi tarea de esta semana es venderme. Así, como suena. Dice Miss P que tengo la autoestima en Moria y que vamos a trabajar en eso escribiendo un texto en el que me venda como si fuese un producto resaltando mis virtudes, que puedo hacerlo como yo quiera (formato carta, post, powerpoint o lo que sea) pero que la gente que lo lea quiera comprarme.

Y pensé que sería más fácil, pero buf. Con lo bien que me he vendido yo toda la vida, que me habéis querido y todo, y ahora se me hace bola. Lo que es la mente.

En fin, que me estoy enrollando mucho pa no ponerme al tema y me va a caer otra bronca. 
Vamos allá.



"Aparte de la guapitud y la voz aterciopelada es buena conversadora, especialmente amable, dispuesta, trabajadora, imaginativa y generosa. Tiene una paciencia suprema, es divertida, tiene grandes habilidades sociales, es comprensiva, disfruta de los placeres de la vida y salva gatos negros de la perdición. Y sabe maquillarse como las artistas"  @Lagartitud

"Súper alegre. Da buen rollo a cualquier reunión" @breadbimbo

"Entusiasmo. Es lo mejor de la vida. No espera a que sucedan cosas maravillosas para ser feliz, sino que se entusiasma con las cosas pequeñas de la vida" @mg_espi 


La Rizos es un modelo de 1981 que contiene lo mejor de los dos mundos: la ilusión desmedida de una chiquilla y la madurez de la mediana edad bien llevada. Con ella nunca se aburrirá porque tiene la peculiar capacidad de encontrarle el lado divertido a cualquier situación, por miserable que sea.
Sus aptitudes intelectuales, pese a no saber sumar y restar sin usar los dedos, están lo suficientemente desarrolladas como para disfrutar con ella de cualquier conversación durante horas, sumándose también su buen uso del idioma y una capacidad de oratoria fruto quizá de muchas horas de lectura y escritura y de un virtuoso profesor de lengua en el colegio de monjas.

Con la Rizos aprenderá usted a amar y odiar con intensidad, a vivir con fuerza -a tope- y disfrutar de los colores vivos, sin grises. Sobre todo del morado y, si tiene brilli brilli, mejor. Descubrirá lo que es bailar en público, cantar en los karaokes hasta que le duela la garganta, reír a carcajadas como si la risa se le escapara a borbotones, emocionarse con la música o el cine o un videojuego, llorar cuando lo necesite para sanar el alma,  ilusionarse comiendo su comida favorita, preparar con emoción cada viaje y disfrutarlo tres veces: mientras lo planifica, mientras lo realiza y mientras lo recuerda, tiempo después. 

Entenderá que en la vida no es necesario tener una casa grande o un cochazo o mil bolsos y zapatos para sentirse pleno. Con ella a su lado se instruirá en el noble arte de vivir en calma. Disfrutará de la  paz que conlleva una vida sencilla, sin grandes cambios, en entornos familiares donde la seguridad se la ofrezcan las personas que le rodean, y no las cosas.

El modelo La Rizos no juzga ni impone, sino que apoya y comprende. No tiene sentido del ridículo pero sí sentido común y de la responsabilidad, por lo que no tendrá que preocuparse si le encomienda alguna tarea (sea lo importante que sea) porque ella no le va a fallar. La Rizos  además estará siempre en su equipo y luchará a su lado. 

En lo que respecta a sus capacidades laborales, la Rizos dispone de una amplia experiencia en el trato con el público así como una inclinación natural hacia resultar adorable. No importa lo duro que sea el cliente, que ella lo derretirá con su sonrisa y sus claras dotes sociales y comerciales. Habla varios idiomas, es puntual y formal, proactiva y resolutiva, y sin duda le aportará mucha paz tenerla en su plantilla porque jamás le dará un problema ni necesita supervisión constante.

Usted necesita a La Rizos en su vida y lo sabe. Aproveche ahora que hay rebajas y que por el mismo precio puede llevarse también un gato gordo.
No se arrepentirá y, si lo hace, no le devolvemos su dinero pero puede darle un bocata de lomo y un nestea y dejarla en la playa que ya ella sabrá buscarse la vida.






20 septiembre 2019

De moda.

Hola, Pisiosos. 
Con vuestro permiso voy a hacer como si no llevase meses sin escribir aquí, ¿vale?  Lalalaa

Como me encanta meterme en berenjenales apañaos, vengo a hablaros de una serie que acabo de terminar en Netflix que me ha tocado la fibra más de lo que pensaba, aunque sé que hablando sobre ella toco un tema peliagudo que me puede traer problemas tuiteros. 
Se trata de Creedme, la nueva y magnífica miniserie de Netflix que trata el tema de la gestión de las violaciones a nivel policial, burocrático y social.

Si tenéis planes de verla, os digo desde ya que este post puede contener spoilers, así que leedlo bajo vuestra responsabilidad.

