06 diciembre 2017

Queridos Reyes Magos, 2017


Hola, pisiosos. Sé que solo os escribo por Navidad; soy una fan de las chungas y egoístas que no se merece ni un regalo. PERO TODOS VUESTROS FANS SON ASÍ, y por lo menos yo soy buena hente y eso debe dar puntos, ¿no?

En fin, que un año más vengo a haceros un resumen breve de mi año y a pediros cosicas, que por pedir no quede. 
He sido bastante buena, la verdad. He currado mucho, he sido poco caprichosa y he ahorrado un montón para la #OperaciónNY2018, he tenido paciencia infinita, he tenido la mitad de discusiones familiares que en 2016, he dejado de intentar mil dietas estúpidas y por fin he abrazado el culogordismo, he comido pescado DOS VECES, he intentado ser buena con la gente buena e indiferente con la mala, me he esforzado por ser lo más justa posible y he achuchado muy fuerte a mi Nico consiguiendo que se convierta en un gato adulto, sano y cariñosón. 

Por todo eso creo que puedo de pedí algunas cosillas, y a ello me dispongo rait nao:


-Quiero la colonia (o perfume, no sé lo que es) Bloom, de Gucci. Qué maravilla olfativa. Qué florismo. Qué yo. Aunque resulta que a mi churri (porque tengo churri, señores) no le gusta mucho el olor a flores, pero me da igual. A mí tampoco me gusta el olor a atún  y él sigue zampando. 

-Quiero unas de estas botas o de estas otras. Talla 38, por favor. Seguro que a mi amiga MG no le gustan nada de nada xDDDD

-Quiero encontrar el labial fijo con brillo perfecto, que todos los fijos-fijos son mate. 

-Quiero una chaqueta de pelito que no me haga parecer un yeti gordo.

-Quiero pasta para Nueva York, a ver si puedo comprarme algún vaquero o unas botas de cowgirl o más yankee candles allí. Que ya quedan sólo cinco meses para ir, CINCO. Todavía no me lo creo.

-Quiero un trabajo estable y molón que me permita volver a independizarme sin necesidad de compartir piso con veinteañeros universitarios. 

-Quiero que algún alergólogo del mundo me crea y me encuentre la alergia del mal que me está haciendo la vida imposible desde hace dos años.

-Quiero que mi familia tenga buena salud y, a poder ser, que nos toque el euromillón. Pero primero la salud.

-Quiero que abran en Málaga un local dedicado a la música swing, para que los swingeros no tengamos que estar bailando en la calle como barless.

-Quiero que a todos mis amigos de tuiter (que ya son amigos, amigos, de los de verdá, de esos con los que te chuzas en las bodas y cantas por guasap) les vaya genial en 2018. Que consigan todo lo que se propongan y sea un año tranquilo y agradable.

-Quiero la montura de estrellitas del grifo del GW2. 

-Quiero salir en jugada destacada del Overwatch, que de momento soy una manca. 

-Quiero un batín de señor para David.

-Quiero paz, tranquilidad y tener el quinto chakra abierto.

-Y por último, quiero que todas las cosas que tenga que pedir en 2018 sean más o menos las mismas que este año, porque eso significaría que sigo por buen camino.

Un besazo para los tres, agua fresca para los camellos y google maps para que lleguéis antes a vuestros destinos, que lo de seguir estrellas está ya muy anticuao.




30 noviembre 2017

Na más les damos dolores

Supongo que lo sabréis porque estamos super pesados en tuiter últimamente con el tema, pero participo en un amigo invisible tuitero que organizan MG y Gordi. Ellas son, cada navidad,  nuestra mamá noel particular y las organizadoras de las #cosas, un blog muy divertido y alegre con el que consiguen hacernos la vida un poquito más feliz y que terminemos el año con buen pie.

Esta edición está siendo más complicada que nunca, porque además de organizar el tema de los regalos (quién regala a quién y demás) están teniendo que ir detrás de cada uno para que entreguemos nuestros textos a tiempo. Y además estamos porculeros, quejándonos por todo y sin inspiración ninguna.

No podía hacer otra cosa que esta: porque las que organizan también se merecen un regalo.


