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19 enero 2018

Menos hostil.

Es difícil. Sé que vivimos en una época complicada económicamente para (casi) todos, en la que cada día nos bombardean con malas noticias y en la que la gente mala deambula impune por doquier.
El otro día lo hablaba con un amigo que se dedica a ayudar a las personas (simplificando mucho su trabajo, claro :P) y me dijo que la mayoría de los que van a su consulta tan sólo necesitan a alguien que les escuche. Que la gente en general se siente sola, perdida, asustada. Que no menosprecie el poder de un abrazo.

Y se me ha ocurrido que, en este 2018 en el que me he propuesto echar un cable en la medida de mis posibilidades a todo aquel que me necesite, podría usar este blog al que tengo medio abandonado para algo más que hablar de mí.

Por eso os dejo los comentarios de este post abiertos para escribirme contando lo que queráis. Si tenéis un problema y necesitáis consejo, si estáis pasando por un momento difícil y os gustaría que alguien os escuchase y apoyase, si tenéis miedo por lo que sea y no sabéis a quién recurrir. Si buscáis algo que no podéis encontrar. Si no sabéis cómo solucionar un problema. Si os sentís solos.
Yo no soy psiquiatra, psicóloga, doctora ni trabajadora social, pero puedo escuchar o dar mi opinión. Y seguro que algunos de mis lectores sí lo son, y también os pueden ayudar. No sé... si tenéis miedo de dejar vuestros datos, podéis comentarme en anónimo.  Además recordad que tengo la moderación de comentarios, así que nadie podrá publicar ningún texto ofensivo o agresivo o poco respetuoso.

Yo no os prometo la solución a vuestros problemas, (yo misma soy un verdadero desastre) pero al menos sí me comprometo a no dejaros pasar por lo que sea solos. No estáis solos. Yo, Beatriz Zubeldia, soy una mujer de 36 años que os lee con atención. Que jamás se os olvide que aunque parezca frío hablarle a una pantalla, los que os leen al otro lado son personas que alguna vez se han podido sentir de forma parecida a la vuestra.


Y a los que me leéis desde siempre, os pido respeto y cariño infinito. Que sé que no es necesario porque mis lectores son lo más, pero lo digo por si acaso. Empatía. Somos muchos, señores. Entre todos podemos hacer algo grande.
Convirtamos la blogsfera en un lugar un poquito menos hostil a base de abrazos virtuales, aunque sea temporalmente.

Un besazo.

05 diciembre 2016

Baby Blue.

Acabo de volver del cine. He visto una de esas películas que de primeras parecen simples, pero que te calan sin darte cuenta. Y lo sé porque, conduciendo de camino a casa entre árboles de navidad prematuros y luces de colores, algo del argumento de la película me ha recordado a ti.

Hacía años que no me acordaba de ti y ya ves, aquí estoy, sonriendo como una tonta porque todavía recuerdo bien cómo sonaba tu risa y cómo levantabas la ceja cuando yo hacía algo que te descolocaba. No guardo ningún rastro de amargura ni rencor -es lo bueno de tener memoria selectiva- pero a veces me pregunto si tú piensas en mí alguna vez. Probablemente si lo hicieras no sería con el mismo cariño, claro.
Es más. Probablemente tampoco me reconocerías si me volvieras a ver ahora. Me entristece un poco porque cuando me miro al espejo me agrada ver en lo que me he convertido, pero no queda ni rastro de aquello que tanto te gustaba de mí. Creo que contigo yo siempre fui  mejor persona. 

No tengo ni idea de dónde estarás ahora, pero espero que te vaya bien. Yo esta noche voy a tomarme una copa de eso que bebías siempre, a tu salud. Como la protagonista de la película. Como si tú tampoco hubieras existido nunca. 

13 noviembre 2016

Lejos.

Yo siempre he sido muy partidaria del odio, así en general, y debo reconocer que a veces prefiero que me odien a que me quieran para siempre. El amor hacia un ideal utópico e irreal es corrosivo: te va consumiendo y te impide seguir adelante. El odio controlado y temporal, en cambio, te ayuda a curar. A renacer. A borrar. A continuar.