Creedme habla de mí. De todas las mujeres. Está basada en hechos reales pero también podría relatar perfectamente sentimientos que cada una de nosotras hemos sentido alguna vez en nuestras vidas: frustración, ira, desesperación, tristeza. Sentimientos que nos han provocado por el mero hecho de ser mujeres. Por cómo nos trata la sociedad y, dentro de ella, la mayoría de sus integrantes por muy cercanos a nosotras que estén.

Las protagonistas de Creedme son espectaculares. Yo ya conocía a Tony Colette y la amaba fuertemente, pero debo decir que sus compañeras de reparto Merritt Wever y Kaitlyn Dever me han conquistado también. Son mujeres fuertes, potentes, mujeres que mueven el culo cuando las cosas se ponen feas y que sufren las injusticias con entereza. Mujeres que llenan la pantalla y que no dependen de nadie más para brillar. 

La historia nos cuenta cómo Marie Adler, una adolescente con problemas, sufre una violación y se topa de bruces con un proceso judicial en el que nadie la cree. Sus amigos se alejan, sus familiares la culpan, pierde su trabajo, la policía prefiere posicionarse contra ella con tal de ahorrarse problemas y provocan que, en lugar de ser la víctima de algo horrible que la marcará de por vida, para la sociedad pase a ser la mala y mentirosa.
Por otro lado, dos inspectoras de la policía en la otra punta del país empiezan a investigar una cadena de violaciones estrechamente relacionadas con la de Marie, decididas a atrapar al violador lo antes posible y demostrando que se puede afrontar la misma situación de dos formas completamente distintas.


"Oh no, una serie feminista", podréis pensar. Y sí, lo es. Aunque más que feminista, yo diría que es realista.  Ya desde el capítulo tercero, donde el marido de una de las protagonistas dice, con tono paternalista: -"Inspectora, no sea tan dura con mi mujer, es que es muy sensible", nos muestran de qué palo van esos guionistas, tan directos al problema. Y no tienen reparos en seguir ahondando en él durante los 8 capítulos que dura la miniserie, con momentos tan apoteósicos como cuando, en el capítulo 4, un universitario habla con la policía para denunciar el comportamiento de uno de sus compañeros de facultad: 
-Él obliga a las mujeres a tener sexo.
-¿Las droga y las viola?
-Yo no dije eso, no las viola. 
-Claro que sí, eso es violar.  

O como cuando un señor dice, también en el capítulo 4: 
-Chicas reivindicando cosas. Eso está de moda, ser una víctima.

O como cuando en el el capítulo 5, una de las víctimas de las violaciones, refiriéndose a la policía, dice llena de rabia:
-¿Pero dónde está su indignación?

O como cuando en el capítulo 8 el abogado le dice a la pobre Marie que "nadie acusa a la víctima de un robo de mentir. Pero si es una agresión sexual..."

Podría resaltar mil citas de la serie y me quedaría corta, porque es una joya de principio a fin. Aborda cada una de las problemáticas feministas de nuestro tiempo y podría aplicarse al tema de las manadas, de las supuestas violaciones falsas que tanto daño hacen a los hombres, de los fallos del sistema, de cómo culpamos a las víctimas en lugar de culpar al verdadero agresor y de cómo muchas veces preferimos elegir el camino fácil antes de hacer bien nuestro trabajo aunque tengamos que esforzarnos más. Es un ejercicio de instrospección, un tirón de orejas, una serie que debería hacerte pensar y mirarte por dentro.

Es una obra maestra que te cabreará y te emocionará a partes iguales y que habla de la enorme diferencia que hay entre abordar una injusticia desde el prisma feminista y hacerlo desde el machismo. De que no es lo mismo sentirte aliviado al saber que alguien es inocente que sentir el alivio al saber que alguien es culpable. 
Pero, sobre todo, que ser una víctima no está de moda ni es algo con lo que se pueda bromear para quitarle importancia, y que si las chicas reivindicamos cosas unidas, aunque se burlen, somos mucho más fuertes.




14 febrero 2019

Arrancando tiritas.


Cuando sabes que te tienes que alejar de determinadas personas que te aportan sensaciones que crees necesitar pero que realmente te hacen mal, cuesta. Cuesta porque la toxicidad no sería tan peligrosa si no te hiciera sentir bien a corto plazo, como las tiritas sobre las heridas sin curar. 

Es muy difícil sacar de tu vida a gente que te importa, pero el día en que eres consciente de que esa relación (bien sea de amistad o de pareja o incluso familiar) es negativa para ti, empiezas a hacerlo. A veces necesitas un tiempo y otras veces lo haces de forma fulminante: zas. Un tirón y se acabó. 

¿Y sabes lo que sucede después? Porque todo el mundo te advierte de los peligros de una relación tóxica, pero nadie te dice qué sucede cuando estás lejos y sólo escuchas el silencio a tu alrededor. 