Perdonen por la lluvia. Hoy no hice mi calentamiento vocal.

25 noviembre 2017

Friendzone


Cuando estás mal, se nota, se ve desde fuera. Se manifiesta en tus acciones por mucho que tú te esfuerces en demostrar que puedes con lo que sea.

Conmigo todo empezó la tarde en la que quedé con -llamémosle- Juan. Me gustó, pensé que le gusté, pero un muro extraño nos separaba sin que yo supiese identificar claramente el motivo. Cines, cañas, tardes de frikismos varios. Llegó un punto en el que o bien ese muro caía o bien se reforzaba, y se acabó reforzando con la realidad: Juan tenía novia. Una novia lejana que le dejaba mucho tiempo libre, tiempo que Juan avispadamente se encargó de rellenar conmigo. Yo era su "novia" -sin sexo pero con todo lo demás-  mientras la novia oficial no estaba. Por si acaso la situación que yo permití no era lo suficientemente patética, resulta que su novia auténtica se ponía celosa cuando Juan quedaba conmigo, así que mientras ambos estábamos por ahí de cañas, Juan se pasaba toooodo el tiempo con el móvil, yendo "al baño" para hablar con ella o riéndose solo mirando la pantalla, mientras yo rumiaba mis tapas en la más profunda de las soledades miserables. Acompañada, pero sola. Y así durante meses. 
Me encantaría deciros que aquello se terminó porque yo me cabreé y lo mandé a la mierda, pero no. Se acabó porque Juan se fue a vivir con su novia a otro país y, por supuesto, nunca más se supo.


A -llamémosle- Manuel lo conocí poco después. Aún me sentía estúpida por cómo me había encariñado por Juan cuando Manuel llegó como un huracán prometiendo diversión a raudales. Guapo, divertido, carismático. E inmaduro y ególatra, pero eso son detalles. Hombre veleta de los que te lo dan todo... mientras están, y yo lo sabía. Lo supe desde el principio. Ya desde la primera cita me soltó un "me gustas, pero no lo suficiente", y a que no adivináis lo que hice yo. Efectivamente. Intenté encontrar lo que lo haría suficiente, y me esforcé también durante meses para ver si le hacía ver que yo era lo que buscaba. 
Pero nunca lo fui. Nunca lo seré.  Y yo siempre lo supe, a pesar de haber estado ahí para apoyarle en momentos muy difíciles de su vida. A pesar de escucharle hablar durante horas de sus preocupaciones. A pesar de romperme los piños por hacerle reír. Volví a la friendzone en aquel 2016 en el que yo me postulé a la AMIGA DEL AÑO y me posicioné como el ser más ridículo del sur de Europa.
De nuevo sería genial poder deciros que mandé al carajo a Manuel porque comprendí que me utilizó mientras le vino bien, pero no. Se echó novia -una que sí le gustaba lo suficiente- y se piró a otro país. Empiezo a ver un patrón aquí.




Luego llegó otro chico que me soltó "yo es que estoy roto y nunca más volveré a comprometerme", otro que en lugar de una novia parecía buscar un socio para su negocio  -"¿cómo de independiente económicamente eres? ¿qué sabes hacer? No quiero payasas, el sentido del humor en su justa medida". Otro que me decía que tenía el quinto chakra cerrao y que así sería incapaz de encontrar el amor...
Ay, ya os hacéis una idea.

Y, por si aún no os habéis pispado, este post no va de lo cabrones que son los hombres. Todos y cada uno de los chicos que he conocido en los últimos años son buenas personas, aunque  (ahora lo comprendo) estuviésemos en ondas distintas y buscásemos cosas diferentes y finalmente no nos supiéramos ver de verdad. 


Este post viene a colación de algo que dijo ayer mi amiga Fle en tuiter. Os dejo su tuit:








Todavía no nos ha explicado esa teoría, (en menudo jardín te has metido, amiga xDDD) pero yo voy a explicar la mía, que es la que me puedo aplicar a mí y a mi experiencia personal.