Por eso sonrío cuando me llaman bruja. Loca. Zorra. Superficial. Histérica. Cuando hablan guiados por su rencor y los falsos recuerdos. Cuando intentan demostrar algo innecesario. Cuando se descubren. Yo me quedo al margen, observando, con calma. 


Realmente soy puro altruismo: me gusta que me odien porque sé que esa es, de alguna forma, la única salida hacia su felicidad. Y yo quiero que sean felices.

Lejos.

02 noviembre 2016

Todo puede pasar.

Noviembre. Quedan dos meses para que termine 2016, el año de mi "ok a todo".  Un año en el que he asistido a conferencias aburridas, a citas desastrosas, a excursiones campestres, a actividades exóticas varias por el mero hecho de haber sido invitada.

Y las cosas han salido mejor de lo esperado, la verdad. No he hecho excesivas locuras, (alguna hubo, por ahí) pero sí las suficientes como para darle un buen meneo a mi vida.
He perdido el miedo a la soledad, a lo desconocido, a mí misma. He dejado de usar espuma para el pelo y ahora voy siempre rollo rey león. He aprendido a echarle cara a la vida y a recuperar la confianza en mi rizo moreno. Me he perdonado por todo. He olvidado y sin cargo de conciencia ninguno. 

Pero aún quedan dos meses, como decía. Y estoy de vacaciones, y todo puede pasar.

Seré el felino más voraz y lo veo todo correcto.

02 octubre 2016

Octubre

Siento vértigo. 2016 está pasando veloz, muchísimo más rápido que cualquier año que recuerde. Y no  es que haya sido especialmente bueno. Ni malo, tampoco: está siendo uno de esos años de sentarse a esperar a ver qué pasa. De caminar porque sí. De tener paciencia, de dejar de pensar. De atrapar las oportunidades. De decir que sí y luego ya veremos. 

Hay años de transición y creo que este es uno de esos; tan sólo espero que con tanto caminar y caminar no me pierda  por el camino hacia ninguna parte y consiga llegar, finalmente, hasta un refugio.

18 agosto 2016

Kintsugi

Kintsugi significa literalmente, en japonés,  cicatriz dorada. También es el nombre que se le da al arte oriental de reparar objetos con oro, mejorando la pieza inicial y convirtiéndola en una obra de arte. 
El kintsugi forma parte de una preciosa filosofía vital que plantea que las roturas y reparaciones conforman también la historia de un objeto y que deben mostrarse en lugar de ocultarse, constatando así su transformación y evolución. 

Lo leí el otro día en un blog (no recuerdo en cuál, lo siento por no poner la referencia) y me fascinó. Me quedé impresionada porque mientras leía sobre el tema y contemplaba fotografías de jarrones y platos maravillosamente restaurados, no podía sino verme reflejada en ellas. Yo, que me he roto tantas veces. Que me pegado cada pedacito una y otra vez. Que me he remendado. Que tengo mil pespuntes por cada rinconcito de mi anatomía. Que me he cosido de nuevo el corazón al pecho. Que llevo pegotes de pegamento hasta en las orejas. Que me las he apañado no sé bien cómo para seguir siendo yo, con mis ilusiones iniciales y mi forma de ver la vida. 
Yo me siento un poco así, porque me gusta cómo soy (con mis imperfecciones y mis cicatrices) y porque por muchas experiencias pasadas y peso que haya sobre mis hombros, desde mi infinita resiliencia me niego a desmoronarme y a pensar que ya no volveré a sentir igual nunca más.  Cada vez que me caigo y me rompo, me recupero y vuelvo a empezar. Desde cero, aunque aún más dorada -sabia- que antes. 

Mi experiencia me ha enseñado que si hablamos de dolor hay dos tipos de personas: las que no pueden evitar cambiar con los golpes de la vida y se transforman en una versión más fría y gris y deslucida de sí mismas, y las que lucen cicatrices de oro y siguen queriéndolo todo.
Y cada vez que alguien me dice "lo siento mucho pero  es que yo estoy roto", a mí se me desprende un pedacito del pecho y tengo que irme corriendo; alejarme lo máximo posible de esa persona que trata de mermar mis ilusiones para poder pegármelo de nuevo y seguir adelante. Yo no quiero rotos y medias tintas: me merezco a alguien que quiera bañarse en oro y seguir funcionando conmigo. 