Y lo que sucede es que te sientes solo. Mal. Triste. En lugar de sentirte satisfecho porque has hecho lo que tenías que hacer, lo que te mereces, te invade una sensación de vacío insoportable que se me antoja como el último trabajo de Hércules: si eres capaz de sobrellevar esa pena, estarás más cerca de sanar. 

Porque es normal sentirte solo cuando has huido de tus amigos. Es natural estar de bajona si rompes con tu pareja después de diez años juntos. Es completamente lógico sentirte poco querido cuando sacas de tu vida a la gente que te decía que te quería. Si cierras la puerta a alguien que aliviaba tu inseguridad, aunque fuera por un rato. 




Y en esas estoy yo en estos momentos, después de un año de hacer limpieza profunda en mi vida. 
Sola. O casi sola, porque soy muy afortunada de tener una familia que me quiere y algunos amigos indispensables.

Pero, como os decía, cada dos o tres noches me ahogo un poco en esa soledad y lloro, escribo textos que nunca llego a publicar, escucho música deprimente y caigo una y otra vez en el pozo de mis miserias.


 Y aún así, no me arrepiento en absoluto de haber hecho limpieza. Porque ahora ya no camino pisando mierda ni me salpican las consecuencias de mi inseguridad y mis miedos, y esas noches de tristeza cada vez son menos frecuentes y menos desoladoras... y algún día llegarán a desaparecer, estoy segura.

20 diciembre 2018

Tus recuerdos en facebook


Facebook me recuerda hoy que hace justamente dos años yo publicaba una foto en mi muro. Una foto en la que enseñaba mis gafas nuevas, super moradas y preciosas, con las que yo me sentía bastante favorecida dentro de mis circunstancias miopes. Os pedía opinión porque fue un cambio importante para mí, por chorrada que os parezca.

Y oye, que igual no es casualidad que desde entonces haya aprendido a ver la vida de otra forma. A calar mejor a las personas. A reconocer patrones. A obviar los grises. A verme más guapa y juzgarme menos. A valorar cosas que antes pasaban desapercibidas. A ver más allá (que no el mas allá, de momento). A no conformarme con menos y luchar por más.  A encontrar sonrisas mágicas. A mirar. 

Benditas gafas.




06 julio 2018

Cómo conseguir que la gente te tenga manía.


Sé feliz. O, si no lo eres todavía, finge. Fake it until you make it. Sé todo lo feliz que sepas independientemente de tus posibilidades y, sobre todo, no te lo quedes para ti: que tu dicha se te escurra por los poros de tu piel y rebote en la cara de tus amigos, de tu familia, de tus compañeros de trabajo, de los colegas de cañas, de cada cita de Tinder. Escribe posts en tu blog hablando de tu felicidad, es más, ni siquiera es necesario que digas nada. Sube fotos en instagram en la playa, en el campo, tomándote un helado, sonriendo, besando, abrazando, saltando frente a un atardecer, sentado junto a tus flores favoritas, jugando con tu perro, cogiendo piedrecitas de colores, viajando, haciendo senderismo, jugando al LOL. No importa lo que sea que te haga feliz... no lo escondas.

Nunca te metas en discusiones inútiles, y si las puedes evitar todas, mejor. ¿Que todo se resquebraja a tu alrededor entre peleas políticas y ver quién la tiene más grande? Pues a ti plim. Tú sigue subiendo fotos de la playa en instagram. ¿Que te dejan comentarios llenos de odio y resquemor en cualquiera de tus redes sociales? No respondas. Borra. ¿Que te llaman guarra en facebook? Bloquea. ¿Que no te entienden ni te dan la razón? Pues que no te entiendan, que tampoco pasa nada y aquí no hemos venido a entender a todo el mundo, sino a estar de acuerdo con nosotros mismos.

Quiérete. Mímate. Date todos los caprichos que puedas. No escuches a los que te digan que eres irresponsable sólo porque ellos no puedan hacer algo que tú sí. Haz lo que te apetezca cuando te apetezca siempre que no perjudiques a nadie. Aprende a reconocer tus puntos fuertes y ensálzalos. Sé un pro-cosas, no un anti-cosas, y más si hablamos de ti. De tu cuerpo. De tus cualidades. De lo que puedes conseguir. Jamás te avergüences de cómo eres. Céntrate en tus puntos positivos pero no te compares con nadie más.

No odies, porque es un gasto innecesario de energía,  pero tampoco pierdas el tiempo con gente que no lo merezca ni en lugares donde te sientes mal.

Aprende a escuchar mejor, que quiere decir con más atención pero a menos personas. Intenta desarollar el superpoder de la escucha selectiva. Esos que te aconsejan algo por tu bien no te hacen ningún bien ni tienen por qué conocer la verdad universal.  Quédate sólo con los consejos que te sirvan, pero no te agobies con los que no. Recuerda: no pierdas el tiempo con algo que te hace sentir mal. 