Es imposible encontrar pareja mientras no estemos bien con nosotros mismos (y con nuestra vida en general, que me lo acaba de decir mi amiga Silvia por tuiter y es muy cierto). Y, si lo hacemos, no durará y/o no nos hará felices.  
Si no estás bien, en paz, si no te quieres fuertemente ni  dejas de obsesionarte con el futuro, serás incapaz de enamorarte. ¿Cómo vas a aguantar a nadie si no te aguantas a ti mismo? Además de eso, no serás capaz de actuar de forma legal contigo mismo, ni buscarás tu bienestar. Te esforzarás por conseguir lo que quieres, no lo que necesitas. 
El universo, el destino, la vida, el karma o como queráis llamarlo, nos pone delante de nuestras narices situaciones y personas en el momento justo, para que aprendamos.  Yo tenía un miedo irrefrenable a la soledad y el abandono, y por eso llegaron Juan y Manuel, para abandonarme. Yo los busqué y los mantuve cerca. Tenía razón el del quinto chakra, al fin y al cabo.


La friendzone además no existe; es una forma de consolarnos a nosotros mismos cuando alguien de quien nos encaprichamos no nos quiere lo suficiente. La friendzone es un invento del cobarde incapaz de romper con lo que no necesita.

Podría desarrollar mucho más esta idea hablándoos de cómo nos agarramos a alguien que no nos gusta  ni nos conviene realmente por sentir que no estamos solos. Por la cantidad de frustraciones que eso nos aporta. Por la barbaridad de estupideces que hacemos por el mero hecho de no acabar delante de un espejo, en silencio, contemplándonos a nosotros mismos.
Hablando de lo frágiles que nos volvemos todos en algún momento de nuestras vidas, y de lo mucho que nos maltratamos y nos intentamos autoengañar. 

Pero estoy segura de que no es necesario comentar nada más, ¿verdad?





25 septiembre 2017

Cosas que he aprendido siendo profesora de español.

