Bueno, pues como en casa ya hemos puesto el árbol, y en el Cortinglé ya es Navidad... Os dejo con mi ya tradicional felicitación navideña. Algunos la habréis recibido por mail, pero por si acaso...
¡¡¡Espartanos!!!
Hace dos días escribí mi post número 300, y no me di ni cuenta... ¡Trescientos! Así, como suena. Como aquellos que fueron a luchar contra Jerjes y su purpurina en la peli de buenorros esa.
Y bueno... qué os voy a decir que no os haya dicho ya en opiniones anteriores... que gracias. Porque muchos de los que me leéis, extrañamente y prometo que sin soborno alguno, lo hacéis desde el principio de los tiempos, allá por 2006.
Pero es que encima hay también peña que ha conocido el blog hace poco, ¡y que parece que vuelve! Vamos, es que no quepo en mí de gozo y no podría estar más orgullosa e hinchada cual pavo real.
Por eso esta mañana, con mi post número 301, firmo un serio compromiso con vosotros y conmigo misma (porque si os soy sincera, el blog me produce un gustirrinín importante) y os prometo como mínimo 300 post más. Ea, que tiemblen los que no soportan mis puntos y aparte, que voy en serio.
De momento, y como ya viene siendo tradición en este año que termina, ya estoy trabajando en la versión gélida de mi blog y tengo intención de colgarla en breves. Va por ustedeh.
Hace tiempo que no hablo contigo, pero eso no significa que ya no me acuerde de ti. Nuestras vidas (ambas) han sufrido cambios muy importantes este año que termina, y quizá por eso nuestras charlas se han ido distanciando hasta reducirse en breves conversaciones de paso por el msn.
Pero sigues aquí, en mi lista top ten de amigos, que lo sepas. Y que sepas también que espero que vuestras primeras vacaciones fuera como familia, ahora que la tienes y que eres feliz, las paséis en la Costa del Sol.
Te echo de menos, pero estoy contenta porque sé que ahora, por fin, estás bien. Y me alegro muchísimo por ti, porque ya era hora de que la vida te devolviese la sonrisa que te robó hace años.
Te deseo un feliz cumpleaños, Ju: que mañana pases un día estupendo rodeado de los que te quieren. Ya ves, no me he olvidado esta vez tampoco ^_^
Y dale un besote de mi parte a tus dos hembras, que les estoy muy agradecida por mimarte tanto.
Cuídate mucho.
Bea.
Hace justo un año escribía yo mi carta a los Reyes desde Barcelona. Mucho ha llovido desde entonces, pero me congratula comprobar que la mayoría de las cosas que pedí entonces se han cumplido a lo largo de estos doce meses pasados:
-Me compré un pijama calentito y unas botas estupendas. Vale, no son exactamente regalos de Reyes, pero como si lo fuesen porque me lo regalé a mí misma.
-En mi viaje a Leeds he acabado con las reservas inglesas de Yankee Candles, o sea que de momento mis ansias caprichosas de posesión velil se han calmado.
-Hace un par de semanas asistí al musical Mamma Mía con la mía mamma ;)
-Tengo dos libros pendientes en la mesilla de noche, a la espera de que mi cansancio me permita no cerrar los ojos en la segunda página cuando me pongo a leer de noche.
-El pasado Junio fui a Port Aventura. Todavía me dura la emoción.
-Ya no tengo que tener paciencia para soportar el estrés laboral: estoy felizmente parada. Y vivo en Málaga.
-Ahora vuelvo a usar mi antiguo sobremesa, donde puedo instalar todos los sims y parte del extranjero sin problemas xD
-Llegamos al único punto donde mi carta a los Reyes no tuvo éxito: no tengo ninguna casita en la Costa, ni Brava ni del Sol. Pero bueeeeno, tiempo al tiempo.
-Mis amigos vinieron a visitarme finalmente, hecho que tuvo como resultado una de mis noches de juerga más divertidas en Cataluña.
-Ya no tengo que pagar ni luz, ni gas, ni agua ni na de ná. Vivir con los padres de uno también tiene sus ventajas ;)
-Ya no podré irme de viaje a las islas Griegas con mi pocholo, puesto que no tengo. Peeeero desde ahora mismo queda abierto el cásting a pocholos buenorros e inteligentes con ganas de viajar. Que quien sabe, oye.
Y ahora, sin más dilación, os dejo con mi carta a los Reyes Magos versión 2009-2010:
Queridos Reyes Majos:
Este año he sido muy buena. De hecho, casi podrían canonizarme o proclamarme la nueva mártir del siglo.