No esperes nada de nadie. No te lamentes cuando los demás no cubren tus expectativas. No vayas de víctima. Respira hondo y sigue adelante; eres autosuficiente y cuanto más tiempo pases solo más fácil te resultará. Todos tenemos problemas y nos sentimos dolidos a veces, pero cuanta menos información pública des sobre tus problemas, mejor. Sé que es tentador recibir feedback de consuelo pero créeme cuando te digo que no lo sienten por ti de verdad.

Aprende a reconocer la envidia y la inseguridad y a que ambas te resbalen como el agua por las alas del pato. No te conviertas nunca en una persona amargada. Rodéate de gente que te haga reír y ríe a carcajadas, sobre todo de ti mismo.

Si estás enamorado, disfrútalo. Si no, también.

Aprende de los más grandes. El Rubius, Leticia Sabater, Rafa Mora, Dalas, la Acapulca, Lolito, Dulceida, Reverte. Tienen millones de haters y de trolls que les son fieles a lo largo de los años y ahí los tienes, en la cresta de la ola.

No centres tus esfuerzos en ser una persona maravillosa, sino en sentirte bien contigo mismo. Que si lo que te hace sentir bien es mutilar gatitos igual no, pero tú me entiendes.




Te aseguro que después de hacer todo lo que te describo en esta guía conseguirás tu meta y caerás fatal y tendrás muchos haters . Más que yo, que es decir. Meh, lo que pasa es que yo también soy un poco pava y además a veces soy débil y me quejo por cosas y eso "une", pero poco a poco. Poco a poco.



09 mayo 2018

Twisting the night away


Hola, prisiosos. Espero que estéis todos bien, que los exámenes os salgan estupendos, que estéis ya cerquita de pillar vacaciones y que la primavera se esté portando bien con vosotros. 
Llevo muchas semanas sin actualizar el blog. Ni siquiera escribí algo por mi cumpleaños, como llevo haciendo cada abril sin falta desde 2006.



No tengo mucha excusa, sólo la verdad: me están pasando muchas cosas a nivel emocional, físico y laboral, mi Nico además ha estado malito y yo con tanto agobio no tengo tiempo ni ganas para ponerme a escribir.

Pero estoy bien (de momento). Y además el sábado es la final de Eurovisión y en dos semanas me voy a mi Nueva York. 



Lo hacemos y ya vemos.

17 marzo 2018

Oráculo de Delfos.


Decía Tales de Mileto allá por el año 500 a.C que la cosa más difícil del mundo es conocernos a nosotros mismos, y que la cosa más sencilla es hablar mal de los demás.

Y es que el colega Tales era un observador; se sentaba a contemplar la lluvia y cómo ésta transformaba y daba vida a las cosechas, mientras que el resto de sus amigos achacaban el éxito o el fracaso de sus cultivos al estado de ánimo de los dioses. Que todo aquello que eran incapaces de explicar con la razón se debía a los designios de un ser superior e incuestionable. ¿Plaga de escarabajos? Dios tiene un mal día. ¿Te va bien en tu negocio? Pues eso es que el dios del dinero te ha otorgado su bendición. 


Observar, eso que casi nadie hace. Observar lo que nos rodea pero, sobre todo, observarnos a nosotros mismos. Conocernos. Entender cómo funcionamos, por qué sentimos lo que sentimos y qué motor mueve la maquinaria de nuestras emociones. Darle una explicación racional a nuestras reacciones, ya que somos pura química. Aceptar nuestros errores y aprender de ellos, saber perdonarnos a nosotros mismos, amar nuestras imperfecciones. Asumir que no somos seres de luz, que todos nos equivocamos y que antes de apuntar hacia las sombras ajenas deberíamos perdernos por entre las que habitan dentro de nosotros.

El otro día, en Twitter, (esa red social que amo y odio a partes iguales) alguien que compartió unos meses de su vida conmigo habló mal de mí. No seré yo la que trate de convenceros de si miente o si tiene razón (entiendo que toda moneda tiene dos caras y que él está viendo el asunto desde su punto de vista) pero, si os soy sincera, no puedo evitar sentir pena por él.  Me da lástima porque todos esos sentimientos negativos que tiene hacia mí son sólo el reflejo de toda la mierda que arrastra por dentro. Su malestar, su envidia, su desilusión. Si se parase un momento a pensar y a observarse, como hacía nuestro amigo Tales, descubriría que realmente yo no soy su enemiga. Que no soy el mito de la mujer mala que viene como un huracán a azotar a los pobres desgraciados. Que su  verdadera enemiga es la pereza, la soberbia, la inseguridad.  Me critica justamente por lo que más odia de sí mismo, y eso le impedirá ser feliz. 