28 junio 2016

Santa Ana.


Un olor, una ráfaga de brisa fresca que me revuelve el flequillo mientras contemplo la costa cualquier noche de verano desde un balcón. Una canción que me resulta familiar y que me remueve algo por dentro. Un escalofrío que me recorre la espina dorsal y me eriza la piel. Un flash que de pronto se me instala en el córtex, burlón, creando recuerdos (¿falsos?) y haciéndome sonreír como si aquello que de pronto estoy viviendo -sintiendo- tan sólo fuese el reflejo de otra vida anterior.
En esos instantes en los que me pierdo entre realidades y el sentido de mi existencia se me antoja un poco más fascinante y misterioso, me gusta inspirar profundamente y dejarme llevar.  A veces la sensación dura unos minutos antes de volver a lo mundano, al olor a humo y asfalto; otras, sólo un par de segundos. Pero me gusta disfrutarla mientras dura la magia: una vez, en alguna otra dimensión paralela, en este preciso lugar en el que mis rizos bailotean con el viento... fui feliz.

O quizá no sean reminiscencias de emociones pasadas, sino vientos que presagian la felicidad que está por llegar.

10 junio 2016

Guapa de cara.

Desde que me quiero más, me quiere menos gente. 
Ya no ligo nada de nada, ni tengo mil mensajes de chicos pendientes de mí todo el rato como cuando tenía 25 años.

Desde que no escondo cómo soy realmente y dejo de ponerles filtros y censuras a mis fotos y a mi personalidad hay mucha más gente que se aleja de mí. Gente que, directamente, le da a no en Tinder cuando ve mi perfil y que sale de mi blog inmediatamente después de verme en una foto de cuerpo entero. Tampoco suelen quedarse los chicos que conozco en los chats, que vienen  a mi blog a ver si soy una mujer dócil y primorosa. Jamás se me acercan en los bares. Qué pena, con lo mona que es de cara.

Desde el día en que decidí dejar de tratar de gustar a todo el mundo me resulta mucho más difícil mantener mis relaciones, las de pareja y las de amistad. 

Desde que me niego a ceder cuando algo no me gusta, evito a las personas cobardes y pusilánimes y me quito de enmedio cuando algo me hace daño, estoy más sola. Ahora soy una borde, dicen. Es inevitable sentirme sola. 

Desde que dejé de entrar en tiendas donde mi talla era la mayor o, directamente, inexistente, tengo menos ropa a la moda y tengo que gastar mucho más dinero para vestir ropa que me siente bien.

Desde que dejé de contestar a todos los whatsapps, a todos los comentarios, a todas las llamadas de teléfono, a todos los cumplidos, a todas las quejas, a todos los consejos, a todos los reproches, etc, se me critica mucho más. Bruja. Zorra. Fea. Creída. Pava. Tonta del culo.

Desde que dejé de intentar adelgazar  inútilmente -nunca conseguí dejar de tener caderazas y culazo- y empecé a disfrutar de lo que me gusta engordo una media de 1kg al año, si no más. De seguir así, en 2030 seré un mamut.

Desde que aprendí a invertir mi tiempo libre en lo que me dá la gana, sin importarme lo extraña o friki que pueda parecer mi vida o si a alguien le parece bien o mal que me quede en casa, en bata, un viernes por la noche, me siento mucho más señora y menos en la onda que la mayoría.




Desde que me divorcié de castigarme a mí misma por mis errores, de sentir que nunca seré lo suficientemente buena para alguien y, simplemente, aprendí a aceptar que no soy perfecta, duermo mucho más tranquila por las noches. Lloro más a gusto. Abrazo mi histerismo.

Desde que encontré la solución para las rozaduras entre los muslos en verano, (el que quiera saber más, que me pregunte por privado) me importa mucho menos tener los muslos gruesos y nada de thigh gap.

Desde que ya no me da vergüenza ponerme un bikini y tirar para la playa, disfruto muchísimo más de mis veranos, me pongo más morena y tengo los huesos mucho más fuertes. Tengo estrías, tengo celulitis, tengo las rodillas feas. Y qué. Al carajo la osteoporosis.