He pasado una racha bastante chunga, tanto que incluso mis hermosos rizos estaban empezando a perder brillo y todo. Peeero he salido adelante y he sabido encauzar mi vida cual ágil gacela, y todo sin pelearme con ninguna rubia ni robar para biofrutas.
Por eso creo que me puedo permitir ser rumbosa y pediros alguna cosilla que otra para estas Navidades:
-Quiero la colonia Carolina Herrera. La del bote redondo rojo. ¡Huele taaaaan bien!
- Me gustaría encontrar un trabajo tranquilo, cerca de casa y con un sueldo normalito. Sin estreses, vaya.
-Querría también hallar el pisito pequeño, económico y acogedor que necesito para independizarme. A poder ser cerca de la playa y en una zona residencial bonita y animada.
-Quiero que mi Cholo sea feliz el tiempo que le quede.
-Quiero unos cuantos pares de pendientes, que en las clases de salsa me los he cargado todos a base de giros y enganches.
-A ver si me podéis traer bombones de esos de licor y cereza, coñe, que se me han antojao de tanto acordarme de ellos.
-Quiero un viaje a Nueva York con mis colegas. Vale, sé que este regalo tiene doble trabajera: pagarme el billete y convencer a mis amigos, pero yo que sé, para algo sois magos, ¿no? :P
-Quiero que este año que se avecina nos volvamos a reunir Valeria, Ximena, Carmen, Helene y yo. Donde sea.
-Iba a pedir algo pasteloso y romántico, pero bah... luego todo son disgustos. Me conformaría con encontrar a alguien que me haga sonreír de vez en cuando, ya me entendéis.
-Quiero un abrigo nuevo, que el que tengo es maravilloso y morado pero está ya bastante trillao, el pobre.
-Quiero que mi madre aprenda magia y consiga hacerme fotos en las que salga guapa y elegante, que mira que lo hemos intentado, pero supongo que de donde no hay no se puede sacar.
Y bueeeeno, creo que ya está. Si veis que son demasiadas cosas, me lo decís y escribo dos cartas: una para vosotros y otra para San Biofrutas. Nunca me ha traído nada más que zumos, pero todo es probar.
Nada más, resalaos. Sed buenos, no corráis mucho con los camellos y un besote.
Nos vemos en Enero.
Bea.
El taxi frenó junto a la casa de la playa. Nieves notó que hacía mucho viento nada más abrir la puerta trasera, así que se abrochó bien su chaqueta, pagó al conductor y salió del coche arrastrando su maleta gris sobre el asfalto manchado de arena y de sal.
El olor fue lo primero que le impactó. Se quedó parada un minuto mientras el taxi se perdía al final de la calle y el flequillo se le arremolinaba sobre la frente, haciéndole cosquillas. Inspiró profundamente y casi podía sentir sus pulmones llenándose de mar, de vida. Fue una sensación agradable y fresca que le dio ánimos y consiguió disipar el miedo un poquito... lo necesario para armarse de valor y encaminar sus pasos hacia la casita, aquel viejo edificio costero que de ahora en adelante sería su nuevo hogar.
No había farolas cerca y el sol ya empezaba a ocultarse tras la bahía, así que le costó bastante encontrar las llaves dentro del bolso. Casi tuvo que volcarlo sobre el camino de guijarros de la entrada... pero al final dio con ellas y, con los ojos cerrados, abrió el portalón de madera pintada de azul.
Todo estaba en penumbras. Por inercia alargó la mano hacia la pared de la derecha, buscando ese interruptor que pulsaba siempre al entrar en su antigua casa de Madrid. La que fue su hogar durante los primeros treinta años de su vida, y a la que ya no volvería jamás.
Su mano tropezó con un perchero de hierro viejo y un paragüas roto, pero el interruptor de la luz debía estar en otro sitio. Asimilando dónde estaba se giró y agudizó la vista hasta que lo encontró, en la pared de enfrente. Sus ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse a la nueva visión: una habitación amplia de suelos de madera y muebles antiguos de roble oscuro, cuadros marineros y cortinas de color azul intenso. La luz del atardecer se filtraba entre ellas, robándole destellos dorados al sofá, y al asomarse a la terraza descubrió un porchecito acogedor y rústico donde una hamaca invitaba al descanso y a la reflexión, con el mar ante sus ojos.
Le gustaba; era el principio del cambio.
Su principio.
Es curioso cómo funciona la memoria.
Lo natural sería echar de menos vivencias, momentos agradables, experiencias que te marcan y te hacen revivir días en los que fuiste feliz.
Yo lo que echo de menos es el olor de mi casa de Poble Nou. Las cerezas con licor y chocolate que me compraba en mi descanso del curro en Rambla Cataluña, y que guardaba como un tesoro en su bolsita marrón para írmelas administrando y que me durasen todo el día.