Yo no soy ningún ángel. Estoy segura de que me he equivocado contigo y que quizá pude hacer las cosas muchísimo mejor, o al menos de otra forma. Pero no soy mala persona. Tampoco intento aparentar ser buena persona. Soy una mujer  normal  a la que podrías describir con adjetivos muy diferentes dependiendo de a quién le preguntes. 

Por mi parte te deseo de corazón que algún día vivas y dejes vivir. Que termines de lamentarte por las plagas de langostas que te envían los dioses y empieces de una vez por todas a cambiar el abono de tus cosechas y a comprar insecticida. 


Y, como decía Witni Jiuston, por encima de todo te deseo felicidad y amor.



24 febrero 2018

Quizá busque algo que no puedo tener.

¿Sabéis esas veces que os sentís desorientados? Que nada tiene sentido, que tienes la sensación de ir a destiempo con la gente. Que algo te parece injusto aunque no sabes identificar el qué, y te quedas con cara de tonto (otra vez) mientras el mundo sigue girando.

Pues bueno, así me siento yo estos días... atrapada en medio de esa vorágine de incertidumbre.
Menos mal que me queda la música para ir tirando :)


14 febrero 2018

What is love


Baby don't hurt me, don't hurt me no more.

Media vida llevo estudiándolo. Sin tener ni fucking idea de por qué a unos les funciona y a otros no. Por qué cada persona lo siente de diferente manera. Intentando aprender, descubrir, comprender. Encontrándolo en las pequeñas cosas. Soñando con cosas grandes.

Y aquí estoy, otro San Valentín más preguntándome qué narices es esa crazy little thing que  llega, nos pone el mundo del revés y que desaparece cuando menos te lo esperas. O que a veces quieres, pero no llega, o que llega con la persona que no quieres que llegue.


-¡Química! -dirán algunos. 
-¡Hormonas! -dirán otros. 
-¡Gilipolleces! -dicen muchos en mi TL de tuiter.
-¡Jamón york! -dice mi gato.


Yo a los 36 años aún no tengo ni idea de qué es el amor; sólo espero tenerlo claro algún día. Aunque sea tan claro como mi gato.




19 enero 2018

Menos hostil.

Es difícil. Sé que vivimos en una época complicada económicamente para (casi) todos, en la que cada día nos bombardean con malas noticias y en la que la gente mala deambula impune por doquier.
El otro día lo hablaba con un amigo que se dedica a ayudar a las personas (simplificando mucho su trabajo, claro :P) y me dijo que la mayoría de los que van a su consulta tan sólo necesitan a alguien que les escuche. Que la gente en general se siente sola, perdida, asustada. Que no menosprecie el poder de un abrazo.

Y se me ha ocurrido que, en este 2018 en el que me he propuesto echar un cable en la medida de mis posibilidades a todo aquel que me necesite, podría usar este blog al que tengo medio abandonado para algo más que hablar de mí.

Por eso os dejo los comentarios de este post abiertos para escribirme contando lo que queráis. Si tenéis un problema y necesitáis consejo, si estáis pasando por un momento difícil y os gustaría que alguien os escuchase y apoyase, si tenéis miedo por lo que sea y no sabéis a quién recurrir. Si buscáis algo que no podéis encontrar. Si no sabéis cómo solucionar un problema. Si os sentís solos.
Yo no soy psiquiatra, psicóloga, doctora ni trabajadora social, pero puedo escuchar o dar mi opinión. Y seguro que algunos de mis lectores sí lo son, y también os pueden ayudar. No sé... si tenéis miedo de dejar vuestros datos, podéis comentarme en anónimo.  Además recordad que tengo la moderación de comentarios, así que nadie podrá publicar ningún texto ofensivo o agresivo o poco respetuoso.

Yo no os prometo la solución a vuestros problemas, (yo misma soy un verdadero desastre) pero al menos sí me comprometo a no dejaros pasar por lo que sea solos. No estáis solos. Yo, Beatriz Zubeldia, soy una mujer de 36 años que os lee con atención. Que jamás se os olvide que aunque parezca frío hablarle a una pantalla, los que os leen al otro lado son personas que alguna vez se han podido sentir de forma parecida a la vuestra.


Y a los que me leéis desde siempre, os pido respeto y cariño infinito. Que sé que no es necesario porque mis lectores son lo más, pero lo digo por si acaso. Empatía. Somos muchos, señores. Entre todos podemos hacer algo grande.
Convirtamos la blogsfera en un lugar un poquito menos hostil a base de abrazos virtuales, aunque sea temporalmente.

Un besazo.

31 diciembre 2017

Velaske, ¿ya es fin de año?


Yo venía a hacer un resumen del año que se va, pero al sentarme a escribir me he dado cuenta de que voy a terminar muy rápido.