Desde que me cuido más a mí misma y le doy menos importancia a las personas y las cosas que realmente no importan una mierda, me siento mucho más plena y creo que aprovecho mucho más mi vida. Invierto menos tiempo en lo que me pone triste y más en lo que me hace reír.

Como os decía, desde que me quiero más a mí misma, me quiere menos gente. 
Y ya me va bien.
Es un largo camino, el de aprender a valorarse a uno mismo. Estoy en mitad de una metamorfosis y el que me "quiera" menos gente ahora tan sólo es una muestra de que voy por buen camino.



Aquí una que se supone que está gorda que se ve buenorrísima. Lo de pava ya no lo niego.




24 mayo 2016

Personas.

Hay personas que te marean. Que te atraen como un imán pero que cuanto más cerca estás te sientes como en una goma elástica que se estira y que está a punto de lanzarte por los aires. Que tan pronto te hacen reír a carcajadas como que de golpe te hacen sentirte fatal.

Hay personas por las que sientes que lo darías todo si te lo permitieran, si te convencieran de que merece la pena. Te mueres por creer, igual que Fox Mulder. Suelen ser las mismas personas que más daño te hacen, porque al final nunca te convencen.

A esas personas hay que alejarlas de una vez por todas de tu vida. Y lo escribo aquí para ver si me acabo aplicando el cuento.

08 mayo 2016

Practicando el subjuntivo

Cosas que me importaban con 25 años 

-Que supiera bailar.
-Que supiera vestir más o menos bien.
-Que le gustara salir y viajar.
-Que no fumara.
-Que se lo currara en las citas y me sorprendiera de vez en cuando.
-Que hiciera alguna locura a veces pero que fuese un tío razonable e inteligente.
-Que oliese a algún perfume de los buenos.
-Que fuera friki y que tuviera conversaciones interesantes y hobbies exóticos.
-Que no fuera un picaflor.
-Que estuviera bueno, objetivamente.
-Que me mirara como si yo fuese la mujer perfecta. 
-Que supiese valorar las horas que dedicaba a estar perfecta para él.
-Que me entendiera bien.
-Que leyera. El Marca no cuenta.
-Que fuera una máquina del amor (lalalala)
-Que tocara algún instrumento o cantara o fuese un artista en general.
-Que fuera detallista y romántico.
-Que les cayese bien a mis amigos.
-Que pusiera celosas a mis amigas.
-Que tuviera una vida interesante y pudiera contarme mil historias y aventuras.
-Que tuviera una voz bonita.
-Que fuera feliz estando conmigo.
-Que fuera maduro. O lo que yo creía que era madurez por entonces.
-Que se cuidara y fuera deportista.
-Que no me agobiara mucho y respetase mi espacio.
-Que me quisiera mucho y de verdad.





Cosas que me importan con 35 años 

-Que sepa cocinar  (y especialmente que pueda preparar sopa cuando yo esté enferma).
-Que tenga trabajo y/o estabilidad económica.
-Que sea independiente, sobre todo de su madre.
-Que no "esté dejando" de fumar: que no fume.
-Que esté un poco zumbadillo.
-Que sea humilde y buena persona.
-Que luche por  todos sus objetivos. Que apueste por nosotros al 100%.
-Que no necesite un croquis para tenerme contenta, ejem.
-Que se lo curre en su vida, en general.
-Que no le importe si un día se me olvida depilarme o si voy con pelos de loca.
-Que haya leído mucho.
-Que sea valiente y arriesgue. Que me bese primero (y que encima bese bien).
-Que se duche y huela a limpio.
-Que tenga amigos propios y vida social ajena a la mía.
-Que sea alegre y divertido y me haga reír. Que su felicidad no dependa de mí.
-Que sepa arreglar cosas.
-Que me guste físicamente.
-Que tenga más aspiraciones además de pasarse el Dark Souls 3.
-Que disfrute de las pequeñas cosas de la vida.
-Que me respete.
-Que sepa comprarme compresas, cremas y tampones cuando yo esté malita y no pueda salir.
-Que quiera viajar (conmigo).
-Que esté en mi onda y se lleve bien con mis manías.
-Que se ilusione como un niño con las cosas que le gustan.
-Que comprenda el significado de "equipo" más que de "pareja".
-Que me cuide -no sólo al principio- y me quiera bien.


