11 junio 2017

Se acabó.

La verdad es que todo es culpa mía, claro.

He estado en tan baja forma durante los últimos años que he permitido que las palabras ajenas me afecten demasiado. Y me he creído insultos, y me he sentido insegura, y he bajado la guardia, y me he olvidado de mí misma.
He intentado ser buena persona, no hacer daño a nadie y tratar de "amoldarme" a lo que se esperaba de mí en cada momento, para ver si de esta estúpida e ilusa forma de actuar no se alejaban de mí nunca más.
He aceptado migajas, he bajado la cabeza ante los menosprecios y las faltas de respeto. He sonreído y murmurado que, total, no pasa nada, pues claro que podemos ser amigos. He intentado estar ahí en los momentos duros de los demás, y he mirado hacia otra parte cuando me fallaban. Yo siempre perdono.
He hecho cosas sin querer hacerlas. He dejado de creerme mis palabras. Me he sentido una extraña en mi cuerpo y me he sorprendido a mí misma en mitad de situaciones en las que me sentía una extraterrestre. He pulido tanto mis principios que ahora ya no los reconozco. Me he maquillado por dentro y por fuera. He ido perdiendo la ilusión y el rumbo. Me he conformado con lo que pensé que me merecía.



Y la maldita realidad es que con tanto esfuerzo en justificarme, en hacer lo que se supone que tengo que hacer y en ese ansia desmesurada por que no se alejaran... me he alejado yo, pero de mí misma. Hasta ahora.
Al carajo hacer lo correcto. Estoy sola, y lo cierto es que me gusta. 

Se acabó. 





18 mayo 2017

RIZOS FOR PRESIDENT


Todo comenzó hará más o menos dos meses. Un día recibí en mi e-mail personal un correo un poco raro (un señor hablaba de no se qué reunión del martes) y justo antes de eliminarlo me fijé en que era uno de esos mails que se mandan a muchas personas, y que alguien me había incluido por error en el CC.

No le di mayor importancia hasta que al día siguiente, al encender el pc, vi que tenía cinco o seis respuestas a dicho e-mail en mi correo. Todas las personas añadidas en la copia del mail original habían respondido pinchando en el botoncito de "responder a todos", por lo que me había llegado cada una de las respuestas a mí también. Que si la puerta del bloque dos está rota, que si en la próxima reunión deberíamos hablar de los niños que juegan a la pelota en el patio de delante, que si tendríamos que discutir lo de la piscina antes de que llegue el verano. Comprendí que se trataba de una cadena de correos para hablar de las reuniones de comunidad de una urbanización, y dado que la mayoría de los apellidos eran Aguirre, Aramburu, Eguren y Zubeldia deduje que me habían metido por error en un rollo vasco del que yo, como comprenderéis, estoy a años luz de distancia.

Les respondí (a todos) yo también pidiendo perdón por interrumpir sus quehaceres y rogando que me eliminaran de la cadena, que yo no soy la Beatriz Zubeldia a la que seguramente ellos creen conocer. 

No hubo respuesta, pero por unos días no me volvieron a llegar e-mails del Desengaño 21 euskera y yo me olvidé hasta que volvió a suceder. Abro mi correo una tarde y pam: día 4 de Mayo, jueves, todos los vecinos convocados para una reunión de urgencia. 
Otra vez que pierdo veinte minutos escribiéndoles para decirles que, por favor, me quiten de ahí que yo no vivo en su barrio ni me interesa saber el dinero que deben los del bloque 3-2 (malditos bastardos morosos). Y nada, nadie me responde. Yo, menos optimista que la última vez, ya me dispuse a clasificar esos e-mails como "no deseados", porque intuía que volvería a pasar. Pero ni con esas, porque a la media hora alguien respondió desde otro correo y siguió con sus líos comunitarios como si yo no hubiera dicho nada. ¿SOY TRANSPARENTE EN BILBAO? ¿NO EXISTO, NO SIENTO? ¿ACASO YO NO SANGRO COMO VOSOTROS?

Hastiada de la vida y decidida a hacer algo para cambiar la situación, (y ante el aluvión de mails que he recibido esta mañana, supongo que a consecuencia de la última reunión de la comunidad) hoy he cambiado de táctica y en lugar de volver a escribirles para que me saquen de la cadena, les he escrito para quejarme del estado del jardín y del parque infantil y oye, mano de santo. Ya tengo dos apoyos en el bloque y el antiguo portero dice que a ver si quedamos para tomarnos algo y discutir un par de asuntos pendientes. 
Para el año que viene presento mi candidatura a la presidencia.



07 mayo 2017

Primer domingo de Mayo.


Yo, que soy arisca y rancia los días impares. Que tengo un humor selectivo y cambiante. Que no permito que nadie se me acerque demasiado. Que no soporto mostrarme vulnerable. Que cada día necesito como mínimo una hora de total soledad. Que reparto besos y abrazos con cuentagotas. Que he sido más amada que amante. Que jamás he cedido el poder de mi felicidad a nadie. Que me río de la dependencia emocional. Que huyo de las reuniones familiares y de los planes demasiado románticos. Que me entiendo bien con mi gato porque ambos respetamos el espacio personal del otro. Que voy buscando refugios en lugar de hogares. Que camino siempre por la luz porque la sombra me asusta. Que no soporto los misterios, las intrigas, lo que no puedo controlar. Que he aprendido a silenciar mi conciencia.


Yo, que a veces parezco un animal  irracional, herido y acorralado, tan sólo encuentro un lugar en el universo en el que me siento realmente a salvo cuando todo va mal: en el salón, con ella.

28 abril 2017

Con los años.


Con los años, una aprende.

Aprende que las personas que hablan y hablan de lo mucho que saben de las cosas, no tienen ni idea. Como yo, ahora mismo.
Que debo hacer siempre lo que me dé la real gana.
Que las personas verdaderamente buenas no son conscientes de que lo son.
Que la inteligencia no se mide con títulos ni con lecturas.
Que el poder real reside en una conciencia tranquila.
Que se puede querer de muchas formas y hacer daño de muchas formas que, de lejos, se parecen a querer.
Que todos estamos perdidos.
Que una buena defensa nunca es un ataque, y que no hay ataques buenos.
Que lo más difícil y necesario para ser feliz es perdonarnos a nosotros mismos.
Que el sentido del humor lo hace todo más fácil.
Que lo complicado nunca suele ser lo mejor.
Que la humildad no nos hace más débiles.
Que me he equivocado mil veces y me equivocaré mil veces más.
Que lo bueno puede engordar, pero que si algo te hace sentir mal, no es bueno.
Que el respeto es mucho más valioso que la comprensión.
Que nadie es indispensable en tu vida, pero que estar completamente solo es muy triste.
Que quien insulta, manipula y ofende está asustado.
Que hay que pensar menos y hacer más el payaso.


Que probablemente todo esto sólo me sirva a mí y a nadie más... y ya me va bien.