La sonrisa de Ximena. La mirada de niña resabiada de Valeria.
La luz del atardecer en el Maremagnum.
Mis paseos por Avenida Gaudí en Navidad y ese sentimiento de complicidad que sentía cuando me sentaba junto a alguien en el metro, camino del curro, y bostezábamos a la vez.
Pero no echo de menos Barcelona, en general. Ya no.
Soy una idiota.
A menudo me da por entrar en webs de alquiler de casas y pisos. Otras veces cojo el coche y me voy a Ikea, a pasearme por la sección de escaparate y quedarme embobada mirando los salones, los dormitorios, las viviendas preparadas de 50 metros cuadrados.
Soy una tonta, porque me encanta mirar una foto y tratar de imaginarme cómo decoraría yo mi salón, cómo será mi cocina cuando tenga un piso propio. Incluso me ha dado por informarme acerca de ciertos cursos de interiorismo... porque quizá decorando casas ajenas me sienta un poco como si estuviese decorando la mía propia.
Pero no, no tendré un piso propio en mi puta vida. Y sí, la culpa también es mía... y por eso soy idiota.
No hace mucho, Jesús, me decías que te encantaba leer anécdotas divertidas de nuestro pasado en mi blog, (que son muchas) pero que seguro que habría muchísimas más por venir...
Y estabas en lo cierto.
Hoy, después de ocho días paseando mis rizos por Inglaterra y Escocia contigo, tengo una colección gigante de anécdotas y vivencias fantásticas:
-Los primeros días en Leeds, emocionada con el color dorado de los árboles y ese olor a bosque al abrir la ventana de tu casita. Esos paseos por el centro de la ciudad, descubriendo tiendas nuevas y curiosas y comprando Yankee Candles como una loca... Y qué me dices de la foto con el muñeco de bulldog francés que me hice, poniendo cara de tonta xDDD
-Cuando descubrí el Fab, el primer sábado por la noche. Nunca he visto un bareto tan friki, me encanta: las paredes repletas de posters de pelis de series b, reproducciones en cartón-piedra a tamaño real de Lord Sith, las máquinas de pinball en medio del bar, la música del libro de la selva a toda pastilla... Cuenta la leyenda que a veces, cuando Marte se alinea con Júpiter, en el Fab el dj pone Sex on Fire. Quizá algún día pueda comprobarlo.
-La mañana que me fui yo sola a pasear por Meanwood Park. Menuda odisea xD Primero me perdí y tardé hora y media en llegar, y luego entro en el parque y me meto por el sendero que no es... para llegar así a un bosque de robles y barro donde me puse perdida, (y me perdí otra vez, valga la redundancia). Aún así, me lo pasé genial y disfruté un montón del impresionante paisaje.
-Tu colega Ronan, el guiri con acento gaditano. Vale que viviese un año en la Línea, pero es que ese acentillo no es normal xDDD Me parto cuando decía: ¡pishaaa! :P
-El viaje de ida a Edimburgo, de copiloto en tu coche y embobada mirando por la ventanilla. Nunca vi el arco iris con tanta claridad, en serio.
-Edimburgo y sus chinos por doquier xD Después de estar allí creo que no hay nada más elegante que un señor de respetable edad con una chaqueta, corbata y falda. Todos deberíais probarlo alguna vez, je.
-Tu chiste malo a las puertas del castillo... ¿recuerdas?. Me giro y estás de pie bajo la lluvia y el viento, con la boca abierta cual besugo. Te pregunto qué haces, y me sueltas: ¡bebiendo agua con gas!-El viaje de ida a Glasgow, con cavarana de dos horas incluída. Me encantó nuestra creatividad sin límites a la hora de entretenernos cual niños de diez años: nos pusimos a cambiarle la letra a las canciones que sonaban por la radio, dando como resultado temazos tan carismáticos como La Gripe A, (la Soledad, de Laura Pausini), Tengo un Ratón Pequeñito (otro día más sin verte, de Jon Secada), El Nela es Guei, ( True, de Spandau Ballet) Malagueña Matemática, (Malagueña Salerosa, Chingón) o Everybody's going to Glasgow at the same time (Everybody is changing, Keane).
-Glasgow y sus comercios, sus calles animadas llenas de gente joven. Campus, el restaurante americano donde actúan los del X Factor inglés. The Box y los RamonRosas, o como fuese ese grupo xD Y, sobre todo, las estupendísimas y deliciosas Curly Fries, o lo que en mi tierra se llama Papas Rizosas ^_^
-El increíble viaje a The Lake district. Recuerda siempre mis palabras: la ignorancia es la felicidad. Nos vamos en plan turista a hacerles fotos a los lagos y las ovejas, y al llegar descubrimos que está todo inundado y que incluso el primer ministro había ido a participar en el rescate de varios ciudadanos de Cockermouth que se habían quedado encerrados en sus casas durante las riadas. Helicópteros, un bombero muerto, caos por doquier... y nosotros dando vueltas con el coche, buscando una carretera que no estuviese cortada y haciendo el canelo en los charcos. Si es que nuestro ángel de la guarda se merece un monumento, coñe.