10 febrero 2016

Mis clicks

Hace tiempo alguien puso una frasecita de estas famosas en su feisbu: "si quieres resultados distintos, haz cosas diferentes". En aquel momento esa frase fue psé, no me dijo nada, y habría acabado desapareciendo en mi subconsciente si no fuera porque cuando terminó 2015 se me encendió una bombilla en el cerebro (que lo uso poco, pero funciona) y decidí aplicármela. Porque no he hecho propósitos de año nuevo, que luego no cumplo ni uno... pero sin querer me he visto animándome a hacer cosas que no había hecho nunca por uno u otro motivo porque quiero que este 2016 termine de una forma completamente diferente a como terminó el año pasado.

Por ejemplo, lanzarme a dar clases particulares por el mundo. Que en mi academia estoy yo muy segura y muy recogidita, pero la verdad es que ahora mismo necesito pasta y el perder el miedo a salir de mi "zona de confort" laboral me está pagando muchos gintonics.

O lo de tener citas y apuntarme a cosas de ligar, como hace 10 años. Aunque sigo sin tenerlo claro; mis colegas están organizándome citas a ciegas con gente exótica y aún no sé yo cuál va a ser el resultado, pero seguro que al menos me descojono xDDD

Ir al teatro otra vez, que era algo que tenía casi olvidado y ME ENCANTA. Retomar amistades que nunca debieron distanciarse. Hacer algo de deporte, aunque sea deporte de señora. Inscribirme en carreras raras en las que te echan polvo de colores por encima (en realidad me han convencido para inscribirme porque es mi única oportunidad de que me echen polvos este San Valentín, ya os contaré :P)
Apuntarme a eventos sociales varios, aunque sean hipsters o demasiado modernos. Si hay que ponerse a echarle hierbas a las copas, se pone una y ya está. 


Y, sobre todo, lo que estoy consiguiendo poco a poco es perder el miedo. Me he dado cuenta de que hace dos meses estaba aterrorizada, hundida, tenía una visión muy reducida del mundo y no me veía capaz de nada. No era yo. O sí: la peor yo. Pero esta Navidad algo hizo click en mi cabeza, como me suele suceder siempre que se avecinan cambios. No tengo claro qué fue, (aunque sí el detonante :P) pero algo ahí dentro digievolucionó y ya no había vuelta atrás.

Y presiento que lo mejor no será lo que consiga al final de este año. Lo mejor va a ser el camino.

Y estas serán mis pintas en la carrera de los polvos xD

12 noviembre 2015

Queridos Reyes Magos 2015


Este año he sido muy buena, pero vamos, como siempre. Podrán decir que soy despistada, torpe, pava, zumbada o lo que sea, pero mala, no.

Además tengo que deciros que acabo el año un poco pachucher, pero que no os quiero dar pena ni nada porque seguro que hay gente mucho peor que yo. Lo que quiero decir es que si algún año os he venido a pedir cosas al blog, esta vez igual las necesito un poquito más fuerte. Pero nah, sin presiones. Yo os suelto aquí mi lista y ya vosotros veis lo que se puede hacer, ¿ok?
Allá va:

-Quiero un vestidaco de ModCloth. O de donde sea, pero uno de esos que me sienten bien y me hagan tipazo y que encima sea cómodo y que me lo plante y me coma el mundo. Ando con la autoestima un poco pocha y me vendría muy bien verme guapérrima otra vez.

-Quiero un trabajo. Y a estas alturas no me pongo exigente, eh. De lo que sea, pero algo estable y que me permita tener una nómina todo el año, no sólo en verano.

También molaría si les buscáis un curro a mis colegas en paro, ya sabéis quienes son. Aquí o trabajamos todos o amanece más temprano.

-Quiero curarme de la espalda de una vez y poder hacer bicicleta y pilates para ponerme cañón y empezar la operación bikini 2016 cuanto antes. Escuchadme bien que os pongo de testigos: el verano que viene me van a rifar en la playa de Pedregalejo. En filita los voy a poner a todos.

-Quiero que mi familia tenga buena salud. 

-Quiero que mi Nico se ponga grande y fuerte y que sea muy feliz en su nueva etapa.