2017: clases, burger king, clases, mi primo Quique, clases, amigos, clases, dolor de garganta, clases, esguince, clases, risas, clases, los bebés de Patri, clases, el inicio de la #operaciónNY2018, clases, alergólogos, clases, la boda de Pe, clases,  niños y más niños por todas partes, clases, Netflix, clases. 

Así dispuesto parece triste, pero no lo es. Sólo ha sido un año de transición en el que, afortunadamente, he acabado igual que como empecé. Sigo necesitando ese algo que me haga sentir viva, pero no hay prisa.  #Todopuedepasar.

Y para cenar esta noche tengo jamón del bueno, y me lo tomaré en bata con mis padres y con mi gato y brindaré por todo lo bueno que está por llegar.
Acabemos 2017 con una sonrisa. Os deseo lo mejor.


25 noviembre 2017

Friendzone


Cuando estás mal, se nota, se ve desde fuera. Se manifiesta en tus acciones por mucho que tú te esfuerces en demostrar que puedes con lo que sea.

Conmigo todo empezó la tarde en la que quedé con -llamémosle- Juan. Me gustó, pensé que le gusté, pero un muro extraño nos separaba sin que yo supiese identificar claramente el motivo. Cines, cañas, tardes de frikismos varios. Llegó un punto en el que o bien ese muro caía o bien se reforzaba, y se acabó reforzando con la realidad: Juan tenía novia. Una novia lejana que le dejaba mucho tiempo libre, tiempo que Juan avispadamente se encargó de rellenar conmigo. Yo era su "novia" -sin sexo pero con todo lo demás-  mientras la novia oficial no estaba. Por si acaso la situación que yo permití no era lo suficientemente patética, resulta que su novia auténtica se ponía celosa cuando Juan quedaba conmigo, así que mientras ambos estábamos por ahí de cañas, Juan se pasaba toooodo el tiempo con el móvil, yendo "al baño" para hablar con ella o riéndose solo mirando la pantalla, mientras yo rumiaba mis tapas en la más profunda de las soledades miserables. Acompañada, pero sola. Y así durante meses. 
Me encantaría deciros que aquello se terminó porque yo me cabreé y lo mandé a la mierda, pero no. Se acabó porque Juan se fue a vivir con su novia a otro país y, por supuesto, nunca más se supo.


A -llamémosle- Manuel lo conocí poco después. Aún me sentía estúpida por cómo me había encariñado por Juan cuando Manuel llegó como un huracán prometiendo diversión a raudales. Guapo, divertido, carismático. E inmaduro y narcisista, pero eso son detalles. Hombre veleta de los que te lo dan todo... mientras están, y yo lo sabía. Lo supe desde el principio. Ya desde la primera cita me soltó un "me gustas, pero no lo suficiente", y a que no adivináis lo que hice yo. Efectivamente. Intenté encontrar lo que lo haría suficiente, y me esforcé también durante meses para ver si le hacía ver que yo era lo que buscaba. 
Pero nunca lo fui. Nunca lo seré.  Y yo siempre lo supe, a pesar de haber estado ahí para apoyarle en momentos muy difíciles de su vida. A pesar de escucharle hablar durante horas de sus preocupaciones. A pesar de romperme los piños por hacerle reír. Volví a la friendzone en aquel 2016 en el que yo me postulé a la AMIGA DEL AÑO y me posicioné como el ser más ridículo del sur de Europa.
De nuevo sería genial poder deciros que mandé al carajo a Manuel porque comprendí que me utilizó mientras le vino bien, pero no. Se echó novia -una que sí le gustaba lo suficiente- y se piró a otro país. Empiezo a ver un patrón aquí.




Luego llegó otro chico que me soltó "yo es que estoy roto y nunca más volveré a comprometerme", otro que en lugar de una novia parecía buscar un socio para su negocio  -"¿cómo de independiente económicamente eres? ¿qué sabes hacer? No quiero payasas, el sentido del humor en su justa medida". Otro que me decía que tenía el quinto chakra cerrao y que así sería incapaz de encontrar el amor...
Ay, ya os hacéis una idea.

Y, por si aún no os habéis pispado, este post no va de lo cabrones que son los hombres. Todos y cada uno de los chicos que he conocido en los últimos años son buenas personas, aunque  (ahora lo comprendo) estuviésemos en ondas distintas y buscásemos cosas diferentes y finalmente no nos supiéramos ver de verdad. 


Este post viene a colación de algo que dijo ayer mi amiga Fle en tuiter. Os dejo su tuit:








Todavía no nos ha explicado esa teoría, (en menudo jardín te has metido, amiga xDDD) pero yo voy a explicar la mía, que es la que me puedo aplicar a mí y a mi experiencia personal.