-Las ovejitas. Me parezco a Carmen Sevilla, ahora que lo pienso, jajaj... Pero es que eran taaaaan monas, con esa cara negra y la pelambrera blanca (y roja, y azul, que no sé por qué a los pastores ingleses les da por pintarles el pelo de colores). Además ellas me quieren, que decían todo el rato Beeeeeeea, Beeeeeeea xDDDD
- La última noche de juerga por Leeds, que resultó ser una cadena de anécdota tras anécdota. El Mulled Wine, que aunque no me gustó nada al menos te calentaba el gaznate. Ronan emocionado bailando y saliendo en las fotos siempre feliz. Tú, poseído por el espíritu del cantante de Prodigy, saltando y cantando a grito pelao the writing is on the waaaaaaaaaaaall!
Las fotos que nos hicimos bailando. El chaval ese que se coló en una, by the face.
-Las cookies, el Triffle de fresa, mi bufanda morada, mi bata de leopardo rosa. Poder verte en tu hábitat natural :P
En general, todo ha sido estupendo. Muchísimas gracias por llenar esta semana de aventuras y momentos que recordar cuando nos reunamos todos juntos dentro de unos años y nos queramos echar unas risas. Fuiste el mejor anfitrión de viaje, sin duda. Espero que tú también lo pasases genial, como yo.
Y nada más, que ya pronto te tendremos en Spain para celebrar la Navidad. Ahora a descansar, que vengo medio muerta y ya toca.
¡Nos vemos en la próxima juerga astral, Jesmondo!
¡Weee!
Hoy vengo feliz y contenta para informaros de algo y, de paso, daros un pelín de envidia: ¡el sábado me voy de viaje a guirilandia! Más concretamente al norte de Inglaterra y a Escocia... ocho dias y sus siete noches :D
Hacía ya tiempo que le prometí a mi amigo Jesús (que vive en Leeds desde hace cinco años) que iría a verle en cuanto pudiese y bueno... ahora que dispongo de algo de dinero y -sobre todo- tiempo libre, creo que es el mejor momento de dar el salto y plantarme en la tierra cervecera a relajarme, jugar a los pub quiz, hacerle mil fotos a Nessy y tomar el fresco. ^_^
Vuelvo el día 22, así que sedme buenos hasta entonces y llenadle el aljibe de agua a las ovejas de vez en cuando.
¡Un besote para todos!
Iba con todos los demás niños y niñas de mi clase. Teníamos doce o trece años, (me cuesta acordarme con tanta exactitud si hace tantísimo tiempo) y era la primera vez que mis pequeños pies pisaban un teatro de verdad, nada de salones de actos de colegios y urbanizaciones donde celebrábamos nuestros cumpleaños y las fiestas de Navidad.
Me quedé extasiada ya al entrar y llenarme los pulmones del olor a música, a literatura que desprendían los butacones de terciopelo. Era como si aquel enorme patio de butacas hablase, y lo hiciese susurrándome mil historias al oído. Y el escenario... majestuoso, imponente, presidiendo la sala y observándonos en silencio mientras nos íbamos sentando poco a poco, desparramándonos por las primeras filas... todo era nuevo y mágico para mí.
Creo que con las primeras notas (fuimos a ver un musical) abrí los ojos y la boca tanto como pude, impresionada y nerviosa. Y cuando los actores fueron entrando en escena bailando, cantando, haciéndonos cómplices de su historia, me derretí.
Esa tarde supe que me había enamorado por primera vez: amaba el teatro. Fue sólo la primera de las muchísimas veces que volví, ansiosa de volver a sentir aquella magia correr por mis venas. Cualquier obra, por desconocida y poco "importante" que pueda ser para los medios de comunicación, resulta interesante y amena a mis ojos si la veo representada en un teatro.
Hoy vuelvo a sentir ese cosquilleo en el estómago. Esta noche mis pies volverán a pisar aquel patio de butacas que ha sido testigo de tantas y tantas de mis sonrisas, y vuelvo a sentirme como la chiquilla ilusionada de antaño que soñaba despierta con las primeras notas musicales.
Lo mejor de todo es lo que decía el Principito:
"Si me dices que vienes a las 4, mi alma es dichosa desde las 3"
Yo soy feliz ya desde el día en que compré las entradas.