-Quiero que a mi madre le toque otro jamón. De bellota, a poder ser.

-Quiero poder ver más a mis amigos, a ver si les podéis aligerar la agenda (y ellos dejan de tener niños como churros)

-Quiero viajar. Y dentro de esta petición incluyo viajes románticos, viajes familiares, viajes juerguísticos a Valencia o Barcelona, viajes incluso yo sola conmigo misma... Lo que sea, ya veis, soy una facilona. Ya si os da por organizarme el viaje de mi vida por EEUU, mejor que mejor, claro.

-Quiero que 2016 sea un año mejor para todos, pero en especial para todos mis seres queridos que hayan pasado un mal año. Menuda mierda de 2015, chatos. 

-Quiero dejar de llorar como una lerda cuando estoy sola. Aunque las lloreras me duren sólo dos minutos.

-Quiero hacerme famosa en el mundo inmobiliario Sim.

-Quiero que Bertín Osborne me invite a su programa un miércoles y nos hagamos un Mariló en la cama los tres: Fabiola, él y yo. #gorrinismo #Marilópetarda #mevanlostríos

-Quiero aprenderme la canción Yo es que en Amores soy muy Ligera y petarlo en Youtube con mi perfomance, boa de plumas incluida.

-Quiero que Juanjo aprenda a ser feliz.

-Quiero que mis dos estudiantes particulares, Cris y Gabri, saquen muy buenas notas y dejen de necesitarme aunque eso me suponga menos pasta a mí. Se merecen lo mejor y además quiero que sean felices en Málaga.

-Quiero un Tinder para pavas.

-Quiero aprender cosas nuevas, sea estudiando o... yo que sé, ligándome a un intelectual bielorruso.

-Quiero que me guste Star Wars y dejar de ser una marginada de la sociedad friki.

-Quiero que me guste el atún, III.

-Quiero encontrar mi sitio en el mundo o aprender a vivir en el limbo forever.

-Quiero una serie nueva que me entusiasme tanto como Lost o como Breaking Bad. Porfa, porfa, que la nueva temporada de Penny Dreadful no la cague.

-Quiero que al final de 2016 no sepa qué pedir por Reyes, porque tengo todo lo que necesito.


27 septiembre 2015

Breve nota informativa IV


¡Buenos días!
Escribo este mini post para saludaros y, para qué mentir, porque no quiero que septiembre de 2015 sea el primer mes en 8 años en el que no he actualizado el blog ni una vez.

Últimamente están pasando cosas buenas y malas en mi vida. Algunos cambios. Tengo la cabeza en mil sitios y no consigo centrarme, así que siento mucho si no os cuento mis miserias y chorradas por ahora... aunque los que me seguís por las redes sociales más o menos iréis sabiendo de mis andanzas.



Pero volveré al blog :) Hasta entonces, cuidaos mucho.
¡¡¡¡Besazos!!!!

21 junio 2014

Breve nota informativa:

Que estoy viva, eh. Que no es que me haya tocado la lotería y me haya ido a vivir en chanclas y bikini a alguna playa perdida de Brasil. Más quisiera.

La cuestión es que mi vida está dando un giro de unhuevodegrados y resulta que me mudo con mi ovejo en una semana a un pisito muy cuco. Con mis violetas y todo. Y ya sabéis cómo son las mudanzas...
(Si tenéis curiosidad, seguramente vaya subiendo fotos de la mudanza y del piso a Tuiter con el hashtag #muertepormudanza)

En cuanto se estabilice todo y tenga un ratito de serenidad, vendré y os pongo al día. Que tengo muchas cosas que contar, y todas buenas :DDD

Mientras tanto sed buenos y cuidadme blogger. ¡MUAKS!



09 diciembre 2013

This doesn´t have to be a sad song.

