28 abril 2017

Con los años.


Con los años, una aprende.

Aprende que las personas que hablan y hablan de lo mucho que saben de las cosas, no tienen ni idea. Como yo, ahora mismo.
Que debo hacer siempre lo que me dé la real gana.
Que las personas verdaderamente buenas no son conscientes de que lo son.
Que la inteligencia no se mide con títulos ni con lecturas.
Que el poder real reside en una conciencia tranquila.
Que se puede querer de muchas formas y hacer daño de muchas formas que, de lejos, se parecen a querer.
Que todos estamos perdidos.
Que una buena defensa nunca es un ataque, y que no hay ataques buenos.
Que lo más difícil y necesario para ser feliz es perdonarnos a nosotros mismos.
Que el sentido del humor lo hace todo más fácil.
Que lo complicado nunca suele ser lo mejor.
Que la humildad no nos hace más débiles.
Que me he equivocado mil veces y me equivocaré mil veces más.
Que lo bueno puede engordar, pero que si algo te hace sentir mal, no es bueno.
Que el respeto es mucho más valioso que la comprensión.
Que nadie es indispensable en tu vida, pero que estar completamente solo es muy triste.
Que quien insulta, manipula y ofende está asustado.
Que hay que pensar menos y hacer más el payaso.


Que probablemente todo esto sólo me sirva a mí y a nadie más... y ya me va bien.


21 abril 2017

Rizos Effect


Hola, pisiosos.
Sé que os tengo abandonados y que no actualizo el blog nada de nada últimamente, pero todo tiene una explicación y en este caso hay varias.

La primera es que he pasado un invierno bastante jodido y lo último que me apetecía era escribir. Si me seguís en twitter ya sabréis algo porque a veces he ido allí a lamentarme cual drama queen, pero por si acaso os lo cuento. Desde diciembre más o menos hasta hace pocos días he estado a base de infección de garganta semanal. Con sus fiebres, sus pelotas gargantiles y sus malos cuerpos, claro. El lunes iba a currar fatal, me drogaba con antibióticos a tope, me iba poniendo algo mejor poco a poco y el viernes finde y zasca, otra vez mala. Y sin motivo aparente, que ni paso frío ni hago nada raro: a veces me ocurría sin salir de casa. 

La cuestión es que estar tan pocha tanto tiempo ha acabado siendo desesperante, sobre todo porque no encontraba la causa ni podía ponerle remedio... y porque tanta pastilla y tanto antibiótico me ha dejado hecha un trapo. Soy profesora y el hecho de tener la garganta hinchada y un dolor horrible que me impedía hablar con normalidad ha sido una tortura que no le deseo ni al creador de las planchas para el pelo.

Pero bueno, finalmente parece que estoy mejor (cruzo los dedos por que los nuevos medicamentos que estoy tomando funcionen de verdad) y creo que podré salir este verano y, quizá, incluso, si tengo suerte... tomarme un helado.

 Yo os prometo que en cuanto vuelva la inspiración y el pavo volveré a actualizar con más miserias.  
Bueno, cuando vuelva la inspiración y cuando me acabe la primera trilogía del Mass Effect, que estaba en oferta y me la compré hace veinte días. 

Y la galaxia no se va a salvar sola.





06 abril 2017

Confucio inventó la confución


Que mira que somos listillos, eh. Que estamos ahí venga a reírnos de las pobres misses y sus respuestas y oye, vete a saber cómo reaccionaríamos nosotros ante cualquier pregunta con los nervios y la presión a la que son sometidas en los certámenses. 

Yo he copiado las preguntas más famosas y me dispongo a responderlas así, sin pensar mucho. Por solidaridad.


A ver si valgo para miss.



¿En qué época histórica te habría gustado vivir?
En 2007 en Nueva York, que se estrenó el musical de Legally Blonde en Broadway y me lo he perdido para siempre. Vale, yo estaba viva por entonces, PERO NO LO SABÍA, ¿VALE?


¿Sabe usted quién fue Confucio?
Fue un chino muy importante que pensaba mucho. Le da nombre a todos los woks de mi barrio.



Tú debes escoger un hombre y una mujer para preservar la especie, ¿a quiénes escogerías?
El hombre: Julio Iglesias. La mujer: cualquier chica fértil y sana de 20 años, independientemente de su orientación sexual o condición.