Es imposible encontrar pareja mientras no estemos bien con nosotros mismos (y con nuestra vida en general, que me lo acaba de decir mi amiga Silvia por tuiter y es muy cierto). Y, si lo hacemos, no durará y/o no nos hará felices.  
Si no estás bien, en paz, si no te quieres fuertemente ni  dejas de obsesionarte con el futuro, serás incapaz de enamorarte. ¿Cómo vas a aguantar a nadie si no te aguantas a ti mismo? Además de eso, no serás capaz de actuar de forma legal contigo mismo, ni buscarás tu bienestar. Te esforzarás por conseguir lo que quieres, no lo que necesitas. 
El universo, el destino, la vida, el karma o como queráis llamarlo, nos pone delante de nuestras narices situaciones y personas en el momento justo, para que aprendamos.  Yo tenía un miedo irrefrenable a la soledad y el abandono, y por eso llegaron Juan y Manuel, para abandonarme. Yo los busqué y los mantuve cerca. Tenía razón el del quinto chakra, al fin y al cabo.


La friendzone además no existe; es una forma de consolarnos a nosotros mismos cuando alguien de quien nos encaprichamos no nos quiere lo suficiente. La friendzone es un invento del cobarde incapaz de romper con lo que no necesita.

Podría desarrollar mucho más esta idea hablándoos de cómo nos agarramos a alguien que no nos gusta  ni nos conviene realmente por sentir que no estamos solos. Por la cantidad de frustraciones que eso nos aporta. Por la barbaridad de estupideces que hacemos por el mero hecho de no acabar delante de un espejo, en silencio, contemplándonos a nosotros mismos.
Hablando de lo frágiles que nos volvemos todos en algún momento de nuestras vidas, y de lo mucho que nos maltratamos y nos intentamos autoengañar. 

Pero estoy segura de que no es necesario comentar nada más, ¿verdad?





16 agosto 2017

Empatía.


Cuando alguien te hace partícipe de sus pasiones, te está demostrando que te aprecia. Aunque sea en mayor o menor grado, confía en ti y quiere que vuestra relación (sea del tipo que sea) crezca un poco más compartiendo un pedacito de sí mismo contigo.

Cuando alguien te cuenta, con los ojos brillantes y la sonrisa desmedida, lo muchísimo que le gusta un grupo de música, un escritor, una serie de televisión o ese escultor de arte moderno que conoció de Erasmus en Berlín, en realidad lo que está haciendo es mostrarse vulnerable ante ti. Hay que ser muy valiente y confiar mucho en los demás para confesar tu afición a coleccionar las pegatinas de los kiwis o a bailar polka los sábados, y más cuando eres consciente de que lo más probable es que la otra persona no entienda nada y no sepa valorarlo como tú.

Pero sí. Cuando alguien se abre contigo y se pasa media hora explicando con todo lujo de detalles lo que le hace chundachunda en la patata es debido a que te aprecia. 
Y si tú ante su despliegue de emoción lo único que haces es pasar olímpicamente o, lo que es peor, decir cosas como "pues menuda puta mierda", te mereces la más agónica de las soledades porque tienes la misma empatía que un chumbo y porque, en resumen,  eres un miserable.

11 junio 2017

Se acabó.

La verdad es que todo es culpa mía, claro.

He estado en tan baja forma durante los últimos años que he permitido que las palabras ajenas me afecten demasiado. Y me he creído insultos, y me he sentido insegura, y he bajado la guardia, y me he olvidado de mí misma.
He intentado ser buena persona, no hacer daño a nadie y tratar de "amoldarme" a lo que se esperaba de mí en cada momento, para ver si de esta estúpida e ilusa forma de actuar no se alejaban de mí nunca más.
He aceptado migajas, he bajado la cabeza ante los menosprecios y las faltas de respeto. He sonreído y murmurado que, total, no pasa nada, pues claro que podemos ser amigos. He intentado estar ahí en los momentos duros de los demás, y he mirado hacia otra parte cuando me fallaban. Yo siempre perdono.
He hecho cosas sin querer hacerlas. He dejado de creerme mis palabras. Me he sentido una extraña en mi cuerpo y me he sorprendido a mí misma en mitad de situaciones en las que me sentía una extraterrestre. He pulido tanto mis principios que ahora ya no los reconozco. Me he maquillado por dentro y por fuera. He ido perdiendo la ilusión y el rumbo. Me he conformado con lo que pensé que me merecía.



Y la maldita realidad es que con tanto esfuerzo en justificarme, en hacer lo que se supone que tengo que hacer y en ese ansia desmesurada por que no se alejaran... me he alejado yo, pero de mí misma. Hasta ahora.
Al carajo hacer lo correcto. Estoy sola, y lo cierto es que me gusta. 

Se acabó. 





07 mayo 2017

Primer domingo de Mayo.