Como cuando desbloqueas un nivel que se resistía en el Candy Crush Saga después de meses intentándolo.
Como cuando por fin te acuerdas del nombre de esa canción que llevas tratando de recordar durante horas.
Como cuando consigues sacarte la piedra de los zapatos.
Como cuando aparece debajo de tu cama el bolso que llevabas buscando todo el verano.
Como cuando aprendes a silbar.
Como cuando apruebas una asignatura que tenías pendiente desde primero.
Como cuando te ascienden en un trabajo en el que te sentías infravalorada.
Como cuando consigues romper esas fotos que te dolían en el alma.
Como cuando, después de intentarlo una y otra vez, consigues cocer la cantidad justa de espaguetis.
Como cuando te quitas los tacones al volver a casa después de ocho horas seguidas bailando en tu bar favorito.
Como cuando encuentras un lugar de referencia que conoces después de haberte perdido durante horas con el coche.
Como encontrar aparcamiento enfrente de tu portal.
Como cuando te hablan de alguien y comprendes que ya no te importa.
Como que alguien apueste por ti después de años en paro.
Como cuando consigues ser valiente y te lanzas a besar a alguien.
Como cuando esa mañana de primavera te levantas, te asomas a la ventana y descubres que hace sol.
Como cuando éramos pequeños y, acojonados, imaginábamos monstruos debajo de la cama hasta que una noche nos tragábamos el miedo y mirábamos en la oscuridad para descubrir que no había nada.
Como cuando vencemos la pereza y cambiamos la bombilla que nos mantenía a oscuras.
Como cuando vamos acumulando papeles en nuestro escritorio hasta que, de pronto un día de sorprendente productividad, decidimos ordenarlos.
Como cuando, en la pantalla que más se nos resistía en un videojuego, conseguimos pasarnos ese boss infernal que nos impedía avanzar en la historia.


Acabo de desbloquear un algo en mi vida. No sé muy bien el qué, pero ya sólo quiero ponerme guapa, salir y bailar y cantar... y en todos los carteles que me imagino ante mis ojos pone NEXT con letras moradas muy brillantes.



14 julio 2012

A mi yo de 1999.

Qué pasa, pava. Eh, no te enfurruñes que soy yo, o sea, tú.  Aunque un pelín más vieja, digo... mayor.
Te escribo porque te veo un poco perdida, y el anuncio ese del McDonalds me dio la idea. La creatividad nunca fue nuestro fuerte, eh  xD

Lo primero de todo y más importante: por favor, tira la plancha del pelo y deja ya de tratar de alisártelo y de cortártelo tanto. Tú aún no lo sabes, pero llegará el día en que tus rizos serán importantes y marcarán un antes y un después. Llegarás a amar tu pelo tal y como es, igual que al resto de tu cuerpo, y dejarás de usar esos nicks tan exóticos que te pones en el IRC para pasar a ser La Rizos en todas partes.

Deja de compararte con las demás. Sois diferentes. Sé realista y acepta que tú jamás serás una mujer delgada o alta, pero también sé consciente de que tus curvas son parte de tu encanto. Tranquila, gustarás. No te agobies si hasta ahora los chicos no se han fijado en ti: algún día estarás hasta el gofre de ellos  :P
Si no te sientes cómoda con tacones, no te los pongas. Te caerás y te harás daño. Si no te ves con pantalones estrechos, ponte faldas. No me seas choni y olvida los colores fluorescentes, que estás igual de guapa con algo más discretito.  Si te apetece comerte una tortilla de patatas, cómetela. No le des tanta importancia a la imagen que das: no se puede gustar a todo el mundo y hagas lo que hagas habrá gente que te criticará.  Y ya te enterarás de lo que significa choni, porcier.

No seas imbécil y valora a tus amigos. Pero a los de verdad, esos que te han acompañado desde los 5 años. Deberías saber que al final serán ellos los que permanezcan a tu lado, incluso aunque acabéis viviendo a miles de kilómetros de distancia. Aprenderás que ser diferente acaba siendo positivo, aunque ahora se rían de vosotros y os llamen frikis. No te avergüences de tus amigos ni de ti misma. Jamás.
Aún así, no te cierres a conocer gente nueva. Tienes suerte: a partir de ahora te rodearás siempre de personas maravillosas; cuida tus amistades porque te harán muy dichosa.


Cultiva tu afición por leer y escribir. Todavía no lo sabes, pero agradecerás haber atendido a tus clases de Literatura, Gramática y Lengua. Que no te dé vergüenza llorar con los libros, escribir poesía, emocionarte con los finales felices. Ingéniatelas para seguir escribiendo, aunque cambien el medio y la forma. 