Si usted tuviera la oportunidad de que se le cumplieran tres deseos, ¿cuáles serían?
Buena salud para mi familia, para mis amigos y para mí. Ganar los euromillones. Ver a España ganar Eurovisión.


Si tuvieras la facultad de transformarte en un animal, ¿en cuál te convertirías?
En mi gato Nico.

























¿Con qué personaje de la historia te sientes identificada y por qué razón?
Con Kelly de Sensación de Vivir, porque el chico que me gusta siempre se acaba yendo con otra aunque yo sea más tetona.


¿Qué sabes de mi país? Soy embajador de Rusia.
Que hay montañas, una ensaladilla muy buena y que debe molar mucho para vivir porque mi amiga Elena se fue a estudiar a la universidad de Moscú y allí se quedó.


¿Qué es más importante, amar o ser amado?
Amar, que es para siempre. Y no necesariamente a personas -ni animales, ejem-.


¿Qué consideras que es más difícil, pedir permiso o pedir perdón?
Como los seres humanos somos orgullosillos, normalmente nos cuesta mucho más pedir perdón porque es igual que reconocer que nos hemos equivocado.
De todos modos, a mí lo que más me cuesta de verdad es pedir la cuenta.



¿Usted cree que la mujer es el complemento del hombre?
La mujer es el complemento del hombre, el hombre el de la mujer, la mujer con la mujer igualmente y viceversa. Y el bacon es el complemento de todos ellos.





07 marzo 2017

Karma occidental

Canciones y vídeos así de buenrollistas quiero yo en mi vida. Con chicos majos y divertidos, colores a tope y un mono que baila.



Francesco Gabbani, tienes mis twelve points en Eurovisión este año.

23 febrero 2017

What's going on

Sentir. 
Me he pasado la vida sintiendo, sintiendo muy fuerte. Y no me refiero tan sólo a las emociones y a la clase de sentimiento que te hace reír y llorar, sino también al meramente sensorial.  Me afectan los ruidos muy fuertes, los olores demasiado intensos, puedo reconocer los ingredientes de un plato tan sólo acercando mi nariz y me gusta tocarlo todo en las tiendas. Lloro con las canciones, con las películas, con todo. Me gusta estar con gente pero necesito un tiempo cada día para refugiarme en mi cueva, porque después de estar un rato en lugares abarrotados me siento sobreestimulada y estresada. Mi capacidad empática está más desarrollada de lo normal y me frustra cuando me doy con personas "muro". Me agobia tener muchas cosas que hacer en poco tiempo, y me siento cómoda dentro de la monotonía de lo cotidiano. Me enamoro con facilidad e intensamente, y estoy enamorada del amor. No soporto competir. El frío me afecta más de lo habitual, tengo tendencia a enfermar cuando estoy triste y no puedo tomar mucho café. 

Soy una persona altamente sensible (PAS, como empiezan a llamarlo en psicología) y a pesar de haberme pasado años y años escuchando eso de "es que eres demasiado sensiblera", he aprendido a disfrutar de mis peculiaridades y a dejar de verlo como algo negativo. Parezco vulnerable, pero soy fuerte. 

Quizá por todo esto que os cuento me guste tanto Sense8. No sé si la conocéis: es una serie de Netflix de la que ya podemos disfrutar de la primera temporada (y del maravilloso especial de Navidad) que nos ofrece un argumento diferente y estimulante: ¿qué pasaría si, de pronto y sin motivo aparente, ocho personas desconocidas entre sí -separadas, incluso, por diferentes continentes- empezaran a sentir una conexión mental y sensorial? Si, por ejemplo, cuando una chica se sienta en un parque de San Francisco a escuchar música con sus auriculares, un señor de Rusia comenzara a silbar la misma canción mientras conduce sin entender de dónde ha salido esa melodía de su cabeza. O si una mujer encarcelada en Corea sintiera de repente unas ganas horribles de comer burritos, tan sólo porque una niña de Tijuana estuviera dándose un festín en ese preciso instante. 
Mentes conectadas, sentimientos compartidos. Me encanta ese argumento porque supongo que me he pasado mi existencia buscando esa conexión con alguien. Dentro de mi infinito mundo interior de sensaciones, anhelo dejar de ser una Sense1 y estar rodeada de personas que me comprendan y vivan tan intensamente como yo.

Y aunque he aprendido a asumir que eso es imposible (y que mis cumpleaños nunca serán tan interesantes como los de la serie) yo seguiré enviando mis señales al universo  por si acaso alguna vez alguien consigue descifrarlas.