Yo, que soy arisca y rancia los días impares. Que tengo un humor selectivo y cambiante. Que no permito que nadie se me acerque demasiado. Que no soporto mostrarme vulnerable. Que cada día necesito como mínimo una hora de total soledad. Que reparto besos y abrazos con cuentagotas. Que he sido más amada que amante. Que jamás he cedido el poder de mi felicidad a nadie. Que me río de la dependencia emocional. Que huyo de las reuniones familiares y de los planes demasiado románticos. Que me entiendo bien con mi gato porque ambos respetamos el espacio personal del otro. Que voy buscando refugios en lugar de hogares. Que camino siempre por la luz porque la sombra me asusta. Que no soporto los misterios, las intrigas, lo que no puedo controlar. Que he aprendido a silenciar mi conciencia.


Yo, que a veces parezco un animal  irracional, herido y acorralado, tan sólo encuentro un lugar en el universo en el que me siento realmente a salvo cuando todo va mal: en el salón, con ella.

28 abril 2017

Con los años.


Con los años, una aprende.

Aprende que las personas que hablan y hablan de lo mucho que saben de las cosas, no tienen ni idea. Como yo, ahora mismo.
Que debo hacer siempre lo que me dé la real gana.
Que las personas verdaderamente buenas no son conscientes de que lo son.
Que la inteligencia no se mide con títulos ni con lecturas.
Que el poder real reside en una conciencia tranquila.
Que se puede querer de muchas formas y hacer daño de muchas formas que, de lejos, se parecen a querer.
Que todos estamos perdidos.
Que una buena defensa nunca es un ataque, y que no hay ataques buenos.
Que lo más difícil y necesario para ser feliz es perdonarnos a nosotros mismos.
Que el sentido del humor lo hace todo más fácil.
Que lo complicado nunca suele ser lo mejor.
Que la humildad no nos hace más débiles.
Que me he equivocado mil veces y me equivocaré mil veces más.
Que lo bueno puede engordar, pero que si algo te hace sentir mal, no es bueno.
Que el respeto es mucho más valioso que la comprensión.
Que nadie es indispensable en tu vida, pero que estar completamente solo es muy triste.
Que quien insulta, manipula y ofende está asustado.
Que hay que pensar menos y hacer más el payaso.


Que probablemente todo esto sólo me sirva a mí y a nadie más... y ya me va bien.


23 febrero 2017

What's going on

Sentir. 
Me he pasado la vida sintiendo, sintiendo muy fuerte. Y no me refiero tan sólo a las emociones y a la clase de sentimiento que te hace reír y llorar, sino también al meramente sensorial.  Me afectan los ruidos muy fuertes, los olores demasiado intensos, puedo reconocer los ingredientes de un plato tan sólo acercando mi nariz y me gusta tocarlo todo en las tiendas. Lloro con las canciones, con las películas, con todo. Me gusta estar con gente pero necesito un tiempo cada día para refugiarme en mi cueva, porque después de estar un rato en lugares abarrotados me siento sobreestimulada y estresada. Mi capacidad empática está más desarrollada de lo normal y me frustra cuando me doy con personas "muro". Me agobia tener muchas cosas que hacer en poco tiempo, y me siento cómoda dentro de la monotonía de lo cotidiano. Me enamoro con facilidad e intensamente, y estoy enamorada del amor. No soporto competir. El frío me afecta más de lo habitual, tengo tendencia a enfermar cuando estoy triste y no puedo tomar mucho café. 

Soy una persona altamente sensible (PAS, como empiezan a llamarlo en psicología) y a pesar de haberme pasado años y años escuchando eso de "es que eres demasiado sensiblera", he aprendido a disfrutar de mis peculiaridades y a dejar de verlo como algo negativo. Parezco vulnerable, pero soy fuerte. 

Quizá por todo esto que os cuento me guste tanto Sense8. No sé si la conocéis: es una serie de Netflix de la que ya podemos disfrutar de la primera temporada (y del maravilloso especial de Navidad) que nos ofrece un argumento diferente y estimulante: ¿qué pasaría si, de pronto y sin motivo aparente, ocho personas desconocidas entre sí -separadas, incluso, por diferentes continentes- empezaran a sentir una conexión mental y sensorial? Si, por ejemplo, cuando una chica se sienta en un parque de San Francisco a escuchar música con sus auriculares, un señor de Rusia comenzara a silbar la misma canción mientras conduce sin entender de dónde ha salido esa melodía de su cabeza. O si una mujer encarcelada en Corea sintiera de repente unas ganas horribles de comer burritos, tan sólo porque una niña de Tijuana estuviera dándose un festín en ese preciso instante. 
Mentes conectadas, sentimientos compartidos. Me encanta ese argumento porque supongo que me he pasado mi existencia buscando esa conexión con alguien. Dentro de mi infinito mundo interior de sensaciones, anhelo dejar de ser una Sense1 y estar rodeada de personas que me comprendan y vivan tan intensamente como yo.

Y aunque he aprendido a asumir que eso es imposible (y que mis cumpleaños nunca serán tan interesantes como los de la serie) yo seguiré enviando mis señales al universo  por si acaso alguna vez alguien consigue descifrarlas.