Que ya, en finés, se dice jo.
Que en Nochebuena las familias de Polonia preparan doce platos típicos diferentes, se ponen hasta arriba y luego se van a una especie de misa del gallo paseando, para bajar la comida.
Que en Estocolmo hay un navío de guerra reconvertido en museo, y que en Oslo hay un museo de barcos vikingos.
Que "Ag soooo!" en alemán debe ser algo así como el "anda, coñooo" en español.
Que en Holanda las patatas fritas son consideradas un manjar, y que las sirven con una montaña de salsas porque a más colesterol, más ricas.
Que en Turín hay un museo egipcio bastante importante.
Que en español necesitamos poner los dos signos de interrogación y exclamación (el del principio y el del final) porque no cambiamos el orden de la frase al preguntar, como los ingleses o los alemanes, y sería difícil darle la entonación adecuada al leer.
Que a un polaco no le puedes decir que en España las mujeres tenemos muchas curvas porque te miran raro.
Que en San Francisco siempre hay un microclima; no importa la temperatura del resto de California, porque allí siempre hará unos grados menos.
Que para una boda turca las mujeres invitadas necesitan tres vestidos diferentes.
Que en China eso de que comen perro es cierto, pero sólo en un pueblo perdido y no en todo el país. En cambio las barbacoas chinas son muchísimo más deliciosas y variadas que las españolas o las americanas.
Que en Alemania tienen a una Raffaella Carrá que se llama Irene Fischer, super glamourosa. Todos  allí conocen y cantan sus canciones en las noches de borrachera y en las bodas.
Que Los Reyes Magos sólo vienen a España. En los Países Bajos tienen a San Nicolás, y en algunas regiones de Italia tienen a una bruja buena de los regalos.
Que tontos hay en todos los países, y que en Italia tienen también una especie de Leticia Sabater que se llama Fabio Rovazzi y que hace canciones terribles que inexplicablemente se han hecho muy famosas.
Que los europeos se comen los tomates como si fueran manzanas, a bocaos y sin sal.
Que los chavales adolescentes polacos flipan con un estilo musical llamado Disco Polo.
Que en la mayoría de las grandes ciudades de Alemania el gobierno paga tus estudios universitarios. Después puedes devolver el dinero cuando consigues tu primer trabajo y todos contentos.
Que no valoramos lo suficiente la Sanidad Pública española.
Que en un parque de Munich hay un río donde los jóvenes hacen surf.
Que en Japón hay un anime ambientado en Cuenca, y en Finlandia tienen una extraña obsesión con Alicante.
Que a los alemanes son, curiosamente, a los que menos les gusta el Oktoberfest.
Que en muchos países europeos puedes sacarte el carnet de conducir con 16 años si tu padre va siempre contigo en el coche, supervisando.
Que en Berlín hay más restaurantes de kebab que en Estambul. Y los alemanes aseguran que los durum son más grandes y más buenos en su tierra, aunque yo no sé si creerlo.
Que en muchos países del este de Europa no puedes encontrar fanta de limón, sólo de naranja. Tampoco hay Acuarius, el santo grial.
Que si te vas al sur de California o a México y te sirven carne o patatas con tapatío, tiembla porque es  algo así como el wasabi hispano. Ellos te asegurarán que casi no es picante, pero tú no te creas nada.
Que en Suecia se considera Eurovisión como una maravilla musical. Cada año escogen a su representante con un mini-eurovisión propio (Inception) llamado Melodifestivalen, y se lo toman super en serio.
Que los italianos del norte se llevan a matar con los del sur, así como los malagueños y los sevillanos. Los del norte dicen, además, que su pizza es la verdadera. Los de Nápoles lo niegan, por supuesto, y ponen la suya por encima.
Que en Noruega hay dos hermanos humoristas y cantantes de parodia que son unos cracks. Algo así como nuestros Morancos, pero en versión infinitamente mejorada. Son los Ylvis y os recomiendo ir ahora mismo a escuchar sus temazos en Youtube.
Que Aleksander Skarsgård, el vampiro rubio buenorro de True Blood y el marido también buenorro de Big Little Lies, es el hijo de otro actor gentleman también muy conocido en Suecia. Con él pasa como con nuestro Enrique Iglesias, que actualmente es el ídolo de jovencitas pero cuyo padre enamoró a algunas generaciones anteriores de hembras acaloradas.
Que el chupachups es un invento español. Y el futbolín. Y la fregona.
Que la escena de la niña muerta saliendo del pozo en la versión americana de The Ring no fue rodada en un plató. Ese pozo es real y está en los jardines de una universidad pública de California.
Que en Polonia, si eres mujer y tienes el culo gordo, triunfas.
Que si tú empiezas a cantar La Cucaracha delante de cualquier turista del planeta, no importa lo tímido o serio que sea que terminará cantando contigo.
Que en Austria casi todos los niños aprenden a tocar un instrumento musical en el colegio. Adoran la música.
Que en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad. A tope.
Que en el norte de Europa no hay Whatsapp.
Que el Rey Midas era turco.

Que no hay ciudad en el mundo donde no conozcan el puto Despacito.



Que antes de empezar a dar clase a extranjeros no tenía ni idea de gramática, del mundo y de la vida en general. Y sigo sin tener ni idea sobre nada ahora, cuatro años después.



Ylvis, el dúo noruego 

16 agosto 2017

Empatía.


Cuando alguien te hace partícipe de sus pasiones, te está demostrando que te aprecia. Aunque sea en mayor o menor grado, confía en ti y quiere que vuestra relación (sea del tipo que sea) crezca un poco más compartiendo un pedacito de sí mismo contigo.

Cuando alguien te cuenta, con los ojos brillantes y la sonrisa desmedida, lo muchísimo que le gusta un grupo de música, un escritor, una serie de televisión o ese escultor de arte moderno que conoció de Erasmus en Berlín, en realidad lo que está haciendo es mostrarse vulnerable ante ti. Hay que ser muy valiente y confiar mucho en los demás para confesar tu afición a coleccionar las pegatinas de los kiwis o a bailar polka los sábados, y más cuando eres consciente de que lo más probable es que la otra persona no entienda nada y no sepa valorarlo como tú.

Pero sí. Cuando alguien se abre contigo y se pasa media hora explicando con todo lujo de detalles lo que le hace chundachunda en la patata es debido a que te aprecia. 
Y si tú ante su despliegue de emoción lo único que haces es pasar olímpicamente o, lo que es peor, decir cosas como "pues menuda puta mierda", te mereces la más agónica de las soledades porque tienes la misma empatía que un chumbo y porque, en resumen,  eres un miserable.