27 junio 2008

Aliento azul

La primera vez que me acordé de ti se me partió el corazón en dos. Recuerdo que me tuve que sentar para que el dolor no me tumbase, y pensé, angustiada, lo difícil continuar viviendo sin el órgano central de mi anatomía.

La segunda vez, que no fue mucho después, trataste de colarte de nuevo en mi pecho y al encontrarte con el hueco oscuro y triste que dejó la rotura de mi corazón decidiste mudarte a mi cabeza. Pero mi mente es dura de roer y tan sólo pudiste arañar la capa externa de mi cerebro... Me hiciste incluso sentirme imbécil y culpable, pero entonces recapacité y te saqué de allí de un manotazo.

Algún tiempo más tarde volviste a aparecer en mis recuerdos en una tarde de verano. Fue gracias a una canción que llegaste de nuevo a mi mente, pero no quedaba ya nada por dañar porque todo estaba encostrado y endurecido. Resbalabas por los pliegues de mi cerebro una y otra vez; intentaste colarte en mi estómago por si allí podías crear mariposas y hacerte notar de nuevo, pero un ron-cola volvió a sacarte de mi cuerpo.

Hoy, años después, he vuelto a acordarme de ti al mirar una foto. Y como eres persistente y cabezota has vuelto a buscar algún resquicio de debilidad en mí para ver si todavía me podrías hacer daño. Y recorriste mi pecho vacío, y mi mente enclaustrada, y mi estómago realista. No hubo nada que hacer.

Derrotado pues, te sentaste sobre mi nuca y encontraste un pedacito de piel suave y clara donde tumbarte... y allí te has quedado, como una peca, para hacerte notar siempre que me mire en los espejos y recordarme que una vez exististe, aunque ya no me duelas.

2 comentarios:

  1. :************

    los fantasmas... siempre dando la lata, verdad?

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  2. Yo tambien te recuerdo rizos, funcionó mi memoria selectiva de buenos momentos, una gota de miel en mi cortex, y muchas deciciones en poco tiempo, ya deje de vagar por la isla, y aún arrastro una bola gigante... mucha suerte en bcn...

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