Aprende a disfrutar de lo que te rodea. Sé que estás en la edad rebelde, en esa época en la que nada te parece bien y que te hace renegar de tu familia, de tu ciudad, de tu vida. Pero tu ciudad se te ha metido muy adentro aunque aún no te hayas dado cuenta, y llegará un día en que la echarás mucho de menos. Echarás de menos todas esas cosas de las que ahora te quejas, y aunque no te digo ésto para asustarte, abre los ojos y sonríe: estás donde y con quien siempre querrás estar.

Tú eres capaz de todo. Ahora mismo no lo sabes, pero en nada te vas a sacar el carnet de conducir y a la primera. Te lo prometo. Eres torpe para lo que quieres, Beíta. Que nadie te haga sentir que no puedes. Recuerda esta frase: "no me digas lo que NO puedo hacer". La volverás a escuchar un día viendo la tele y te reirás a carcajadas.

No te dejes llevar. No hagas cosas que no te apasionan. Si no te gusta filología, no la estudies. Si no tienes ni idea de qué carrera estudiar, no escojas estudiar una carrera. Ahora mismo parece la única opción, pero no lo será. Si en algún punto me hubiese gustado poder cambiar el pasado seguramente habría sido este, pero ya que no puedo al menos no pierdas el tiempo haciendo cosas que no te hagan feliz. 
Encuentra tu verdadera vocación. Trata de convertirla en el motor que guíe tu vida. 
Pero, sobre todo, no te agobies por lo que todavía no sabes. A día de hoy sigo sin tener ni idea de qué voy a ser de mayor, así que de momento no sufras y céntrate en aprender y madurar.

La salud es lo más importante. Si alguna vez te encuentras mal, ve al médico, coñe. Deja de ser una cagueta y empieza  a comprender que hay cosas primordiales que están por encima de miedos o vergüenzas. No te lamentes por las cosas que no hiciste: hazlas y te ahorrarás muchas preocupaciones y noches sin dormir. Y muévete más. Te recomiendo que te apuntes a clases de salsa cuanto antes: te gustará.

Y ya para terminar, que seguro que estás deseando acabar de leer esto para irte a la playa con tus amigos, permíteme un último consejo: disfruta. No va a ser todo maravilloso en tu vida (no voy a mentirte) pero vivirás experiencias muy bonitas que recordarás para siempre. Intenta exprimirlas al máximo y grabarlas a fuego en tu memoria porque serán lo único que te aliente en los peores momentos. Comprenderás que en eso consiste la vida: en subir y bajar y disfrutar del viaje... y el tuyo acaba de empezar.


Estoy segura de que se me olvidan cosas porque este despiste que tenemos nos durará para siempre, pero ya te volveré a escribir en unos añitos y nos pondremos al día. 
Un besazo, Rizos.




P.D: Prueba los gofres y la comida china. De nada.


22 junio 2011

Como tú.

Es curioso. Hay gente que me tacha de fría. Personas que piensan que (puede que tengan razón, no digo que no) me cuesta mucho expresar cariño, confianza, complicidad. 

Soy demasiado parca en palabras de afecto. Mea culpa.
Pero cuando sale de mi boca un "eres importante para mí", puedes estar seguro de que es real. Jamás exagero mis frases, ni las adorno, ni las endulzo. Así lo digo, así lo siento.

Y aunque mis sentimientos cambien, evolucionen o simplemente echen a caminar por un sendero distinto, jamás cargaré a mis espaldas mil promesas vacías que nunca cumplí o frases emotivas que no llegaron jamás  a ser auténticas.
Como hiciste tú. 

29 agosto 2008

Cortando por lo sano

Mañana, queridos lectores, servidora tiene cita en la esquilería.
Llevo ya 6 años con melena de leona, y aunque para mí el hecho de lucir mis rizos al viento sea además de algo estético un símbolo de mi nueva yo, va siendo hora de cambiar...

Porque estoy en mitad del giro de mi vida.
Porque creo que me favorece el pelo más corto.
Porque estoy hasta el pokemon de gastar litros de crema suavizante y de los tirones.
Porque también con el pelo corto se puede ser sessi (yo lo valgo)
Porque me da la gana.

Mañana me corto el pelo. Tacháaan^_^